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"Soy bastante detallista"

Mientras protagoniza en TV "Kachorra", acaba de editar "Turmalina", su nuevo álbum
Mauro Apicella
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24 de junio de 2002  

Turmalinas verdes, negras -las más poderosas, según Natalia Oreiro- o rojas, que son "las del corazón" y las que inspiraron a esta intérprete para darle título a su tercer CD, recientemente publicado, y para crear a la heroína ecológica que protagoniza el cómic que acompaña la placa.

Piedras energéticas y "de la suerte" para una chica de 25 años, hiperactiva y carismática, que mientras llega a las bateas con esta producción discográfica se cuela en los hogares, a través del televisor, con la telenovela "Kachorra", como ya lo hizo en varias oportunidades anteriores.

Porque la carrera de Oreiro ya ocupa la mitad de su vida. Comenzó a los 12 en comerciales para tevé en su Montevideo natal. Cuatro años después hizo las valijas y cruzó el charco hacia Buenos Aires para probar suerte. Pronto consiguió bolos en "Inconquistable corazón" y desde entonces empezó a mostrar su brillo. Llegaron protagónicos en telenovelas como "Muñeca Brava"; en la película "Un argentino en Nueva York", junto a Guillermo Francella; dos discos ("Natalia Oreiro" y "Tu veneno"), que significaron excelentes ventas, nominaciones a premios Grammy y MTV, y exitosas giras por lugares como Polonia, Rusia, Eslovenia, Israel, Bosnia, Bulgaria y Filipinas, donde sus personajes televisivos son furor y es adorada por miles de fans.

Hoy tiene un marido también famoso -Ricardo Mollo, cantante y guitarrista de Divididos- y un sala de ensayo dentro de su casa que utilizará cuando finalice de grabar "Kachorra", probablemente a fin de año, para ajustar los temas y presentar en vivo el CD "Turmalina". Tiene sus piedras energéticas, algún chiste para una frase que quede picando ("la gira de este disco se podría llamar "Tour-malina", bromea) y 12 maneras de decir gracias para los países de América latina y Europa que visita.

"Parece que son muchas cosas y me da como un miedito, aunque no lo aparente", dice mientras acomoda su flequillo. Natalia lleva el mismo peinado que en la tapa de su disco, pero sin la aureola, ni los cuernitos, ni las alas negras que porta su personaje de heroína.

Manejar el tiempo

"Trato de no ser las cifras o el personaje del que hablan -confiesa-, aunque no te voy a negar que cuando era más chica quería hacer todo. Pero dejé de disfrutarlo porque tenía poco tiempo y mucha presión. Sigo haciendo muchas cosas, aunque aparecieron oportunidades a las que dije que no. Propuestas interesante, pero no se puede estar en dos lugares al mismo tiempo. Trato de no estar cantando cuando hago una novela. Porque todo tiene que ver con un disfrute. Fui a los países donde se compraron mis discos para ver las caras. Me hizo un crack en la cabeza ver cantar a un polaco "Soy del río de la plata..."

-¿Hubieras preferido llegar primero con la música a lugares como Rumania o Polonia?

-No. Se dio así. De hecho sé que a partir de la televisión tengo una llave importantísima. Aunque no significa que sin tenerla no podría llegar. Me costaría muchísimo, y a la compañía (discográfica), muchísimo más en promoción. No ponen un mango... Me van a odiar, pero en los países de Europa del Este vendo tantos discos porque la televisión es una promoción continua de mi música.

-¿Podés mantener el control de toda tu carrera?

-¿Del producto terminado? El disco sí, porque lo hice antes de comenzar la novela. Soy bastante detallista, escribo y dirijo los videos, estuve dos semanas sin dormir para terminar el arte de tapa. Este disco tiene mucho que ver con mi personalidad. Trabajé mucho más en la producción por un crecimiento personal y por una confianza que no depositaban en los anteriores.

-Habrá, entonces, muchas cosas con las que lidiar.

-Te podría contar un montón. Cuando hay plata de por medio cuesta lo que vos querés mostrar en lo artístico. El productor (para el tercer álbum) iba a ser Estéfano. Hizo cosas que funcionaron bárbaro pero quizá no es lo que a vos te gusta. En el primer disco yo era muy nuevita, en el segundo tuve algunos problemas y roces, por eso en éste no quería que pasara lo mismo. En definitiva, uno tampoco cobra todo lo que vende. Es toda una sanata. Entonces: ¿para qué lo hago? Porque quiero cantar algo que me gusta.

-¿Así apareció Kike Santander?

-Sí, que es una persona a la que no le importaba lo que yo venía haciendo. Por eso me dejó trabajar desde cero. Yo quería una cosa retro y algo uruguayo bien marcado. Por ejemplo, él no tenía idea de candombe y quería hacerlo con gente de allá (en Miami, donde se grabó el CD). Pero finalmente se vino a ver a Jaime Roos. Cuando escuchó los coros quedó asombrado, no entendía nada.

-Fuiste madrina de la selección uruguaya y Roos aportó un tema para el CD, produjo parte de otros y cantó. ¿Es una manera de no extrañar o de estar más cerca de tu país?

-Soy uruguaya a full y me siento orgullosa. Si bien la Argentina me dio más oportunidades para trabajar, valoro las raíces y la manera de ser del uruguayo. Y la música tiene que ver con que de chica integré una murga y crecí con canciones de Jaime Roos. Para este disco fui a Jaime directamente. Fue muy fuerte porque ahí no valen la venta de discos o las tapas de revistas. Me sentí como un pollo mojado, además, ¡viste que mide como dos metros! (se ríe). Me encontré con un tipo sensible no sólo en lo artístico sino en la manera de ser. Pareció contento de participar. El uruguayo tiene mucho de eso. Es como que vamos todos juntos. Acá la cosa es un poco más individualista. En el disco también está la murga Falta & Resto. Esto tenía que ser de verdad. Si no, no me lo creo.

-Y "Que digan lo que quieran", como ese tema que escribió Santander: "Que las palabras vienen y se van (...) Yo ya tengo mi brújula interior". ¿Te identificás con lo que dice?

-Cualquiera se puede identificar. Yo soy un poco así, aunque hay cosas que me duelen. Me fui muy chica de mi casa y para el barrio era terrible que la nena de 16 se fuera. Las cosas que se podían decir de mis padres.

-¿Duelen las críticas a tu trabajo?

-Te puede criticar un periodista o el vecino. Por eso pongo el ejemplo de cuando me fui del Uruguay. Los artistas a veces tienen un ego tan grande que los puede destruir. Pero el dolor, siempre, seas artista o no, tiene que ver con el ego. Hasta cuando perdés a un familiar. Cuando critican, cuando hablan mal, cuando a uno lo dejan, o cuando las cosas no salen bien: todo tiene que ver con el ego. Yo lo tengo, de otro modo no sería artista y porque hago las cosas para que a la gente les guste, no para que digan que es una porquería. Pero trabajo mucho y sigo para adelante.

-¿Y la brújula interior?

-Bueno, aplicado a mi vida, uno todos los días se despierta con una idea nueva. Este disco es todo lo que pude. Y desde lo vocal siento un crecimiento. Aunque a muchos no le guste, hay un millón de personas a las que le encanta. A mí también. Gustarse a uno mismo es lo más importante. Después: que digan lo que quieran (se ríe).

-¿Qué opina tu marido del disco?

-Le encantó. Nosotros tenemos en común el amor y compartimos todo. Pero nuestras carreras son diferentes. Por eso él participó como mi amor.

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