Canciones entre madre e hija

Susana Naidich y Alisa Kaufman, juntas en el Borges
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2 de agosto de 2002  

Susana Naidich y Alisa Kaufman son cantantes y madre e hija respectivamente. Sin embargo, por haber elegido repertorios diferentes sus carreras se encontrarán por primera vez esta noche.

Hoy, a las 22, en el Centro Cultural Borges, Alisa hará con su madre el espectáculo "El verdadero encanto", que traza un puente entre la música popular y la clásica y que, según cuentan en diálogo con LA NACION, está sostenido por el negro spiritual y obras de George Gershwin, que ambas cultivan.

La reunión madre e hija servirá para la presentación del último disco de ,"Viaje", en el que traza, a través de temas propios, un recorrido imaginario por la música del Brasil, con la mirada "de este lado del charco" y sobre la base de su formación como música de jazz.

También significa el regreso de Naidich al teatro, ya que desde hace años se dedica full-time a la docencia, siendo una de las más destacadas especialistas vocales tanto para actores como para cantantes clásicos y populares (en este rubro, entre sus alumnos se cuentan Susana Rinaldi y Soledad Pastorutti).

Lapalabra clave para el concierto de esta noche, en el que estarán acompañadas por Matías Castagnari en teclados, Aníbal Maidana en guitarra, Matías Míguez en bajo y Salvador Toscano en batería, es c rossover, el término en inglés que indica cruzar de un lado a otro, en este caso, de diferentes músicas.

Alisa, egresada de la Escuela de Música Popular de Avellaneda, se mueve dentro del jazz, la música brasileña y la rioplatense con fluidez y sin encasillamientos: "Me dediqué a todas estas músicas durante un tiempo y luego al jazz, que es lo que más estudié formalmente, en la Escuela de Avellaneda. Cuando terminé la Escuela me dije "tengo todas estas herramientas" y me planteé cómo seguir. Decidí que no quería dedicarme a cantar sólo jazz como proyecto personal. Me encanta, pero como compositora y cantante me metí en la búsqueda de cruzar estos repertorios que, desde lo rítmico, suenan cercanos al Brasil, y desde de los arreglos, al jazz".

Naidich cultivó durante años el lied y la música de cámara de los siglos XIX y XX, pero a partir de la docencia se interesó particularmente en los intentos de los músicos clásicos por incursionar en el repertorio popular.

-¿Cómo surgió la idea de invitar a tu madre a tu concierto?

Alisa Kaufman: - Fue en un concierto de Liliana Vitale, que invitó a su hijo a tocar el piano. Me pareció que era un buen momento para hacerlo. Luego tuvimos que pensar cómo sería este encuentro. Hubo todo un recorrido hasta llegar a este repertorio. Primero pensamos en hacer algo de Fauré o Debussy, pero nos pareció que no cerrábamos el clima. En cambio sí los negro spirituals y Gershwin.

-¿La voz que requieren la música clásica y la popular no es la misma?

Susana Naidich: - No, hay que adaptarla, porque en la música popular importa mucho el texto. En el canto clásico, si escuchás por ejemplo a Kiri Te Kanawa, lo que ella privilegia es la calidad sonora y no la emoción del texto. Ella aclara su voz y le quita los armónicos, algo que puede servir para comedia musical, pero no para el jazz o el blues.

-El problema para un cantante lírico entonces es que para hacer crossover debe renunciar a su identidad vocal.

Naidich: -Claro, Plácido Domingo no cambia nunca. Tiene que renunciar a su identidad vocal lírica, aclarar la voz por ejemplo y luego ser muy versátil para poder pasar a otro estilo. Son pocos los que lo pueden hacer.

-¿Y qué sucede con la técnica vocal?

Naidich: -La técnica, desde el punto de vista fisiológico, es la misma para clásicos y populares. Lo que varía es el uso de la caja de resonancia para potenciar los armónicos de su voz y el manejo de la respiración. El micrófono facilita las cosas notablemente: no hace falta una respiración elaborada. En cambio, cantar un sol sostenido en una sala como el Colón requiere una cantidad de energía física tremenda.

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