Según la fiscalía, el padre Grassi abusó de dos menores

Pidieron la prisión preventiva del sacerdote; "es una injusticia", dijo el acusado La fiscal Rita Bustamante entendió que hay evidencias para que Grassi siga preso La jueza Mónica López Osornio resolverá si acepta o no el pedido Apelaciones
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20 de noviembre de 2002  

Para la acusación ya no hay dudas: el padre Julio César Grassi abusó de dos menores y amenazó a uno de ellos. Así lo entendió ayer la fiscal de Morón Rita Bustamante cuando pidió convertir en prisión prisión preventiva la detención del religioso, que ya lleva casi un mes bajo arresto.

"Es una injusticia", atinó a decir el sacerdote ante los periodistas cuando era trasladado, con una Biblia entre las manos esposadas, desde su celda hasta los tribunales de Morón.

La fiscal Bustamante, como anticipó LA NACION en su edición de ayer, le imputó formalmente al cura la comisión de los delitos de abuso deshonesto agravado y corrupción de menores en perjuicio de dos jóvenes conocidos por el informe televisivo que disparó el caso, como Gabriel y Ezequiel. Se trata de dos delitos en cada caso. Además, en el caso de Ezequiel, lo acusan al sacerdote del delito de amenazas coactivas.

La jueza de Garantías de Morón Mónica López Osornio tiene plazo ahora hasta el viernes para decidir si hace lugar o no al pedido del fiscal. Es que ese día se cumple el mes de detención del padre Grassi, plazo máximo que contempla la ley para que esté preso sin que se haya definido su situación procesal.

La jueza podría compartir la opinión de la fiscal, con lo que el padre Grassi quedaría detenido a la espera de un juicio oral o de que una decisión de la Cámara de Morón revea la medida.

Es en esta instancia donde los abogados del sacerdote se juegan todas las posibilidades de obtener la libertad de su defendido. El abogado Jorge Sandro adelantó que el viernes realizará ante los jueces de la Cámara de Morón un alegato oral para argumentar las razones por las cuales debe ser declarada nula la causa, como ya lo solicitó en dos oportunidades en primera instancia y le fue rechazado.

Además, el religioso cifra sus esperanzas en que prospere una denuncia por extorsión que sufrió un día antes de que saliera al aire el programa "Telenoche Investiga", donde un joven, supuestamente Gabriel, le pidió dinero para no denunciarlo, a lo que el cura se negó.

En caso de quedar detenido, es probable que Grassi sea trasladado a un instituto religioso o que cumpla arresto domiciliario, sugirieron fuentes judiciales.

Evidencias complejas

El fiscal general de Morón Federico Nieva Woodgate anunció la decisión de la fiscal en una conferencia de prensa brindada ayer.

Allí precisó además que en el caso de un tercer menor, que según testimonios de terceros podría haber sido víctima de un abuso similar, decidió girar esas actuaciones a la justicia de Santa Cruz.

El fiscal no precisó cuáles son las pruebas que avalan el pedido de la fiscal Bustamante cuando LA NACION lo consultó sobre el tema. Esas evidencias están reunidas en un escrito de más de un centenar de carillas que analiza ahora la jueza López Osornio.

Nieva Woodgate relató que se trata de "pruebas directas e indirectas", pero que se trata de "un cuadro probatorio muy complejo que hay que analizar en conjunto".

Básicamente, las evidencias son los relatos de los dos jóvenes supuestamente abusados, conocidos como Gabriel y Ezequiel,y las declaraciones de ex empleados de la Fundación Felices Los Niños que dijeron haber escuchado de boca de terceros sobre los supuestos abusos. A esos elementos se suman peritajes psiquiátricos realizados sobre los jóvenes supuestamente abusados.

El fiscal Nieva Woodgate además aclaró ayer que la referencia de la fiscal Bustamante al libro "El proceso", de Frank Kafka, no fue para señalar que el sacerdote no tenía otra salida en este juicio más que la muerte, sino para ejemplificar las dificultades que hay en los tribunales de Morón para fotocopiar el expediente.

Ayer, Grassi fue llevado hasta los tribunales para realizarle un peritaje psiquiátrico, que ya fue suspendido tres veces. Pero una vez más no se pudo realizar porque el sacerdote reiteró su negativa, al argumentar que los peritos oficiales de Morón son parciales.

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