Los decanos rechazan la toma del Rectorado

Admiten los reclamos, pero ven "intenciones políticas"
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2 de noviembre de 2002  

Como "un malentendido", un "conflicto innecesario" y un "hecho político" coincidieron varios decanos de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en calificar la toma del Rectorado que desde hace 17 días realiza un grupo de estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales.

Aunque estuvieron de acuerdo en reconocer la validez de los reclamos estudiantiles por un edificio único y un aumento del 30% en el presupuesto de la facultad, los decanos rechazaron a coro la metodología y encontraron "intenciones políticas" en el conflicto.

Según pudo saber LA NACION, hoy se intentaría un nuevo diálogo entre miembros del Consejo Superior y estudiantes, tras el fracaso en un intento similar esta semana.

Voluntad política

"El método para plantear los reclamos es inapropiado. El Consejo Superior siempre tuvo la voluntad de resolver los problemas, del modo que permite un presupuesto exiguo y en los plazos necesarios", dijo a LA NACION Atilio Alterini, decano de la Facultad de Derecho, quien, además, deslizó una crítica al rector.

"Ya pasaron 17 días y estamos atascados, cada uno en su trinchera. Hay que encontrar diagonales y para eso hay que tener apoyos políticos", dijo.

Más duro, el titular de Agronomía, Fernando Vilella, calificó la toma del Rectorado como un hecho político. "Los estudiantes perdieron, porque no pudieron extenderlo a otras facultades, y ahora quieren convertirse en víctimas de la situación. Esto es un reflejo de un problema de la Facultad de Ciencias Sociales", afirmó.

También fue contundente al referirse al manejo del rector. "Habría que haber tomado alguna medida antes, como convocar a un juez."

En un sentido similar se expresó el decano de Odontología, Máximo Giglio. "No hay conflicto. Es una situación inventada con una perspectiva non sancta. Es un problema de la facultad, que se intenta hacer repercutir en el Rectorado", dijo.

Para el decano Carlos Degrossi, de Ciencias Económicas, los reclamos, así planteados, son "de difícil cumplimiento", sobre todo con un presupuesto escaso. "Están dadas las condiciones para avanzar, pero los estudiantes tienen una actitud estrictamente política que no sé qué rédito busca", especuló.

Desde la Facultad de Filosofía y Letras, el decano Félix Schuster -padre de Federico Schuster, titular de Ciencias Sociales- fue conciliador. "Rechazo la metodología, pero creo que todavía quedan posibilidades de reinstalar instancias de diálogo", señaló.

En tanto, los intereses políticos se cruzan en el conflicto. Por un lado, las elecciones estudiantiles complican los ánimos entre los alumnos. Por otro, un grupo de docentes de Sociales, identificados con el anterior decano, Fortunato Mallimaci, hizo públicas duras críticas al manejo del conflicto por parte de las actuales autoridades de la facultad.

Esta gestión, que apoya los reclamos pero rechaza la toma, respondió con una declaración. Por un lado, criticó "la intransigencia" de los sectores estudiantiles que "provocaron el fracaso de un acuerdo" que se había iniciado entre el Consejo Superior y algunos alumnos.

Sobre el frente interno, la declaración expresa: "Los profesores vinculados con la anterior gestión aprovechan la oportunidad para salir a golpear a la institución públicamente. Se dedican a producir daño, mientras la comunidad de Ciencias Sociales pelea unida para obtener respuesta a sus demandas".

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