Debutó "Son amores"

La exitosa tira televisiva tiene su versión teatral en el Opera
Natalia Trzenko
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29 de junio de 2002  

“Son amores” es el programa más visto de la pantalla chica. A fuerza de un casting impecable, buenos guiones y aun mejores actuaciones la tira de Pol-ka es un fenómeno que ahora pasó el limite del televisor para instalarse en el escenario del teatro Sky Opera, en plena calle Corrientes.

Anteanoche, en una función organizada para la prensa, compañeros de elenco y amigos de los protagonistas del ciclo demostraron que, aunque el medio sea otro, las cosas funcionaron como siempre, como en la TV.

La historia que cuenta la obra podría ser la de cualquier semana de la tira, sólo que condensada en tres escenas (o bloques) que en total sumaron poco más de una hora de espectáculo. Así, la acción comienza con Roberto Sánchez (Miguel Angel Rodríguez) en su casa, preparándose para una noche especial: Lola (Millie Stegman) irá a cenar con él, ya que sus sobrinos Martín (Mariano Martínez), Pablo (Nicolás Cabré) y Valeria (Florencia Bertotti) se fueron a Capitán Gómez a visitar a su mamá. Por supuesto que después de apenas unos minutos de palabras románticas y en el momento del esperado beso la puerta se abre para dejar entrar a una maraña de brazos y piernas, los dos sobrinos embarcados en una lucha por ver quién llega al baño primero.

Esta es la premisa central de la puesta y alrededor de ella se encadenará todo lo que a partir de allí suceda con los personajes. Contada así queda claro que la trama, escrita por Jorge Maestro y Ernesto Korovsky –los autores de la versión televisiva–, fue pensada para iniciados. Sólo aquellos que siguen con cierta fidelidad el programa podrán comprender todo lo que suceda en el escenario.

De todas maneras, quien no conozca los detalles de la tira que emite Canal 13 podrá guiarse por las reacciones del público conocedor. En el debut, cada intervención de Cabré y Martínez se llevaba desde aplausos hasta suspiros, dependiendo de si se trataba de un comentario gracioso del primero o la exhibición de la silueta del segundo.

En la TV, cada uno de los personajes tiene características y hasta latiguillos que los identifican. En el escenario la sensibilidad de Martín con respecto a su pelo, los arranques de Pablo y el vocabulario enrevesado de Valeria fueron las bromas más festejadas y los momentos más logrados de la obra. Como en la pantalla, micrófonos inalámbricos incluidos, la relación entre Sánchez y sus sobrinos superó en interés a sus encuentros amorosos con Lola. Tal vez de ellos lo más atractivo sea siempre, en el teatro como en la TV, la presencia de esos tiernos celestinos que son Carmen (estupenda Claudia Fontán) y Wilson (Berugo Carámbula)

Después de tres escenas, con cambios de vestuario incluidos, siempre jugadas en la escenografía que repite la que se ve por televisión, la versión teatral de “Son amores” termina como cualquier capítulo de la tira, remate del excelente Cabré incluido. Y allí reside su gran mérito: ofrecer lo mismo que se ve en pantalla todas las noches, pero de cerca, en vivo y en directo.

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