Cesc Gay, director para conocer

Sus dos películas se exhibirán en Buenos Aires: "Hotel room" y "Krámpack"
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15 de noviembre de 2000  

Que la vida es extraña y a veces las cosas suceden sin ninguna explicación, el director-guionista catalán Cesc Gay y sus personajes lo saben muy bien. El realizador de las películas "Hotel room" (junto con el argentino Daniel Gimelberg) y de "Krámpack" (ganadora del premio de la Juventud en la Semana de Crítica, en Cannes) cree en el azar hasta el extremo del fatalismo así como en el "porque sí" más liviano de cada momento.

En su favor, los vientos de la fortuna harán que esas dos películas tan diferentes se exhiban en Buenos Aires a partir del jueves. "Hotel room" -un ejercicio lúdico, especie de comic surrealista y exagerado hablado en inglés, filmado con muy pocos recursos íntegramente en una habitación, con una cámara 16 milímetros y en blanco y negro- se estrenará comercialmente en la cartelera porteña. Mientras que "Krámpack", de tono más personal, una película que retrata de modo contundente aunque con sutileza la amistad entre dos varones adolescentes, se verá el lunes y el miércoles próximos, en el Village Recoleta, dentro del ciclo "España, Francia, Italia: el cine del tercer milenio, 3".

En diálogo telefónico con La Nación , desde Barcelona, Cesc Gay, de 33 años, cuenta que gracias a "Hotel room", su segunda, "Krámpack", después de los 200.000 espectadores que consiguió en España, se estrenará en febrero en varias salas de los Estados Unidos, y en Italia, Francia y Alemania. Y lo hará mediante una distribuidora especializada en temáticas homosexuales. Al respecto, Gay considera que "Krámpack" no está filmada "con una sensibilidad homosexual" (por otra parte agrega que él es casado y acaba de tener un bebé), y por si acaso, aclara que su apellido es otra casualidad en su vida, que no se trata de una provocación ni de una declaración de principios. Y tampoco puede asegurar que continuará con esa temática.

Antes de filmar sus dos largometrajes, Cesc Gay recuerda que dejó Barcelona con 26 años y una gran desilusión. "Egresado de una escuela chiquita de cine, había intentado trabajar en mi país, pero me resultó muy difícil -cuenta-. En plena crisis me fui a Nueva York a trabajar de cualquier cosa y a olvidarme del cine. Trabajando como carpintero conocí a Daniel Gimelberg, un arquitecto argentino que también quería hacer cine. Así que juntos hicimos "Hotel room", que significaba un suicidio económico absoluto. La hicimos con mucha libertad, sin planteamientos comerciales, con una estética cutre , muy poco cuidada."

Una pareja de recién casados, un mago y una prostituta, un fotógrafo, un presentador del tiempo, una mucama, dos técnicos de aire acondicionado, son las historias que transitan por una misma habitación de hotel, durante un mismo día. "Lo planteamos como un juego de posibilidades y no como una sucesión lineal, porque ahora mismo puede pasar una cosa o la otra. Todo el tema del azar me interesa mucho, cómo las cosas nos pueden cambiar a todos por pequeños momentos", dice. Y si bien admite que "Hotel room" se trató de un juego, consigue, finalmente, cierta reflexión sobre la muerte y la fatalidad, que inclusive rondaron la misma realización del film. "La película la hicimos con la indemnización que recibió Dani por la muerte de su padre en un accidente. El siempre me contaba que si hubiera hablado con su padre veinte segundos más esa mañana, tal vez ese coche no le hubiese atropellado. Por eso el azar hace que narrativamente la película vaya para adelante y para atrás. Pero luego cada una de las historias tiene un tono y un género diferente, y creo que ése es uno de sus defectos."

Cómplices

Muy por el contrario, "Krámpack" fue una película por encargo, pero que a su vez es muy personal para Cesc Gay, quien dice que contó con toda la confianza para trasladar a su antojo la pieza teatral de Jordi Sánchez, de gran éxito en Barcelona. Su título, una palabra inventada por los personajes, alude al momento en el que dos amigos adolescentes de vacaciones, Dani y Nico, comparten prácticas de onanismo. La película tiene muy buenos diálogos e imágenes concretas "que no buscan provocar al espectador". El director cuenta: "Siempre estuvieron en límite de la credibilidad. No es autobiográfica, pero he intentado tocar sin ningún pudor un tema por el que muchísimas personas han pasado en su adolescencia cuando duermen juntas y se van de campamento o de vacaciones con sus amigos. Después de la película, mucha gente me empezó a hablar de sus "krámpacks", y recordó cosas que había querido olvidar".

Resulta llamativo cómo "Krámpack" presenta la homosexualidad desde un punto de vista masculino, natural y no marginal. "Creo que un director homosexual nunca la hubiese hecho así. Hay una cierta austeridad en la relación entre los protagonistas, muy de hombres que hablan poco y se entienden de otra manera", explica Cesc Gay.

La película es apta para todo público, pero su director revela que durante la proyección en el Festival de Cannes la distribuidora le sugirió cortar algunas escenas íntimas para su estreno en España. "Estaban preocupados con la calificación -dice-. Pero fue justamente el público joven el que más ha ido a verla."

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