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Atraparon a la banda que asesinó a Diego Peralta

Lo mataron cinco días después del secuestro porque reconoció al vecino que lo entregó
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1 de septiembre de 2002  

A Diego Peralta lo mataron porque se le cayó la venda y reconoció a un vecino de la localidad de El Jagüel, que lo había entregado a los secuestradores.

Diego fue asesinado el miércoles 10 de julio último, cinco días después de haber sido secuestrado cuando iba al colegio en El Jagüel, según la investigación realizada por los efectivos de la Brigada Antisecuestros de la policía bonaerense.

Esto significa que el joven, de 17 años, ya estaba muerto cuando su padre, Luis Peralta, pagó el rescate de 9000 pesos y 2000 dólares, quince días después de que tres delincuentes se habían llevado a su hijo.

"Lo mató uno de los cómplices del vecino de Diego. Con un cuchillo del tipo Tramontina le pegó siete puñaladas en el cuello, a la altura de la nuez de Adán, y tres en la espalda, cuando se caía. Lo sacaron de la casa en la que lo tenían cautivo en Berazategui, lo llevaron a la orilla de una tosquera, en Ezpeleta, lo pusieron de rodillas y lo apuñalaron. Después arrojaron el cadáver al agua, cerca de la casa donde lo tuvieron cautivo", dijo a LA NACION una calificada fuente de la investigación.

Según el jefe de la Brigada Antisecuestros de la policía bonaerense, comisario inspector Angel Domingo Casafus, tanto el homicida como el entregador figuran entre los 17 delincuentes detenidos, luego de 27 allanamientos realizados ayer por 2000 efectivos en Quilmes, Berazategui, El Jagüel, San Francisco Solano, Bernal, Ezpeleta, Monte Grande, Munro y Villa Martelli.

Diego Peralta, de 17 años, había sido secuestrado el 5 de julio último, cuando viajaba en un remise rumbo al colegio, en la localidad de El Jagüel, del partido de Esteban Echeverría. Su padre pagó el rescate pero nunca más volvió a ver a Diego con vida. El 12 de agosto último, el cadáver del adolescente apareció flotando en una tosquera de Ezpeleta.

Debido al estricto secreto del sumario impuesto por el titular del juzgado federal N° 2, de Lomas de Zamora, Carlos Ferreiro Pella, sólo trascendió el apodo del presunto asesino: Pipi, de 25 años.

El sospechoso fue detenido ayer en su casa de San Francisco Solano, situada a pocas cuadras de la avenida Monteverde.

El rescate fue pagado

El 20 de julio último Luis Peralta arrojó en una bolsa de polietileno blanca el dinero que exigieron los secuestradores desde arriba del puente de la avenida Monteverde que cruza las vías del tren, contra uno de los muros del estadio Vicente Capocazza, del Club Atlético Claypole.

Pipi es el amante de la mujer identificada como La Gorda Rosita, de 20 años, la mujer que vive en una casa de San Lorenzo al 400, de la villa emergencia El Matadero, y que custodió a Diego durante gran parte de los cinco días que pasó en cautiverio.

Entre los sospechosos detenidos figuran dos policías que prestaban servicio en la comisaría de El Jagüel: el sargento Miguel Giménez, del servicio de calle, sospechado de participar en el secuestro de Peralta, y de otro suboficial de la misma seccional.

No obstante, el comisario inspector Casafus aseguró que ambos efectivos "no fueron detenidos por el crimen de Peralta, sino por la declaración de un testigo de la causa que los involucró en el robo de una moto en El Jagüel".

Giménez había sido involucrado en el secuestro y homicidio de Peralta por quien hasta ayer era el único detenido en la causa, el cartonero José Pablo García, acusado de efectuar una serie de llamadas a la casa de los Peralta, en las que supuestamente pidió dinero.

En su declaración indagatoria, García identificó al sargento Giménez como uno de los delincuentes que se llevaron al chico, el 5 de julio último.

Además, integraba la lista de imputados cuando el fiscal federal de Lomas de Zamora, Carlos Daneri, solicitó al juez Ferreiro Pella una serie de indagatorias, hace 20 días. En aquella oportunidad, el representante del Ministerio Público sostuvo que los otros acusados de participar en el secuestro de Diego eran tres sospechosos a los que se identificó como NN Peluca, NN Chino y NN Marcelo.

Según fuentes de la investigación, con los días se estableció que NN Chino habría sido el vecino de El Jagüel que actuó como presunto entregador y vive a cuatro cuadras de la casa de los Peralta. Se trata de un joven de 22 años, apodado El Chino, cuyo nombre sería Sebastián Guatanabe y que, según los padres de Diego, es un conocido raterito del barrio.

Si bien sólo seis de los 17 detenidos serían los que habrían participado activamente en el crimen de Diego, la policía estableció que ellos formaban parte de dos bandas, que se dedicaban a cometer robos y secuestros en la zona de Quilmes y en El Jagüel.

Anoche, dos de los detenidos declararon ante el juez y si bien confesaron su participación en el hecho, señalaron a Pipi como el autor material del asesinato de Diego.

"Para no ser reconocidos, los delincuentes de El Jagüel entregaban los robos o secuestros a sus cómplices de Quilmes y viceversa. Ambas organizaciones cambiaban de territorio. Pero en el caso de Diego, uno de los delincuentes de El Jagüel fue a la casa donde lo tenían cautivo. En ese momento se le cayó la venda a Diego y lo reconoció como el vecino que vivía a cuatro cuadras de su casa", dijo una calificada fuente de la investigación.

Para realizar la investigación un grupo de la Brigada Antisecuestros se infiltró durante un mes, en las villas Luján y Matadero, donde filmó a los sospechosos.

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