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Hace cien años llegaba el tren a Neuquén

La ciudad conmemoró el centenario con un viaje que partió de Cipolletti con escolares y guardas veteranos
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13 de julio de 2002  

NEUQUEN.- Bernardo Rousillón reniega contra Perón, por la forma en que estatizó los ferrocarriles. Se queja también por las privatizaciones que vinieron luego, y critica a los políticos en general.

Don Bernardo tiene 93 años, un andar lento y una lucidez admirable. El hombre que protesta siempre, ayer estuvo contento, emocionado. Desde temprano hizo visera con su mano derecha para esperar el tren que volvió inundado de honores, a cien años del primer arribo. Como muchos viejos vecinos, el ex maquinista caminó por los andenes, acicalados para la ocasión, junto a su hijo Rubén, concejal por el Partido Justicialista.

El centenario del emprendimiento que cambió para siempre la historia de esta zona de la Patagonia sembró emociones a nuevos vecinos y a cientos de chicos de la primaria, que ayer tuvieron su viaje de bautismo sobre cuatro vagones que fueron y volvieron por las vías que atraviesan esta ciudad.

La formación llegó apenas pasadas las 11, cargada de veteranos ferroviarios. Cruzaron de Cipolletti a esta ciudad, en un viaje breve, lento y conmemorativo, con la nostalgia salpicando los recuerdos. Los vecinos informados salieron a esperar el paso de la máquina y los cuatro coches: el pullman, uno de primera clase, uno de clase turista y el vagón comedor.

Uno de los últimos guardas

Chito Escobar se calzó un impecable uniforme de guarda y, accionando la pinza con la que perforaba los boletos, recogió sonrisas, abrazos y saludos, y compartió anécdotas con sus camaradas. "Madera verde y viento en contra", solían decir cada vez que había demoras. Al paso del tren se agitaban banderas celestes y blancas, y cientos de manos saludaban al convoy.

Ayer se cumplieron cien años de la llegada de la máquina de vapor 205 a lo que entonces era el paraje Confluencia, un caserío mínimo al que sólo se podía acceder cruzando en balsa un indomable río Neuquén. Gracias al ferrocarril, dos años más tarde nació Neuquén, que el tiempo transformó en una ciudad importante.

La obra de la empresa inglesa Ferrocarril Sud se hizo en tiempo récord, en una avanzada del gobierno nacional ante el riesgo de una guerra con Chile. Con el tren, pensó el político Julio Argentino Roca, las tropas podrían alistarse rápidamente al pie de la Cordillera de los Andes.

Triste despedida

El 10 de marzo de 1902, a las ocho de la noche, esta ciudad escuchó el último silbato. Saludado con pañuelos blancos, el tren se despidió por última vez y partió rumbo a Constitución, a 1200 kilómetros de aquí.

Este centenario estuvo a punto de pasar inadvertido, de no ser por los veteranos del ferroclub Neuquén que rescataron libros, documentos y motivaron al Concejo Deliberante para festejar con todos. La idea era que a Neuquén llegara la formación tren presidencial -un monumento histórico sobre ruedas- que descansa en Remedios de Escalada. Pero los costos de un seguro en dólares pulverizaron la iniciativa. ¿Quién podría justificar ese gasto en estos tiempos?

Con un gasto mínimo, los ex ferroviarios no cabían en su excitación ayer al mediodía. Unas tres mil personas colmaban los alrededores de la vieja estación neuquina donde una "chocolateada" premió a los presentes. Sobre las vías, a un costado, en los andenes, en los bancos de madera y en las calles, la gente saludó, aplaudió y se emocionó.

En 1902, la magia pudo ser parecida a la que ayer, en esta ciudad, convocó a mucha gente que se sacó las ganas de festejar algo, aunque sólo por un rato.

El proyecto del cruce a Chile

NEUQUEN.- Como lo hizo hace ocho años en su primera gestión, el gobernador neuquino, Jorge Sobisch (Movimiento Popular Neuquino), puso otra vez a rodar el proyecto del tren trasandino a Chile, para el que resta colocar las vías de Zapala a la localidad chilena de Lonquimay.

En 1994, el lanzamiento del proyecto incluyó un acto simultáneo con Eduardo Duhalde, por entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires, en Bahía Blanca.

A diferencia de aquellos años, cuando Chile no mostraba el mínimo interés por la obra, ahora el presidente trasandino Ricardo Lagos le dio el visto bueno a la iniciativa y en conjunto pedirán financiamiento al Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

La obra ferroviaria, que prevé atravesar la Cordillera de los Andes, consiste en 250 kilómetros de tendido férreo.

Ayer, a cien a años de la llegada del primer tren a esta provincia y en el 89° aniversario de Zapala, Sobisch lanzó la primera etapa de la obra, una movida casi simbólica: nueve kilómetros de vías desde Zapala hasta el lugar donde está prevista instalar una zona franca para esta ciudad.

La zona franca y el ferrocarril trasandino son dos obras que representan una quimera para la región. Una vez más, la ilusión está en marcha.

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