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Pérez Suárez: una renuncia con premio

Cambia de banca para ganar dos años
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11 de septiembre de 2002  

En una insólita maniobra "en defensa de los porteños", la diputada justicialista Inés Pérez Suárez renunció a la banca que ocupaba en la Cámara baja como reemplazante de Miguel Angel Toma para ocupar otra, sólo que en lugar de Daniel Scioli. La movida permitirá a la legisladora extender su estada en el Congreso: mientras que el primer mandato concluía a fines del año próximo, la nueva banca le asegura un sitio hasta 2005.

"No se trata de un reaseguro laboral, simplemente de cumplir con lo que marca el reglamento y, en definitiva, de defender los derechos de los porteños que desde hace ocho meses tenían una banca vacía porque Scioli nunca asumió. Primero fue secretario de Turismo de Rodríguez Saá y pidió licencia por sesenta días. Después llegó Duhalde y lo confirmó en el cargo, así que se prolongó su licencia", explicó Pérez Suárez anoche a LA NACION.

La diputada justicialista, una ferviente seguidora de Carlos Menem, dijo que presentó su renuncia a la banca que ocupaba en reemplazo de Toma el viernes último, cuando Scioli le comunicó que dimitiría a la diputación.

Pérez Suárez asumió hace menos de dos meses en lugar de Toma, que renunció a su banca para convertirse en el jefe de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). Entonces, eligió una particular fórmula de juramento: "Por Dios, por el general Perón y por Eva Perón, y también por los humildes de mi Patria".

Toma había sido elegido en 1999, por lo tanto su mandato concluía en 2003. Por su parte, Pérez Suárez acompañó a Scioli en la lista de legisladores del Frente Unión por Buenos Aires, integrado entre justicialistas y cavallistas en la Capital en los últimos comicios.

La diputada explicó que "cuando el presidente de la Cámara de Diputados (Eduardo Camaño) recibió la notificación de la renuncia de Scioli, envió un pedido a la Justicia Electoral para que le informaran quién debía ocupar esa banca. El nombre que aparece es el mío porque yo seguía en la lista".

Pérez Suárez dijo estar sorprendida porque en ocho meses "nadie habló de la banca vacante. Los porteños eligieron a alguien para que velara por sus intereses y nadie se preocupó en decir que ese lugar quedó vacío. Yo nunca abrí la boca porque le tengo un gran aprecio a Daniel (por el ex motonauta Scioli) y además porque era interesada directa en el asunto".

Dijo estar "preocupada y nerviosa" por las interpretaciones que ahora se harán, que observaba "una cierta cuota de mala fe" en las consultas que se le realizaron respecto de esta cuestión y que ella, a diferencia de otros políticos, no cobraba jubilación de privilegio alguna. "Sigo con licencia sin goce de sueldo en mi trabajo (profesora de Historia). Igual que como hizo mi marido, que falleció hace cuatro meses (Jorge Castells)".

En el bloque del PJ aseguraron que desconocían la jugada y evitaron adelantar si la apoyarán o presentarán objeciones.

La movida hará que Diego Santilli, el siguiente en la lista encabezada por Toma, sea convocado para ocupar la banca hasta el año próximo, pero Pérez Suárez puso en dudas esa posibilidad: "Como director del Banco Ciudad gana cuatro veces más", aventuró. Por su parte, la cavallista Graciela Fernández Valoni, que entraría en lugar de Scioli si Pérez Suárez hubiera mantenido la banca para la que juró hace algo más de dos meses, vería frustradas sus posibilidades de sumarse al Congreso.

Scioli presentó su renuncia tras el fracaso oficialista para reunir quórum y terminar, en una sesión especial, con el juicio político a la Corte. La misma actitud tomó el ministro del Interior, Jorge Matzkin, que también estaba de licencia.

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