Salir a cotizar en el Nasdaq de Nueva York es el sueño cumplido

La empresa de telecomunicaciones del grupo Pescarmona consiguió un fuerte respaldo de los inversores; la acción creció un 70 % el primer día y alcanzó una capitalización de casi US$ 3000 millones; es una de las primeras firmas de la región que se suma a la legión de tecnológicas del mercado norteamericano; prevén la construcción de una red de fibra óptica panamericana que costará US$ 2000 millones.
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6 de febrero de 2000  

No cuesta nada imaginarlo:un salón enorme, repleto de brokers conectados on-line, monitoreando permanentemente desde sus pantallas las cotizaciones de las más exitosas empresas tecnológicas del mundo. Y en medio de la gritería y de las órdenes de compra y venta, cuatro argentinos que asisten al nacimiento de su estrella: Enrique Pescarmona, Ricardo Verdaguer, Roberto Vivo Chaneton, Guillermo Jofré, la primera línea de Impsat Fiber Networks, viendo cómo la acción que salió en 17 dólares trepaba, incesante: 20, 29, 35, hasta llegar a los 40 dólares. No cuesta nada imaginarlo, pero dicen que hasta el ingeniero Enrique Pescarmona saltó y gritó. "Fue tocar el cielo con las manos....", se sincera Guillermo Jofré, el hombre que diseñó la estrategia financiera de Impsat, la segunda empresa argentina en cotizar en el Nasdaq, el mercado que marca el pulso que sigue el mundo.

Impsat, la empresa de telecomunicaciones del grupo Pescarmona, nació hace 10 años proveyendo servicios de comunicaciones satelitales. Rápidamente se expandió en la región (hoy ya opera en la Argentina, Colombia, Venezuela, México, Ecuador, EE. UU., Brasil, Perú y Chile), factura 200 millones y está embarcada en un proyecto más que ambicioso:construir "la" red panamericana mediante el tendido de un millón de kilómetros de fibra óptica para comunicar países, ciudades, empresas, gobiernos. Es singular que una compañía tenga como ejemplo un proyecto político. Pero Impsat sí lo tiene: intenta emular el plan de Simón Bolívar para construir una gran unión al sur del continente.

"La visión regional no es muy usual en una empresa argentina, pero es algo que siempre nos caracterizó", dice Guillermo Jofré, vicepresidente ejecutivo y director financiero de la empresa.

-¿Cómo se logró tener acceso al financiamiento externo, un paso difícil para una empresa de un país emergente como la Argentina?

-Hicimos de Impsat un caso de manual. Hace 3 años empezamos a cambiar la óptica de cómo se tenía que financiar la empresa. En vez de sólo estar financiándonos con los bancos locales, que siempre tienen su restricciones, fuimos a los EE. UU. y accedimos al mercado internacional de bonos, que nos dio otro perfil y nos permitió disciplinar la empresa para que se acostumbrara a tratar con los inversores internacionales. Después trajimos a Morgan Stanley como socio (que pagó 125 millones por una participación del 16%), y a British Telecom (que desembolsó 150 millones por el 20% de la empresa) como socio financiero. Finalmente, accedimos a los mercados de capital e hicimos la empresa pública. Pero hay que reconocer que estamos en una industria muy especial. Es como el descubrimiento del petróleo... Fue algo que explotó y le cambió la vida a la gente. Ahora con Internet está pasando lo mismo: nos va a cambiar la vida a todos de una manera que no lo podemos imaginar, y nosotros somos la base de eso:la autopista informática de América del Sur.

-Impsat quiere ser la empresa panamericana, con presencia fuerte en toda la región y orientada a dar servicios al sector corporativo. Pero ése es un mercado por el que pelean muchos gigantes, Telefónica por ejemplo. ¿Con qué armas piensan competir?

-En cada país donde tenemos operación competimos primero con las telefónicas locales. Y a lo largo de estos años hemos estado trabajando para convertirnos en los líderes en el mercado de transmisión de datos e ir ganándoles mercado poco a poco. Y también competimos con dos o tres proyectos regionales que hay, como por ejemplo AT&T América latina y Telefónica. Los respetamos mucho, son competidores muy importantes. Pero somos conscientes de nuestras debilidades relativas y nuestras fortalezas: tenemos una experiencia de 10 años en la región, estamos instalados en los mayores países y tenemos los clientes. Y nuestra experiencia es particularmente en transmisión de datos, el rubro que va a explotar en el futuro. El tráfico de voz tiene un crecimiento del 12% anual, mientras que para datos/Internet los analistas están prediciendo un crecimiento del 30% al año. Por eso hemos creado un activo estratégico único en América latina.

-Eso los transforma en un apetitoso bocado para que los compre cualquier gigante que quiera desembarcar en la región...

-Sí (ríe), pero vender no forma parte de nuestra estrategia. Queremos crecer y crecer.

-Fueron a ver a los inversores y les mostraban una empresa con experiencia y fuerte mercado potencial, pero cuyos últimos ejercicios arrojaron pérdida y que opera en una región poco confiable todavía, como América latina...

