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Dos sitios argentinos, patrimonio mundial

Son el Camino de las Estancias Jesuíticas, en Córdoba, y el complejo de parques Ischigualasto-Talampaya, en La Rioja
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30 de noviembre de 2000  

CAIRNS, Australia.- Aprobadas por unanimidad en la primera etapa de la reunión, ayer a las 15.45, hora australiana (2.45 de la Argentina), resultaron aceptadas las dos postulaciones argentinas de este año al Patrimonio Mundial de la Humanidad, cuya convención se fijó en la Unesco, en 1972, para preservar rincones del mundo que demuestren su unicidad y universalidad. Y garantizar que sean intangibles.

El Camino de las Estancias -que comprende cinco cascos- y la Manzana Jesuítica de Córdoba -con el Colegio de Monserrat y el Rectorado de la Universidad- han sido anotados como patrimonio cultural, lo que despertó enorme júbilo en la delegación asistente a la 24a. reunión del Comité Mundial de Patrimonio de la Unesco, en esta ciudad.

Es el reconocimiento al tramado de construcciones culturales en las que la compañía San Ignacio de Loyola dejó su impronta, al trazar un camino que sería el punto de partida por donde se extenderían la cultura y la evangelización hacia el Norte. A través de las estancias, los jesuitas sostuvieron su obra educativa, entre 1606 y 1767.

La incorporación del complejo de los parques Ischigualasto-Talampaya en el listado de los sitios de patrimonio natural coronó los esfuerzos de quienes en las últimas cuatro décadas dedicaron su tiempo a explorar el único yacimiento en el mundo que contiene esqueletos de fósiles del período triásico completo y que puede explicar el desarrollo de la vida en la región y la evolución de los vertebrados.

Al ser incluidos en la nómina de patrimonio mundial, los sitios obtienen la protección de la Unesco. Para evitar su deterioro, la organización internacional destina el 1% de las contribuciones obligatorias de los 153 Estados que la componen.

El doctor William Sill, norteamericano y paleontólogo investigador de la Universidad de Harvard, fue el primero en saltar de satisfacción en su asiento al escuchar el anuncio del presidente del comité de la Unesco, que se reúne aquí hasta pasado mañana.

Sill es sanjuanino por opción, desde que en 1958 eligió como objeto de su pasión desenterradora de huesos nada menos que el mundialmente conocido Valle de la Luna, en San Juan, un yacimiento de registros fósiles de dinosaurios y de los primeros mamíferos y ejemplares de la flora, parque provincial desde 1975.

Talampaya, en La Rioja, fue declarado parque nacional en 1997. Pero las imágenes del cañadón colorado y de las figuras talladas por el agua y el viento han dado la vuelta al mundo incontables veces y han sido la escenografía de decenas de films y videos.

"Apenas hemos explorado alrededor del 40% de la riqueza del complejo, aunque sólo con ese esfuerzo hemos logrado demostrar al mundo lo especial de este sitio de riqueza única en el mundo", dijo Sill, quien personalmente recopiló los 47 ítem que hacen falta para postular un lugar ante el comité, y que incluyen un exhaustivo inventario de la flora y fauna actuales, así como de sus formaciones rocosas.

También fue este mormón de 64 años, que estudió en Yale y se aquerenció en San Juan, el encargado de entablar esta semana contactos con los integrantes del comité de 21 Estados para tantear cuál sería el resultado de la postulación.

Todos, aun los ausentes

Otras sonrisas se dibujaron ayer en los integrantes de la delegación argentina. Hugo Juri, ministro de Educación de la Nación, presidía la mesa vernácula desde la que los especialistas defendieron sus posturas, tratadas en la tercera jornada.

Y agradeció especialmente a Henry Cleere, representante marroquí del Consejo Mundial de Patrimonios y Sitios (Icomos), por la presentación de la ponencia y el empujón que dio al tema argentino.

Pocos pudieron viajar a esta ciudad situada frente a la Gran Barrera de Arrecifes de Coral, una gigantesca estructura viviente que cubre 35 millones de hectáreas y fue declarada sitio natural en 1981, para presenciar el momento en que se aceptó la incorporación de los lugares.

Además del profesor Sill, por las provincias involucradas estuvieron los directores de Turismo de San Juan, María Inés Rico, y de La Rioja, Adolfo Scaglioni, quienes impulsaron desde su área la candidatura de los dos parques.

Desde Buenos Aires, Hernán Lombardi -interventor en Parques Nacionales y secretario de Turismo de la Nación- compartió con el presidente Fernando de la Rúa, a través de la videoconferencia entre Cairns, Buenos Aires y Córdoba, el momento de exultación que significa lograr una doble distinción universal.

No sólo se convertirán en destinos turísticos desarrollados ahora ordenadamente, sino que los ojos del comité estarán fijados en su manejo conjunto.

Por la Agencia Córdoba Cultura estuvieron su presidente, Pablo Cenedo, y el técnico Edgardo Venturini; Liliana Barela, directora nacional de Patrimonio, Museos y Arte, acompañó a la titular provincial de Patrimonio Cultural. Y por la Secretaría de Turismo, en representación de Lombardi, el licenciado Carlos Gutiérrez, director de Relaciones Institucionales.

Pero muchos más fueron quienes, a lo largo de tres años, impulsaron cada uno de los dos proyectos.

Como el arquitecto Carlos Page, que a los 42 años ya ha escrito veinte libros sobre las obras arquitectónicas jesuitas y el significado cultural de su legado. Presente en Cairns, su modestia le impidió manifestar cómo le ha impactado ver concretada su propuesta.

Otros nombres, de gente ausente, salieron a la luz ayer: Valentín Villafañe, de 88 años, el primer baquiano que acompañó a los científicos en el Valle de la Luna, cuando en 1958 recorrieron la árida zona en busca de fósiles; Victorino Herrera, que supo cabalgar las soledades y al morir dejó dos generaciones de guardaparques, y Juan Leivas, quien más conoce Talampaya.

La madrugada australiana del jueves encontró a la comitiva de nuestro país en la videoconferencia con la Argentina, realizada desde la Universidad James Cooke, y con copas de champagne alzadas por un momento único en el que se conjugaron la preservación de la cultura y del ambiente. Lejos de casa.

Quieren instalar un hotel

LA RIOJA.- El vicegobernador en uso de licencia y ministro coordinador de Gobierno de esta provincia, Luis Beder Herrera, defendió nuevamente ayer la propuesta de instalar un hotel en el Parque Nacional de Talampaya, al conocerse la decisión de la Unesco de incluirlo como Patrimonio Mundial de la Humanidad.

Se trata de un viejo proyecto del Poder Ejecutivo riojano de levantar un hotel en lazona turística provincial que más visitantes extranjeros recibe.

La propuesta generó roces entre el gobierno nacional y la provincia, que insiste en la construcción. Ayer, los funcionarios locales se mostraron confiados en llegar a un acuerdo.

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