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La pasión por los ritmos celtas sigue encendida

Habrá una variada oferta artística para los próximos días
Mauro Apicella
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20 de junio de 2002  

En la Argentina, el boom de la música celta ya pasó. Pero lejos de quedar en el recuerdo como una moda pasajera para públicos advenedizos, los sonidos de esta cultura se mantuvieron en una corriente de músicos y audiencias que se multiplica.

Irlandeses, gallegos, asturianos y escoceses se reconocen en un legado cultural común, el de un pueblo bravo que se expandió por buena parte de Europa y supo hacerles frente a los romanos, muchos siglos atrás. Además, cuentan con los sonidos melancólicos o festivos que, en nuestros país, ellos y sus descendientes comenzaron a compartir fuera de sus colectividades. Así muchas personas se acercaron por la novedad de las celebraciones de Halloween y San Patricio o, simplemente, por la música.

Mientras el grupo irlandés The Chieftains festeja con la publicación de un CD 40 años de carrera y su exquisita fusión de sonidos célticos, aquí las gaitas siguen sonando y ganan nuevos espacios.

En marzo, el Centro Cultural Borges realizó la tercera edición de su festival celta. El domingo último la productora CP Asociados lanzó un ciclo donde presentó el tercer festival en Mar del Plata (en el Teatro Auditorium de esa ciudad), el 22 hará un espectáculo en el Auditorio de Belgrano -es el quinto en esa sala y las entradas ya están agotadas- y el 29 incursionará en el Auditorio San Isidro para presentar el CD debut del conjunto Sete Netos. Además, hasta noviembre tiene agendadas otras cinco actividades.

También el reconocido grupo Xeito Novo ofrecerá este domingo y el siguiente dos presentaciones. Convertido en uno de los principales referentes de esta corriente musical en nuestro país, con 16 años de historia y cuatro discos editados, este grupo surgido de la colectividad gallega hará una retrospectiva de su carrera el 23 y el 30, a las 19.30, en el Club del Vino (Cabrera 4737). Además, fue el encargado de cerrar la última serie de recitales en el Borges y tuvo que lamentar que mucha gente se quedara afuera. En aquel escenario también sonaron las propuestas irlandesas, escocesas y de fusión de Chisel My Whistle, Kells, Highland Gauchos, The Shepherds, o el folk-pop gallego de Noitebra, entre otros.

Desde 2000, y con otros nombres, en la sala Piazzolla de este centro cultural se realizan ediciones anuales de este tipo. Según los programadores, el motivo de la continuidad se debe a que el público respondió bien a las primeras presentaciones aisladas de algunos grupos, afianzados o nuevos. Y para los músicos, representa un espacio diferente de las actuaciones en pubs.

Música y leyendas

Alejandra Cullari y Guillermo Pardini (CP Asociados) comenzaron a trabajar con las producciones de música celta en 1996. Fueron los responsables de realizar algunos de los festejos de "Noches de brujas" y "San Patricio", los recitales en Mar del Plata, la Misa Celta -protagonizada por Chisel My Whisel y tres coros- y "Noches célticas" en el Teatro del Globo, o los espectáculos en el Auditorio de Belgrano, que nunca reúnen menos de un millar de personas. Allí, además de música, se pueden conocer las leyendas de esta cultura y hay stands de comidas típicas escocesas, irlandesas, gallegas y asturianas; discos, libros, artesanías o souvenirs tallados en maderas y reproducciones de pinturas, relacionadas con lo galeico, por supuesto.

"Uno no les presta mucha atención a las raíces. Al menos eso es lo que me pasó hasta que después de un viaje, en el que visité la casa donde nació mi abuela, en Galicia, comencé a encontrarme con mi pasado -recuerda el periodista Pardini-. Eso me hizo acercarme a todo esto, primero para darle una mano a Alejandra y luego con la idea de que lo que había podía mejorarse. Salvando un par de grupos, todo era medio amateur porque el músico difícilmente podía vivir de eso. Ahora hay más que pueden hacerlo y toda la movida toma un carácter profesional", asegura.

Este proyecto comenzó el 30 y el 31 de agosto de 1996 en el Teatro del Globo, con la participación de 12 grupos y la grabación del primer disco de música celta, registrado en vivo y en estas pampas. "Fue un hecho histórico. La sala quedó desbordada. Me acuerdo de que mucha gente que no tenía entrada burdamente armó una marea humana para colarse."

Ese mismo año se produjo un festival de tres días en el teatro Astral, donde el virtuoso gaitero Carlos Núñez se presentó por primera vez, antes de que su disco fuera publicado en la Argentina. "Con Núñez fue un trabajo de hormiga porque primero había que explicar qué era la música celta y después que un gaitero gallego no era sinónimo de señor mayor, con boina y faja roja."

En los últimos años algunos grupos se disolvieron, pero el surgimiento de nuevos fue mayor y el panorama se multiplicó en cantidad y variedad. A los ya mencionados se suman -en algunos casos con música y otras con danzas- O´Connor Celtic Band, Dolavon, Conjunto Sociedad de Vedra, S.A.P.A. (South American Piping Association), Serial Reelers, Celtic Argentina, el grupo de Gustavo Fuentes, el juvenil Os Furafoles, los marplatenses Rhagair y Conjunto Alborada, y el chubutense de Lago Puelo, Keltland. También Minstrel, Kells, y Knock Tap (la compañía de bailes irlandeses de Luján), los tres que actuarán este sábado, desde las 20.30, en el auditorio de Virrey Loreto y Cabildo.

Y no sorprende que aparezcan combos integrados por músicos que no pertenecen a colectividades de culturas célticas; Shepherds, por ejemplo. Otra prueba del crecimiento de esta corriente es la experiencia de Chisel My Whistle, actualmente de gira por España, o Sete Netos, que este año editó su primer CD y sólo en una noche, luego de un show, despachó 200 copias.

El antecedente del grupo se remonta a 1991, cuando a un profesor de gaita del Centro Gallego de Buenos Aires le encomendaron la formación de un grupo. Con los años, el formato más acústico de gaitas, redoblante y bombo adquirió nuevas sonoridades (una variada percusión, guitarras, bajo y batería) hasta dar con el sonido actual. "La idea, como propuesta, es mostrar el folklore celta del pueblo gallego, que es rico pero poco conocido", dice Gabriel Ponte, su fundador. Pero desde que la banda tomó el nombre y el formato actuales, también incursiona por los ritmos asturianos, escoceses o irlandeses. Y mientras se alista para presentar su CD (el 29, en San Isidro) proyecta actuaciones en Río Gallegos, Mar del Plata, Rosario y Comodoro Rivadavia. "Empezamos trabajando con chicos muy jóvenes. Hace diez años no hubiera podido imaginar que llegaríamos hasta acá. Si lo planeaba, no me salía", admite el músico.

El público sigue demostrando su avidez por conocer estos legados culturales y las nuevas expresiones. "La gente de las colectividades sigue viniendo -asegura Pardini-, pero es superada por un público nuevo que llega a veces por curiosidad o la recomendación de quienes ya vieron los shows".

Si es por curiosidad, habrá quienes se acerquen para conocer la sabiduría de los druidas, entre música y leyendas. Habrá también alguna dama que intente encontrar a la reencarnación de Vercingetorix, para seducirlo (¿por qué no?), como lo hizo una princesa, hace más de dos mil años, poco antes de que el joven general y valiente guerrero fuera vencido por el temible César romano.

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