Seis directivos de LAPA irán a juicio

Se consideró que los imputados fueron negligentes al permitir que volara un piloto con un pésimo legajo
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16 de julio de 2002  

Los máximos directivos de la ex LAPA quedaron al borde de responder como acusados, en juicio oral y público, por el trágico accidente de un avión de la compañía aérea que, al no poder despegar del aeroparque metropolitano por la impericia y negligencia de los pilotos, provocó la muerte de 64 personas, entre pasajeros y transeúntes, el 31 de agosto de 1999.

La Sala II de la Cámara Federal porteña confirmó los procesamientos de Gustavo Andrés Deustch y Ronaldo Patricio Boyd -por entonces presidente y director general de LAPA, respectivamente- y de Fabián Chionetti, gerente de Operaciones de la empresa al momento de la tragedia.

Además, los jueces revocaron el sobreseimiento provisional dictado por el juez de primera instancia -el ahora retirado Gustavo Literas- sobre los predecesores de Chionetti, Alfredo De Víctor y Valerio Diehl. Idéntica medida dispuso el tribunal de alzada respecto de José María Borsani, jefe de Línea Boeing 737 de LAPA, el mismo tipo de aeronave que la accidentada. Ahora, los tres deberán ser procesados.

Deustch, Boyd y sus cuatro ex subalternos son, según la Justicia y en esta etapa procesal, responsables de haber tenido una actitud negligente al permitir que el piloto del vuelo trágico, Gustavo Weigel, estuviese al mando de una aeronave pese a que sus antecedentes, tal como surge de su legajo profesional, lo mostraban como un aviador con reiteradas deficiencias en situaciones normales de vuelo.

Precisamente, el 31 de agosto de 1999, Weigel intentó despegar del Aeroparque con un Boeing 737, pese a que había olvidado configurar las alas para que la aeronave decolara.

En tanto, los camaristas resolvieron revocar los procesamientos dictados en primera instancia contra Enrique Dutra, Damián Peterson y Diego Lentino (de la Fuerza Aérea Argentina y de organismos que dependen de la ella), y de Nora Arzeno, gerente de Recursos Humanos de LAPA, por considerar que con sus acciones no contribuyeron a la tragedia, caratulada en este proceso penal como estrago culposo, un delito con una pena máxima de cuatro años de prisión.

Finalmente, los jueces confirmaron la falta de mérito provisional dictada oportunamente por Literas respecto de Vicente Sánchez, Alberto Baigorria, José Héctor García y Juan Carlos Ossa, instructores de vuelo.

Allegados a la defensa de LAPA dijeron a LA NACION que no apelarán el fallo. Y el fiscal Claudio Navas Rial, que junto con su par Carlos Rívolo llevó adelante la acusación, dijo que ahora restan un peritaje y la resolución de la situación de hombres de la Fuerza Aérea para elevar la causa a juicio.

Malos antecedentes

El punto central de la resolución de los camaristas Horacio Cattani, Martín Irurzun y Eduardo Luraschi es el análisis de los antecedentes profesionales de Weigel. A partir de esa evaluación, sostuvieron, "puede afirmarse la existencia de un accionar negligente de aquellas personas (los imputados) que, de una manera u otra, permitieron que el piloto (Weigel) estuviera al mando de una aeronave".

Los jueces entendieron que, al darse por sentado que uno de los principios básicos dentro de la actividad aeronáutica es la seguridad, "no debieran pasarse por alto o minimizarse los errores cometidos por los tripulantes durante los exámenes iniciales o recurrents (cursos de revalidación de conocimientos) de vuelo y de simulador, que dan lugar a observaciones tales como las que surgen del legajo del fallecido comandante (Weigel)".

Así, enumeraron una larga serie de fallas o desatenciones cometidas por el piloto durante sus cursos. Según consta en el legajo incorporado al expediente judicial, ya en abril de 1994 se indicó que a Weigel "se lo notaba lento" y que "debía mejorar su dominio de listas y procedimientos". "Aprobó su examen de piloto con lo mínimo", certificaron entonces sus instructores.

Ese mismo año se dejó sentado en su expediente que Weigel debía mejorar coordinación en cabina y pedido de listas. "Se realizó una evaluación, en donde se vio desconocimiento del rol que le corresponde; como consecuencia de esto, él no ordena y hay inseguridad y descoordinación en la cabina", dice su legajo.

Como si se tratara de una premonición de lo que sucedería dos años después, en 1997 -cuando logró su habilitación como comandante de B737- se advirtió en una nueva evaluación que Weigel repetía errores anteriores, y que aunque había mejorado su técnica de vuelo, una vez más había tomado decisiones equivocadas y había olvidado hacer los chequeos de procedimientos básicos. "Debe ser más ordenado en la ejecución de los procedimientos de vuelo; recuerde que la seguridad y el acierto de sus decisiones dependen de su conocimiento de los sistemas y procedimientos."

El 31 de agosto de 1999, según reveló la grabación de las conversaciones del avión, el piloto, su segundo y la tripulación mantuvieron una actitud demasiado distendida, al borde de la desatención total. En ese clima, Weigel olvidó hacer la configuración básica para que el avión despegara.

Y cuando las alarmas del avión comenzaron a sonar, indicando una falla, Weigel mostró -según surgió de la grabación- que no tenía idea de lo que ocurría y, aun así, no abortó el despegue. Cuando ya había tomado demasiada velocidad en el carreteo, e intentó detener la nave, era demasiado tarde.

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