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Con la cabeza en el placer y la búsqueda

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5 de julio de 2002  

Sentada en un café de Puerto Madero, bien custodiada por su padre y un retoño de 18 meses que responde al nombre de Pedro, Mariana Briski (36) conjuga sus roles de madre, hija y actriz argentina, que ejerce de una vez y todos al mismo tiempo. Por eso, cuando Pedro abre los ojos como platos fascinado frente a una rimbombante medialuna de manteca, el hechizo se prolonga en el tiempo justo para hacer girar la cinta y, casi disimuladamente, volver la mirada hacia La del medio , el unipersonal de humor que la ex Barbies de VideoMatch presenta todos los viernes a las 22.30, en el teatro Belisario.

" La del Medio llegó después de un largo tiempo sin hacer teatro y por primera vez como mamá. Digamos que tenía ganas de hacer algo para divertirme, y en lugar de salir a tomar algo con amigos o armar cualquier programa de viernes a la noche, decidí montar un espectáculo propio, donde pudiera hacer y decir lo que quisiera desde un lugar de mucho placer, como es para mí el del escenario", cuenta.

Curiosa, controladora y obsesiva, la Briski llegó a Buenos Aires después de terminar el colegio en su Córdoba natal, con la firme convicción de estudiar en la Escuela Municipal de Arte Dramático y foguearse en la gran ciudad. "Por suerte, en mi familia lo artístico nunca fue visto como una rareza, sino que siempre estuvo presente como algo natural. No sólo por aquellos que ejercen esta profesión -como el tío Norman-, sino a través del lenguaje familiar, ese de los juegos y los cuentos que me leían de chiquita."

Desde su debut en Pino verde , una obra de José Pedrone presentada en un festival intercolegial de Córdoba, su carrera estuvo signada por el café concert y algunas piezas teatrales, incluida una nominación a los premios ACE por la obra Pizza Man (1997), y un rol protagónico en Diez minutos para enamorarse , dirigida por Alberto Ure. Sin embargo, su popularidad dio un vuelco con la llegada a la tele: primero De la cabeza , luego Cha Cha Cha y una seguidilla de ciclos como VideoMatch , Poné a Francella , Chabonas , Primicias y Maru a la tarde , donde aporta pinceladas de humor por segundo año.

"Digamos que soy cuestionadora, chinchuda y aburrida, en el sentido que siempre estoy buscando cosas nuevas. Yo había llegado a Videomatch con muchos prejuicios, venía de Cha Cha Cha y la idea de trabajar en Telefé, en un programa popular que no buscaba ni se cuestionaba nada, no me convencía. Sin embargo, una vez ahí adentro, descubrí que no se trata sólo de un ciclo de entretenimientos, sino que a través del humor refleja la situación social mucho más que cualquier programa político."

Es decir, para Briski, el disconformismo siempre fue sinónimo de búsqueda y el motor que la empujó a abandonar ciclos ya consagrados para aventurarse en otros más inciertos. Así se fue de VideoMatch , llegó a Maru a la tarde y empezó a dar forma a los personajes que ahora desfilan por La del medio : Alma, un ama de casa que se pasa la vida buscándose a sí misma; Betty, una cuartetera cordobesa que busca el estrellato en Buenos Aires; Miguelito, un niño conmovido por la separación de sus padres; Marta, la candidata; Teresita, la glamorosa, y Mirna, que desconfía hasta de la guía telefónica.

"La del medio porque todos los personajes que aparecen en la obra pertenecen al medio artístico, social, y tienen una psicología del medio. Aquellos que no son los primeros, pero tampoco los últimos."

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