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Victoria Ocampo, rica en anécdotas

María Esther Vázquez publicó un nuevo libro en el que recoge intimidades y describe su vida
Mariano De Vedia
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11 de agosto de 2002  

" A ver, che, usted, póngase esa peluca. " Sólo Victoria Ocampo podía dirigirse en estos términos a Jorge Luis Borges. Y si la anécdota incluye alusiones a otros personajes y conjuntos históricos, como John Lennon y los Beatles, es de no creer.

Pero ocurrió en el verano de 1964, en la casa que la escritora y fundadora de Sur tenía en Mar del Plata, y la escena es rescatada ahora por María Esther Vázquez en la biografía "Victoria Ocampo. El mundo como destino", que acaba de publicar la editorial Seix Barral.

"Cuando viajó a Londres, a los 74 años, Victoria Ocampo fue al primer concierto de los Beatles y volvió deslumbrada. Estos muchachos marcan una época. Esto es genial , dijo, cuando nos recibió en Mar del Plata con el primer long play que grabaron los Beatles", recuerda hoy la escritora y periodista, que compartió ese inolvidable encuentro con Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo, Angélica Ocampo, Jorge Luis Borges y algunas personas más.

"En un momento, Victoria sacó una peluca, que imitaba la melena de John Lennon, y le pidió a Borges que se la pusiera. Pero él, que tenía un estricto sentido del ridículo, dijo que no y comenzó una feroz discusión. Los dos gritaban y, de pronto, Victoria cortó el diálogo muy terminante: Usted, che, con lo empacado que es nunca va a llegar a nada ", concluyó la autora del libro, en diálogo con LA NACION.

Fiel a su estilo, y a su capacidad para anticiparse a los tiempos y descubrir talentos, Victoria Ocampo desarrolló una personalidad singular. María Esther Vázquez la retrata a partir de recuerdos, fotografías y descripciones que trazan una semblanza rica en anécdotas, imágenes y reflexiones sobre su vida.

Un faro de cultura

Nacida el 7 de abril de 1890, Victoria Ocampo fue un símbolo de Buenos Aires y del mundo. Creadora de la revista Sur, en 1920 publicó su primer artículo en LA NACION -se titulaba "Babel" y era un comentario sobre la "Divina Comedia"-, y con sus diversas obras convirtió a la Argentina en un faro de cultura y centro de irradiación para todo el mundo. Fue la primera directora del Fondo Nacional de las Artes y la primera mujer académica de Letras.

María Esther Vázquez comenzó a reunir el valioso material sobre su vida para una biografía -de alcance más limitado- publicada en 1991, como parte de una colección de mujeres argentinas dirigida por Félix Luna. El nuevo libro es más exhaustivo y reúne 110 páginas más que el anterior.

Cada capítulo es encabezado por una fotografía que especifica un momento clave en la vida de Victoria Ocampo. "La retrataron, entre otros, Man Ray y Giséle Freund, quien le debe la vida a ella. En la ocupación nazi, por su origen judío, Victoria la hizo salir de Francia con pasaporte falso; la trajo a la Argentina y la hospedó en su casa", recordó.

Autora de una biografía sobre Borges y colaboradora de LA NACION desde hace más de 30 años -publicó casi 1500 notas en su columna periodística "Instantáneas" -, María Esther Vázquez destacó la actitud generosa y solidaria que tenía Victoria Ocampo.

"Ayudó a mucha gente. Recogió a chicos huérfanos y les dio educación. En la Segunda Guerra Mundial mandó tres toneladas de alimentos y ropa a la Europa ocupada, sobre todo a Francia. Fue una mujer muy sensible y generosa en el ámbito de la cultura. Borges, que no le tenía gran simpatía, dijo que ella educó a su país y a su continente."

-¿Qué la caracterizaba?

-Tuvo algo que se ha perdido: el sentido aristocrático de la vida, que en griego se define como un sentido ético, un sentido estético y un sentido heroico, dar sin esperar nada a cambio, ni siquiera agradecimiento.

-¿Fue un símbolo de la cultura y de una época?

-No ha habido en Occidente ningún hombre ni ninguna mujer que haya hecho la obra de cultura que hizo Victoria Ocampo, luchando contra todo el mundo. Las limitaciones que tenían las mujeres eran enormes. Groussac le mandó una carta diciéndole "no se meta en lo que no sabe".

-¿Hoy no hay símbolos porque la cultura está relegada o la cultura está así porque faltan personalidades tan emprendedoras?

-Faltan personalidades, figuras magistrales, grandes escritores. Pero no en la Argentina, en todo el mundo. Se perdió el sentido de los valores, la bondad, la discreción, la espiritualidad. Ahora el mundo es poder y dinero.

-¿El mundo de la cultura le ha reconocido su obra?

-Ahora posiblemente sí. Pero tuvo muchos enemigos. Filippo Tomasso Marinetti, el creador del futurismo, la llamaba "reina de un salón de bolchevismo esnobista". Pablo Neruda publicó un poema contra ella y acusó a Sur de publicar la obra de "espías internacionales y colonialistas". Aunque más adelante, en 1960, la elogió públicamente en Nueva York. La generación del 60 al 70 la repudió absolutamente. Pero a Victoria Ocampo no la afectaban ni los ataques de extrema izquierda ni los de extrema derecha. Le pasó lo mismo que a Borges: nadie con menos inquietudes políticas consiguió que lo trataran de fascista, nazi, comunista.

-Si hoy le tuviera que transmitir un mensaje al país, ¿qué diría Victoria Ocampo?

-Yo no creo que comprendiera este mundo. Aunque ella llegó a conocer bien la televisión -murió en 1979-, no entendería este mundo alocado, violento, lleno de inseguridades, lleno de apetencias materiales. Victoria era un alma noble. Si hoy viviera, lógicamente usaría una computadora e Internet, como casi todos nosotros. Lo que no entendería es el espíritu de disolución y disgregación de esta época.

"Borges, desagradecido"

Consultada por la relación de Victoria Ocampo con Jorge Luis Borges, María Esther Vázquez consideró que "fue mala por algo que parece una estupidez, pero no lo es".

Relató así que "Adolfito Bioy, casado con Silvina Ocampo y entrañable amigo de Georgie , consideraba a Victoria como una suegra, aunque era su cuñada. Borges le debió muchísimas cosas a ella y en algunos aspectos fue un poco desagradecido".

Al respecto, contó que Victoria Ocampo pagó "aquellas primeras conferencias que dio en la Asociación Cultural Inglesa, en 1946, cuando fue removido de la Biblioteca Miguel Cané. Y también las primeras operaciones en los ojos por desprendimiento de retina". María Esther Vázquez lo supo por boca de la madre de Borges, Leonor Acevedo. "El nunca se enteró", agregó.

También gestionó su designación como director de la Biblioteca Nacional. "El aspiraba a ser nombrado director de la Biblioteca Municipal de Adrogué. Y ella le dijo: Borges, no sea idiota como siempre . Tenían una relación muy especial", comentó la autora de la biografía y periodista.

"En 1942, cuando no le dieron a Borges el Primer Premio Municipal por su libro El jardín de senderos que se bifurcan , Victoria Ocampo le dedicó un número de desagravio en Sur. Colaboraron Pedro Henríquez Ureña, Alfonso Reyes, Mallea, Bioy Casares, Sabato, Anderson Imbert y otros grandes escritores", recordó.

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