Suscriptor digital

Murió el jurista Martínez Ruiz, un maestro del Derecho

Fue académico y civilista de prestigio
(0)
30 de octubre de 2002  

Estudioso del ordenamiento civil, presidente de la Academia de Derecho de Buenos Aires entre 1998 y 2001, Roberto Martínez Ruiz, que ayer falleció en Buenos Aires, era un jurista reconocido y respetado, un conocedor del mundo de la ley que bregaba por la vigencia del valor de la justicia en la vida social.

Había nacido en Buenos Aires el 13 de febrero de 1916. Desde joven tuvo una trayectoria destacada. Un viejo recorte de LA NACION con su foto de joven recién egresado de la Facultad de Derecho de la UBA da cuenta de que egresó en 1937 con medalla de oro y con el premio Alberto Tedín Uriburu, que se daba al graduado con más elevado promedio en todas la materias: el suyo fue 9,68.

En 1943, su tesis doctoral -"La colación en el derecho sucesorio"- mereció el premio Eduardo Prayones, que le otorgó un jurado que presidía el doctor Salvador Fornieles.

Ya en 1938 se inició en la docencia como ayudante del seminario de Derecho Civil que dirigió el doctor Héctor Lafaille. Colaboró en la obra "La causa de las obligaciones en el Código Civil y en la reforma", publicada como resultado de dicho seminario.

De 1945 es su obra "La Constitución Argentina anotada con la jurisprudencia de la Corte Suprema", minuciosa tarea de documentación guiada por un sano criterio de discernimiento.

Secretario de juzgado entre 1942 y 1946, pasó entonces a ejercer la profesión de abogado y dar clases en el colegio del Salvador. Ese mismo año, la Corte Suprema de Justicia lo designó conjuez federal para la Capital Federal. Años después, entre 1962 y 1977 sería en numerosas ocasiones conjuez de la misma Corte Suprema.

Profesor adjunto de Derecho Civil en la UBA desde 1947, en 1955 fue designado subdirector del Instituto de Enseñanza Práctica Forense. En 1960 asumió como profesor regular adjunto de Derecho Civil, tras resultar primero en un concurso con 22 aspirantes. Luego sería titular de esa materia, pero en 1973 renunció ante la convulsa situación de esa casa de estudios. En 1981 fue nombrado profesor consulto y entre 1982 y 1983 fue vicedecano de la facultad. Fue asimismo jurado en numerosos concursos de profesores.

En la reforma de 1968

Martínez Ruiz fue colaborador del Código Civil Anotado, que dirigió el doctor Eduardo Busso. Y brindó su calificado y lúcido aporte a la comisión que proyectó las reformas al Código Civil, que incorporaron en 1968 el abuso de derecho, la imprevisión, la lesión subjetiva y otras instituciones, mediante la ley 17.711, cuando era ministro del Interior el civilista Guillermo Borda. Fue la transformación de mayor envergadura en el Código redactado por Vélez Sarsfield. Martínez Ruiz señaló entonces que los cambios introducidos no afectarían a la seguridad jurídica, sino todo lo contrario.

En 1978 se incorporó a la Academia Nacional de Derecho, ocasión en la que disertó sobre "Lo permanente y lo nuevo en derecho civil". Más allá de sus vicisitudes, dijo, éste deberá afianzar los derechos de la persona y de la familia, célula básica de la sociedad, reconocer el ejercicio regular del derecho de propiedad, derecho natural que deriva del fruto del trabajo, e imponer la responsabilidad de los actos otorgadoos en libertad.

En 1990 fue designado miembro de la Academia Nacional de Ciencias, ocasión en la que disertó sobre "La interpretación de la ley y la justicia".

Con relación a la disposición de bienes gananciales, fue evidente su preocupación por asegurar los derechos de la mujer, a quien también temía que afectaran proyectos tendientes a introducir la separación de patrimonios en el matrimonio. Observó que la mujer podría quedar desprotegida en caso de divorcio. "El matrimonio debe ser una entrega por amor y no por patrimonio", sostuvo en 1999.

Objetó entonces la acelerada búsqueda por el Congreso de una unificación de los códigos civil y comercial sin la suficiente reflexión y con mucha improvisación. Recordaba que el código civil alemán contemporáneo tardó 27 años en prepararse.

Más de una vez colaboró en LA NACION. Entre otros temas, ahondó en el de la persona por nacer, cuyos derechos resguarda el Código de Vélez Sarsfield; es una vida humana desde la concepción, que no puede segarse, sostenía, en contra del aborto.

Casado con Alicia Dacharry, formó una familia que creció, hasta llegar a conocer a sus bisnietos.

El sepelio se efectuará hoy, a las 11.30, en la Recoleta. Por la Academia de Derecho, hablará el doctor Alberto Rodríguez Galán.

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?