La fiebre de los pollitos en fuga

Cómo dos talentosos animadores ingleses lograron conmover a Hollywood con un film que seduce a los chicos y a sus padres
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17 de diciembre de 2000  

Tras ganar tres Oscar y otros múltiples premios con sus cortos de animación, era lógico suponer que los ingleses Nick Park (de 42 años) y Peter Lord (de 47 años), líderes de la siempre sorprendente productora Aardman que el segundo fundó en 1972, llegarían finalmente al largometraje.

Pero lo que nadie podía augurar es el impresionante éxito comercial y artístico que el dúo consiguió con su primer desembarco en Hollywood, de la mano de DreamWorks, la compañía de Steven Spielberg y del ex Disney Jeffrey Katzenberg.

"Pollitos en fuga" ("Chicken Run"), que se estrenará en la Argentina el próximo jueves, no sólo recaudó cifras impensadas (107 millones de dólares tras su paso por los cines estadounidenses y casi 50 millones en las salas británicas), sino que obtuvo varias de las mejores reseñas del año. A la hora de los premios, ya fue elegida como la mejor película animada por los críticos de Nueva York y del National Board of Review y se la ubica como una fuerte candidata a más de una nominación para el Globo de Oro y el Oscar.

Técnica artesanal

Los creadores de gemas como "Wat´s Pig", "Adam", "Creature comforts" y varios films sobre Wallace & Gromit, como "A close shave", "The wrong trousers" y "A grand day out", son los máximos referentes de la stop-motion (animación cuadro por cuadro), la variante más artesanal del género que originalmente apelaba a simples muñecos de plastilina y de arcilla.

Hoy, si bien esos primitivos muñecos han sido reemplazados por otros de siliconas y látex, y la tecnología pasó a tener una importante incidencia en el diseño de los fondos tridimensionales y en los efectos especiales, Park y Lord siguen fieles a sus raíces y no se sienten atraídos por la animación generada íntegramente por computadoras.

"Somos fanáticos de la saga de "Toy Story" y consideramos a su director, John Lasseter, como un notable narrador, pero creemos en una animación en la que nosotros podemos moldear y sentir a los personajes con nuestras propias manos", dijeron estos dos talentosos realizadores al diario londinense The Guardian.

La stop-motion exige un minucioso y obsesivo trabajo en equipo: como en cine hay 24 cuadros por segundo, es necesario filmar 24 poses diferentes de cada uno de los personajes para conseguir un solo segundo de imagen.

"Hubo días en que trabajamos simultáneamente en 28 sets de filmación y apenas terminábamos diez segundos de la película. Por eso, el proceso de producción de un film así demanda por lo menos cuatro años", explicó Park.

Si bien los aportes de las coproductoras DreamWorks y Pathé le permitió al dúo contar con un presupuesto de 40 animadores de primera línea y el aporte de actores famosos en las voces de los personajes centrales, "Pollitos en fuga" sorprendió por su audacia formal, su típico humor británico y esa sensación tan propia de la stop-motion de que en el fondo sigue tratándose de una obra artesanal, casera, en la que la presencia de la sensibilidad de los artistas se percibe todo el tiempo.

Futuro promisorio

No es la primera vez que un largometraje con muñecos tiene una buena respuesta de crítica y público (Tim Burton y su equipo, por ejemplo, la lograron con películas como "El extraño mundo de Jack" y "Jim y el durazno gigante"), pero nunca Hollywood prestó tanta atención a esta técnica como lo hace ahora, tras el rotundo éxito de "Pollitos en fuga".

Katzenberg, considerado el ejecutivo que reposicionó a Disney en la cima de Hollywood antes de su conflictiva partida del estudio, decidió firmar un nuevo contrato entre DreamWorks y la dupla Park-Lord por cinco películas y un presupuesto global de... ¡250 millones de dólares! Entre los proyectos, claro, figura un largometraje sobre Wallace y Gromit -los mismos personajes que se hicieron inmensamente populares a través de la BBC- como protagonistas. "De lo que estamos seguros es de que no vamos a hacer "Pollitos en fuga 2"", indicó Lord.

La relación con DreamWorks, aseguraron Lord y Park, fue muy constructiva y amable: "Jeffrey (Katzenberg) venía al set en Inglaterra cada nueve semanas para supervisar la evolución del proyecto. El es como un técnico de fútbol, que nunca entra en la cancha pero te da buenos consejos. Con él mantuvimos discusiones muy saludables, en el mismo tono de las que teníamos antes con los representantes de la BBC cuando hacíamos "Wallace & Gromit". Jamás nos presionaron para cambiar nada ni para apurarnos".

Para grandes y chicos

"Pollitos en fuga", a pesar de ser una historia destinada principalmente al público infantil, tiene -al igual que la saga de "Toy Story"- múltiples niveles de lectura y referencias cinéfilas que los adultos descubrirán y festejarán.

Esta película, que describe los innumerables e hilarantes intentos de fuga que organiza un grupo de gallinas para huir de la granja (muy parecida a un campo de concentración) regenteada por una sádica mujer y su patético ladero, está basada en "El gran escape", esta vez con el gallo Rocky (interpretado por Mel Gibson) en el papel que en 1963 interpretó Steve McQueen.

Pero "Pollitos en fuga", ambientada en los años 50, no sólo tiene puntos en común con aquel recordado clásico de John Sturges, sino que también adapta situaciones, personajes y elementos vistos en decenas de otras películas sobre huidas de cárceles.

La idea de hacer un largometraje sobre gallinas surgió de un simple dibujo de Nick Park (un animalito cavando debajo de un alambre de púa con una cuchara).

"Para muchos -sostuvo Park-, las gallinas son los animales más tontos del mundo, pero para mí siempre resultaron muy graciosas. Nos tomamos muchos años en pensar el tema con el que debutaríamos en el largometraje y, desde que surgió la idea de las gallinas, no aceptamos otra propuesta." Una vez más, estos verdaderos magos de la animación demostraron que tenían razón.

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