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En busca de problemas reales

En esta tercera versión, el reality show apunta a personajes con historias fuertes
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17 de octubre de 2002  

Era la tercera edición, sí. Y aun así no fue aburrida. El debut de "Gran hermano 3" se extendió por más de dos horas y, no obstante, mantuvo el nivel de expectativa del público. Todo gracias a la astucia de la producción de este reality show, que obtuvo como recompensa 26,9 puntos de rating, el más alto de la jornada después de "Son amores", que marcó 30,5 puntos.

Desde ya, el formato de "Gran hermano" goza del beneficio de despertar curiosidad en la audiencia. A esta ventaja, Telefé le agregó -por fin- un casting que no se detuvo sólo en el atractivo físico, como sucedió en las primeras versiones, sino que buscó algo más en cada participante.

Finalmente, a las ventajas iniciales propias del formato, Telefé hábilmente le ha sumado ciertos giros de contenido que mantienen al espectador alerta y en aprendizaje.

En realidad, todos los reality shows deberían apelar a este último recurso, ya que divierten... la primera vez. Para el espectador no es tan interesante conocer vida y obra de los jugadores como descubrir las tácticas y estrategias del programa en las que los participantes son las piezas amigables o enemigas de un juego. (Así ni "Gran hermano 2", ni "El bar 2" tuvieron las repercusión de los originales; mientras que el juego recrudecido de "Expedición Robinson 2" mantuvo al programa en el mismo nivel que el primigenio).

En este sentido, la presentación fue muy concreta: habría varios cambios y Soledad Silveyra los explicaría paso a paso. Los del debut fueron:

  • No hay dos habitaciones, una para chicos y otra para chicas. Ahora, hay dos habitaciones mixtas con cinco camas en cada una. Las dos personas restantes duermen en la "habitación de los reyes". Todos los martes, se jugará con un mazo de naipes: el primer varón y la primera chica en sacar un rey de la baraja, dormirán allí durante una semana.
  • La "sala de intimidad y misterio" (SIM). Es un cuarto ubicado a continuación de la despensa. El participante puede ir allí sólo si Gran Hermano lo convoca. Una vez dentro de la habitación recibe una sorpresa, pero no debe contar lo sucedido.
  • Desde el minuto cero de "Gran hermano 3" pudo vivirse la euforia del lanzamiento. La silueta de Soledad Silveyra ascendió tras una nube de humo y luces, y con voz exaltada dio la bienvenida al público después de "trescientos diecinueve días" sin "Gran hermano" y sin sus "valientes". Desde estudios, ella dio comienzo a las autobiografías de los nuevos habitantes de la casa que, de a uno y en auto, fueron llegando hasta la explanada exterior donde los esperaba Mariano Peluffo para una breve, por así decir, entrevista cuya pregunta del millón era: "¿Qué sentís?". (No es éste un comentario irónico; tal pregunta demuestra que se aspira más bien al contacto de tipo emocional).

    Luego, desde la explanada, en tandas de tres, los chicos fueron ingresando en el living de la casa con la promesa de no recorrerla. Giro interesante; desde el primer bloque, el espectador tuvo la casa en funcionamiento. Así, de a tres, se sumó el resto de los participantes. Y, entre tanto, fueran tres o seis o nueve, se pudo advertir que los diálogos de "Gran hermano 3", de algún modo iniciáticos, no se parecen a los de sus antecesores. (En tres minutos defenestraron al hotel donde estuvieron recluidos los últimos días. "¿Vos tampoco pudiste dormir? Era el tren. Temblaba la habitación", comentaban. El Apart Hotel de San Isidro, hubiera agradecido no estar en los créditos).

    Esta vez el casting de "Gran hermano" respondió a otros criterios: en lugar de aspirantes a modelos o conductoras, profesores de gimnasia o hijos de papá, se eligió un target de adultos -entre 22 y 33 años- cuyas vidas privadas prenunciaran conflictos.

    Hoy, en la casa se encuentra Matías Bagnato, sobreviviente de un incendio intencional en el que fallecieron su padre, su madre y sus dos hermanas. Está Viviana, de 30 años, madre -aparentemente soltera- y sostén de un hogar de madre y hermanas, a las que insta a estudiar. En su biografía, Viviana había manifestado que "Gh" es una posibilidad de "cambiar de vida", y el espectador quiere y no quiere pensar de qué trabaja esta chica. Y mientras un atorrante, Mauricio, de 22 años, corta y cose ropa interior femenina, un delicado Diego, de 29, cuenta que pinta cerámicas para relajarse y decorar su casa. Y esto no es nada. Seguramente, queda mucho más por ver.

    26,9 puntos

    Resintió el rating de “099 Central” (16,4) y de “CQC” (14,8). El pico de “Gh” fue 29,6

    Las claves del programa

    Vidas : hay un par de chicos fashion, pero los demás tienen vidas complicadas. Hay tres madres -aparentemente solteras- y un sobreviviente de una masacre.

    SIM : En la "sala de intimidad y misterio", los participantes entran solos y luego no pueden contar lo sucedido. En el debut, a Diego lo visitó su mamá y a Carla, su hijito.

    Revelaciones : anoche, a las 23, Matías Bagnato contó la historia del asesinato de su familia, un hecho que en su momento conmovió a la opinión pública.

    Habitación de los reyes : Todos los martes se elegirá a la pareja que dormirá allí por una semana. No es obligación compartir la cama pero, dicen, el piso es duro.

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