El Riachuelo tiene un nuevo puente

"Es un símbolo del trabajo de la Argentina que se pone de pie para superar el momento", dijo De la Rúa
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8 de diciembre de 2000  

Con una gran dosis de optimismo y desbordado de alegría, el presidente Fernando de la Rúa inauguró ayer el Nuevo Puente La Noria, que construyó la concesionaria Autopistas del Sol, en el cruce de la avenida General Paz y el Riachuelo.

Sonriente y de muy buen humor, De la Rúa llegó poco antes de las 10.30 al barrio porteño de Villa Riachuelo, donde fue construido el viaducto que vincula la ciudad con los partidos de Lanús y Lomas de Zamora.

"Es un lazo de unión, además de una solución para los problemas en el tránsito", fueron las primeras palabras del mandatario en su discurso.

También se dirigió a los obreros y empleados de la empresa concesionaria, que escuchaban atentamente sus palabras. "Para todos los que han brindado su contribución en esta obra, éste es un motivo de alegría. Saludemos la alegría del puente nuevo, que junto con el viejo puente La Noria significará más unión y mejor comunicación".

El nuevo puente La Noria corre paralelo al antiguo cruce. Tiene cuatro carriles con sentido hacia la Capital Federal, demandó ocho meses de obras y una inversión de seis millones de pesos.

El viejo puente, que fue reparado, pintado y dotado de nueva iluminación, seguirá funcionando hasta fin del año próximo con dirección única hacia la provincia. Se calcula que actualmente es utilizado por cerca de 100.000 vehículos por día, cifra que según los cálculos oficiales próximamente podría aumentar.

Como está prevista la construcción de un nuevo cruce, similar al que se habilitó ayer, se desactivará ese paso, aunque se lo preservará como edificio histórico, y se proyecta la construcción de un anfiteatro en el predio recientemente parquizado que actualmente ocupa el puente La Noria.

"Este puente es como un símbolo del trabajo, de la Argentina que viene, de la que empieza a erguirse, a ponerse de pie superando las dificultades del momento. Miremos con fe el porvenir, crucemos los puentes de la confianza, dejemos atrás los obstáculos del pesimismo y la derrota", dijo De la Rúa con energía.

En su discurso, pronunciado en el palco montado sobre el flamante viaducto, De la Rúa afirmó: "Estamos con fe en el porvenir."

Palco concurrido

La ceremonia convocó al ministro de Economía, José Luis Machinea; a la ministra de Desarrollo Social, Graciela Fernández Meijide, y al jefe de la Policía Federal, comisario general Rubén Santos.

También asistieron el titular del Ocraba, Organo de Control de las Rutas y Acceso de Buenos Aires, Carlos Hidalgo; el secretario de Obras Públicas y Transporte del gobierno porteño, Abel Fatala, y el vicepresidente de Autopistas del Sol, Luis Freixas.

No asistió al acto el gobernador bonaerense Carlos Ruckauf, que envió como delegado al ministro de Obras Públicas provincial, Julián Domínguez. Tampoco se hizo presente el jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, que fue representado por la vicejefa Cecilia Felgueras.

De la Rúa aprovechó una parte de su discurso para anunciar que en los próximos años se inaugurará una serie de obras previstas en el Plan Federal que lanzó el hoy desaparecido Ministerio de Infraestructura.

Entre esos trabajos mencionó la construcción de un nuevo tramo del puente La Noria, la terminación de la autopista Buenos Aires-La Plata, las obras de la autopista Rosario-Córdoba y del paso de Jama, en Jujuy.

Más empleo

Según De la Rúa, estas obras "reforzarán la movilización de la industria de la construcción, para crear más empleo, más riqueza y mejores comunicaciones".

Tras los discursos, De la Rúa y el resto de las autoridades se trasladaron a un sector del viaducto donde cortaron las cintas y dejaron abierto el cruce al paso del tránsito.

El Presidente y Felgueras se acercaron al grupo integrado por medio centenar de obreros que, con mamelucos anaranjados y sus cascos amarillos, agitaban pequeñas banderas argentinas.

Después de estrechar sus manos, repartir besos y sacarse las fotos de rigor, De la Rúa y la vicejefa de gobierno partieron en el mismo vehículo, en medio de los forcejeos de los cronistas por conseguir alguna declaración.

Había pasado media hora de la partida del Presidente y nadie se encargó de avisarle a la policía que habilitara el viaducto porque ya había vehículos a la espera de la apertura del puente. "A ver, anuncien por los parlantes que abran el puente, ahora mismo", gritaba Carlos Hidalgo a sus colaboradores.

Un susto para el Presidente

  • Osvaldo Plen, un jubilado portuario y simpatizante del radicalismo porteño, no pensó lo que podía generar su intención de darle un beso al Presidente. Ayer, cuando De la Rúa se dirigía a su automóvil, se le abalanzó, sorteando a media docena de custodios, y se le colgó del cuello como si se tratara de una toma de yudo en la zona cervical; los custodios no se explicaban lo sucedido. "No le quise hacer daño, sólo intenté darle un beso, porque es un gran hombre, pero me asusté un poco", explicó Plen.
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