Arsenal fue el menos mediocre

En un partido muy malo, el equipo de Sarandí se impuso de visitante a Chacarita por 1 a 0; Javier Morales fue la figura de la cancha y marcó un golazo; después, Navarro Montoya le atajó un penal
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2 de septiembre de 2002  

Desde hoy, en todas las librerías, puede adquirirse "Veinte maneras diferentes de jugar mal al fútbol" , que por el mismo precio trae un apéndice ( "Aburrime que me gusta" ) y un video de regalo con la filmación del partido que ayer jugaron Chacarita y Arsenal en San Martín. Seguramente, si los futbolistas se hubiesen puesto de acuerdo en dejar de lado el buen juego, no lo hubieran hecho de una manera tan fiel como lo hicieron. Como sea, lo cierto es que el equipo de Sarandí se impuso por 1 a 0 y logró su segunda victoria del campeonato (en la primera fecha le había ganado a Olimpo, de Bahía Blanca).

Es verdad, el terrible frío ayudó para que la gente no vaya a la cancha con la mejor predisposición. La mayoría de la gente vio el partido encapuchada, fastidiosa, y la bufanda sólo se corrió de la boca para insultar al árbitro Gustavo Bassi, de floja labor. Más allá de eso, hay un dato que sirve para graficar la tarde de San Martín: Alejandro Limia, arquero de Arsenal, tomó sólo cuatro veces la pelota con sus manos, y tres de ellas fueron por centros al medio del área. Chacarita no llegó nunca con peligro al arco rival, salvo a los 16 minutos del segundo tiempo, cuando Mariano Mignini cabeceó, algo incómodo, por arriba del travesaño.

Los primeros minutos ilusionaron, porque había cierto buen trato de pelota. Encima, a los ocho minutos Sebastián Romero dudó en el vértice derecho de su área y la pelota le quedó al habilidoso Javier Morales, que enganchó hacia el medio y sacó un derechazo con comba al segundo palo, inatajable para Navarro Montoya. Unos minutos después, Navarro Montoya se lució ante un cabezazo esquinado de Cristian Alvarez y después le ganó un mano a mano a Silvio González.

El aperitivo daba para frotarse las manos y esperar por más, pero de pronto las manos se congelaron, porque los periodistas no tenían nada que anotar y los hinchas mucho menos que festejar, salvo los de Arsenal, claro. Cuando muchos se estaban durmiendo en medio del maltrato general (de pelota y de humanidad entre los jugadores), Bassi cobró un penal de Sebastián Pena a Morales discutido por todos; pateó Morales y Navarro Montoya lo contuvo con sus piernas. Ahí se acabó todo.

Chacarita fue un despropósito y tuvo una tarde para el olvido; nunca supo atacar y su conductor, Matías Delgado (muy buen jugador) tuvo un partido que no recordará, mientras el encargado del fútbol de Arsenal (Morales) estaba iluminado y sacaba de las casillas a sus rivales, pero sin profundidad. Con el 1 a 0, el equipo de Sarandí apeló a todo para quedarse con la victoria: dos líneas de cuatro, mañas para hacer tiempo. Así hizo su negocio.

Burru se tiene fe contra River

"Salimos con otra actitud y por eso logramos este importante éxito", fue el primer concepto del director técnico de Arsenal, Jorge Burruchaga, luego del triunfo frente a Chacarita. "Veníamos pagando caro las equivocaciones, pero esta vez fuimos un equipo distinto. No creo que el árbitro haya influido en el resultado, lo que pasa es que a nadie le gusta perder. Ahora viene River, y el fútbol da sorpresas. Se le puede ganar a River", agregó el entrenador.

José Pastoriza, DT de Chacarita, fue muy duro con la labor del árbitro Gustavo Bassi: "No tiene condiciones ni nivel para dirigir en primera. Ellos hicieron el gol y nada más. A pesar de no jugar bien, hicimos lo posible para empatar. Al equipo le falta gol, y esperamos corregirlo".

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