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Joaquín Díaz de Vivar

El sepelio
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14 de julio de 2002  

A los 95 años falleció en esta ciudad el ex legislador justicialista y ex embajador Joaquín Díaz de Vivar, de destacada actuación en la Cámara de Diputados de la Nación, cuya vicepresidencia ocupó entre 1947 y 1955.

Abogado y profesor de derecho político, Díaz de Vivar había nacido en Corrientes el 4 de febrero de 1907. Estuvo casado con Sara Danuzzo Amadey, con quien tuvo un hijo, Justo, que le dio cuatro nietos y cuatro bisnietos.

Las crónicas parlamentarias recuerdan que fue diputado y vicepresidente de la Legislatura de Corrientes y que, ya en el Congreso Nacional, fue vicepresidente de la Cámara baja entre 1947 y 1955, y titular de las comisiones de Asuntos Externos y de Justicia. También fue convencional constituyente en 1949 e integrante de la comisión que redactó la reforma de la Constitución nacional.

Calificado como un diputado nacional brillante, Díaz de Vivar provenía de una de las familias españolas que se habían asentado tempranamente en la pampa húmeda. Provenía del español Pedro Díaz de Vivar, coronel de artillería que puso un pie en el Río de la Plata en 1740 y que, en 1780, fue alcalde de Santa María de los Buenos Aires. Díaz de Vivar había nacido en Fuensálida, Toledo, y murió en el virreinato del Río de la Plata atacado por las lanzas de los indios de la región.

Proveniente del autonomismo correntino y del antipersonalismo, Díaz de Vivar llegó al peronismo desde el sector de Hortensio Quijano. Ferviente defensor de la repatriación de los restos del brigadier general Juan Manuel de Rosas, los opositores al gobierno de Juan Domingo Perón cuestionaron su viaje a Madrid, donde se reunió con el general Francisco Franco, vencedor de la Guerra Civil española y gobernante de la península hasta la década del 70.

Con ciertos reparos del Congreso, le tocó ser representante argentino en la Conferencia Interamericana para el Mantenimiento de la Paz y la Seguridad del Continente, en Río de Janeiro, en 1947, cuyo cierre estuvo a cargo del entonces presidente de los Estados Unidos, Harry Truman.

Con el regreso de Perón al gobierno en 1974, Díaz de Vivar volvió a la actividad política. Fue designado embajador argentino en Perú. En 1976 regresó a la actividad agropecuaria. Su sepelio se realizó en el Parque Memorial.

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