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Con los sonidos de la Patagonia

Un sello neuquino impulsa la difusión de la música que nunca llega a la Capital
Gabriel Plaza
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25 de agosto de 2002  

La música patagónica todavía sigue siendo un terreno virgen, sin explorar. Ausente en las programaciones de los festivales, siempre quedó relegada a expresiones locales sin proyección nacional. Sin embargo, el cancionero patagónico comienza a tener una presencia ineludible dentro del folklore actual. Con una nueva camada de autores que renuevan el cancionero de esa región y referentes que siguen siendo la vanguardia creadora, como el caso de Marcelo Berbel.

Desde el sur del río Grande hasta la provincia de Tierra del Fuego el movimiento se extiende a lo largo de toda la región y se focaliza en ciudades como Cipolleti, San Martín de los Andes, Cutral-Có, Esquel, Río Turbio y Río Grande.

Músicos, intérpretes y autores que reclaman una voz propia dentro de la música popular y están marcados por la soledad de las distancias que los separan, los vientos que atraviesan desde el cordón cordillerano hasta el océano Atlántico, la geografía austera y vasta, la realidad social que golpea en los pueblos petroleros y mineros, la herida abierta de la Patagonia trágica y la heterogénea identidad de una zona poblada por gente que nació en otras provincias o que desciende de aborígenes.

El sello neuquino Raiquén impulsa a varios músicos de la región con diferentes expresiones que salen de Neuquén. Dentro de sus producciones aparecen los materiales de Los Hermanos Berbel y de las nuevas agrupaciones Huerquén, "Huerque Carruf/Mensaje del viento", y Antú, "Alturas". También presenta un disco en vivo del creador Marcelo Berbel, "Qué quiere que le diga". Este autor y recopilador, nacido en Plaza Huincul, acumula piezas antológicas del folklore, como "La pasto verde" y "El embudo", que grabó León Gieco en su disco "Orozco".

Este referente sigue dando cátedra de milongas, canciones y lonkomeos. En esos ritmos abrevaron las nuevas generaciones de músicos de la Patagonia. El músico se define en esta producción grabada en un recital, donde sobrevuelan su pensamiento y su guitarra. "Yo no canto. Las digo, a las milongas, que es una manera de que el corazón las cante."

El grupo Antú es generador de toda una movida artística fundamental en su zona para alimentar otro folklore. Este trío instrumental, con música de raíz andina, influida por el paisaje cordillerano, es motor del encuentro Trabún, que se realiza todos los años en diciembre desde hace más de una década. El grupo -integrado por Fernando Formigo (aerófonos y flauta travesera), Gustavo Navarro (guitarra y charango) y Guillermo Yonas (batería)- fusiona elementos de los ritmos andinos con una actitud rockera y la libertad del jazz.

"Nos gusta la posibilidad de integrar varios sonidos, pero con un lenguaje propio, que tiene que ver con el entorno y las vivencias en esta región, donde vivimos hace mucho tiempo -aclaran los Antú-. Pero no tenemos un mensaje pro patagónico, sino que es más representativo de esa integración de gente de diferentes culturas y lugares que se viene a vivir a esta región, como nos pasó a nosotros."

Huerquén, por su parte, está más vinculado con la problemática mapuche en sus letras y comprometido musicalmente con el rescate de ritmos relacionados con las danzas mapuches y tehuelches, como el lonkomeo y el kaani. En el disco aparece incluso un breve diccionario con palabras mapuches incluidas en las canciones de autores patagónicos como Berbel, y el acompañamiento de instrumentos tradicionales, como el trompe y el kultrum.

Por una corriente más alternativa surge el nombre de Eduardo Payllacán, en Esquel, que revindica a los pueblos originarios de la zona y a los integrantes del movimiento del cancionero patagónico, con autores como el Gato Osses y Nelson Avalos, referentes en la zona más austral del país. En el caso de otros músicos y autores patagónicos consiguieron una proyección nacional a través de sus letras, como el caso del cordobés Sergio Castro, docente y compositor de temas como "Cutral-Có", que popularizó Rubén Patagonia. Este autor de la nueva generación, que conforma el nuevo repertorio del folklore, vive en Cutral-Có hace varios años, donde realiza talleres de música y compone sobre la base de una realidad difícil a partir de las puebladas y los cortes de rutas.

Dentro de ese mismo canto con fundamento se desprende la figura del cantautor Eduardo Guajardo, que grabó su primer disco solista, "Una mirada al sur", a través del sello platense B&M. Su voz, que describe las realidades del pueblo minero de Río Turbio, donde vive actualmente, es una de las expresiones más lúcidas de esta nueva generación. Es reconocido entre los nuevos, que le cantan sus temas, y a la vez es uno de los impulsores de toda una corriente de la nueva canción dentro del mapa folklórico actual. Su tema "Que va a pasar un obrero" es un símbolo de esa Patagonia olvidada, que a través de estas voces reclama su rol activo en este contexto musical de la Argentina.

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