Amado Sapag

El sepelio
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10 de agosto de 2002  

El Movimiento Popular Neuquino (MPN) perdió esta semana a una de sus leyendas, Amado Sapag, de 81 años, fundador del partido provincial junto a sus hermanos Felipe y Elías.

Sapag murió el martes último, a las 17, en una clínica de la ciudad de Neuquén. Zapala, la ciudad que gobernó en cinco oportunidades, le dio el último adiós un día después.

Amado integró un clan familiar que acumuló poder desde 1961, fecha en que se creó el partido provincial que conduce el destino de Neuquén desde hace cuatro décadas.

Amado, en Zapala, y sus hermanos Felipe, en la gobernación, y Elías en el Senado, ensayaron una fórmula que marcó la historia política contemporánea de esta provincia patagónica.

Los tres dirigentes se formaron en el justicialismo y crearon el MPN para esquivar la proscripción del peronismo. Lo hicieron un 4 de junio, en Zapala, en la residencia particular de Amado.

De los tres hermanos que dedicaron su vida a la política, el único que vive es Felipe, de 84 años.

Elías, al que llamaron el patriarca del Senado, murió en 1992. Sus restos descansan en San Martín de los Andes. Pero su banca en la Cámara alta nunca dejó de pertenecer a la familia: primero la ocupó su hijo Rodolfo "Pipe" Sapag y ahora lo hace su hija, Luz Sapag, que antes fue intendenta de la ciudad de San Martín de los Andes.

"Amado era un luchador de alma, al que nada lo vencía. Tenía un gran temple para afrontar los momentos difíciles", señaló el vicegobernador de Neuquén, Jorge Sapag, sobrino del dirigente fallecido.

Hijo de Canáan Sapag y Nazira Jalil, Amado tuvo siete hermanos. Uno llevaba su mismo nombre, pero murió de sarampión a los pocos meses de nacer.

El miércoles último, en Zapala, más de 1500 vecinos participaron del funeral de Amado, al que todos trataban con respeto, anteponiéndole el "don", como se llama en Neuquén a todos los Sapag de su generación.

Felipe, que gobernó Neuquén por última vez entre 1995 y 1999, despidió a su hermano y se cruzó con su adversario interno en el MPN, el gobernador Jorge Sobisch. Fue un encuentro frío y distante.

La diabetes apagó la vida de Amado, que gobernó Zapala por última vez entre 1983 y 1987. Entonces se retiró de la vida pública, pero siguió manejando una cuota de poder en su zona, el centro de la provincia, e hizo jugar su peso en las internas del MPN, donde siempre estuvo Sobisch de un lado, con el respaldo de algún Sapag, y Felipe, del otro.

Amado, casado con Esmeralda Gatti, era padre de seis hijos y abuelo de 13 nietos.

Algunos de sus sucesores, como ocurre en la mayoría de la numerosa familia Sapag, van tras sus huellas en busca del poder.

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