-No es que la empresa haya tenido pérdidas.. Impsat mostró una una tasa de crecimiento en la facturación en los últimos años del 45%:entre 1996 y 1998 pasamos de 120 millones a más de 200 millones. La región en su totalidad tuvo la peor crisis de los últimos 50 años, peor que la del tequila y que la del año 30. Si uno mira la caída del producto bruto, no tiene parangón. Y en ese contexto, nosotros hemos crecido, nuestro desempeño ha sido espectacular, a pesar de que las economías han caído. En empresas emergentes de telecomunicaciones como la nuestra, el mercado no espera que estemos ganando plata. La performance no es la utilidad neta, porque los inversores por un plazo razonable, no esperan que la empresa tenga ganancias. Lo que a los inversores les interesa es que la empresa crezca. Y que, sí, en la medida de lo posible tenga ganancias antes de amortizaciones e impuestos. Es decir, que la empresa genere caja. Y en ese caso, nuestra empresa ha tenido una experiencia única: aunque suene poco humilde (ríe) hemos sido una de las pocas empresas que ha logrado tener caja tan pronto.

-Desde el punto de vista operativo, ¿cómo fue el cambio de rumbo de la empresa?

-Nosotros nos basábamos en gran medida en la tecnología satelital. El 75% de nuestros servicios los proveíamos a través del satélite. Ahora estamos haciendo un cambio hacia banda ancha, esencialmente fibra óptica y banda ancha de wireless (tecnología inalámbrica). Este cambio de modelo implica que nosotros tenemos que hacer una inversión fija, enorme, y luego en la medida en que incorporamos clientes vamos logrando economía de escala.

-Pero, además, vendieron toda su cartera de abonados a Internet, cerca de 80 mil usuarios...

-Sí, hace unos años nosotros empezamos a ver la importancia de Internet y compramos algunos ISP, como por ejemplo Mandic, el segundo operador de Internet en ese país. Queríamos conocer el fenómeno, la tecnología. Después vimos que el foco de Impsat era el cliente corporativo y no el residencial. Que siguiéramos con una operación de Internet a nivel masivo estaba fuera de nuestra estrategia. Decidimos vender la cartera de clientes a El Sitio y nos quedarnos con la parte de operación de la infraestructura.

-Fue un buen momento... Ahora en casi toda América latina hay empresas que proveen acceso gratuito, cobrar para acceder a Internet dejó de ser negocio.

-Sí, cada vez más es un commodity. Pero nadie da nada gratis. De algún lado tienen que cobrar porque, si no, el negocio no cierra. Acá las empresas optaron por poner publicidad, pero me parece que es un modelo de negocio que todavía tiene sus bemoles, porque aún está en duda el volumen que se puede alcanzar de publicidad para Internet. Ya va a llegar, pero todavía no...Y ésos son los matices que componen las distintas visiones sobre la efectividad del negocio. Hoy, nuestra estrategia de negocios está enfocada en darles las comunicaciones de punta a punta a los clientes. La comunicación está siempre en nuestras redes, porque así podemos monitorear la calidad del servicio, y además claramente es más rentable que alquilar la Red a otros.

De Córdoba a Wall Street

  • Guillermo Jofré tiene 44 años y es cordobés. Está casado y tiene cuatro hijos:Astrid, Ingrid, Anika y Andreas. Este último es el único varón, el benjamín, de apenas un año. Durante las tres semanas de road show visitaron 80 inversores y 30 ciudades. "Lo más difícil de salir de gira para convencer a los inversores es dejar a la familia", dice el ejecutivo, que apenas terminó la salida a la Bolsa de la empresa voló a Buenos Aires "porque si no me matan". Los nombres poco comunes de sus hijos se explican por la ascendencia alemana de su mujer, Ingrid.
  • Estudió en la Universidad Nacional de Córdoba, donde se recibió de contador público nacional. Luego realizó un Master in Business Administration (MBA) en Lausana, Suiza.
  • Entre fines de los 80 y mediados de los 90 fue consultor financiero. Mientras vivía en Suiza fue asesor del gobierno argentino en las negociaciones por la deuda externa.
  • Ingresó hace cuatro años, como director financiero, en el grupo Pescarmona. El holding mendocino tiene operaciones en diferentes líneas de negocios: transporte de cargas, autopartes, recolección de basura, industria metalúrgica, seguros, etc. En la empresa dicen que es el asesor económico personal del ingeniero Enrique Pescarmona. Desde 1995 es vicepresidente ejecutivo y director financiero de Impsat Fiber Networks.
  • Textual 1: "El plan de la red panamericana es muy ambicioso: son 170 ciudades, un millón de kilómetros de fibra óptica, dos mil millones de inversión. La construcción empezó en septiembre del año pasado. Para fin de este año van a estar cubiertas la Argentina, Colombia, Brasil y Chile. Va a ser una red de transporte entre las principales ciudades de estos países y hemos hecho el diseño de la red de una manera tal como para que en la Argentina quede cubierto el 60% del PBI y en Brasil el 70% del PBI. En Colombia ya tenemos una red que une Bogotá, Cali y Medellín y a Chile estamos llegando con una red, desde Mendoza, a Santiago y Valparaíso".
  • Textual 2: "Durante las tres semanas de road show hablamos y hablamos... pero teníamos con qué. No somos vendedores de autos usados. Pero ahora hay que estar a la altura del compromiso que firmamos con los mercados".
  • Para Jofré, el éxito de la colocación de acciones empezó por casa:"les ofrecimos a .los empleados de Impsat si querían compra acciones. Y más del 40 por ciento de la gente compró, es algo inaudito en una región con poca cultura de inversión".
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