Malena Kuss: pasión por la música de América latina

Gran obra de la investigadora cordobesa
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26 de noviembre de 2002  

Malena Kuss es cordobesa y hace cuarenta y dos años, por invitación de György Sandor, se fue a los Estados Unidos. Era pianista y, por unos cuantos años, había sido alumna de composición de Alberto Ginastera. Sin embargo, hacia 1964, contactos fortuitos, revelaciones ocasionales y vocaciones escondidas le torcieron el rumbo. Por lo tanto, marchó hacia California, se doctoró en musicología en la UCLA y, trabajando duro, desde Texas, construyó una trayectoria que la ha transformado en una personalidad de celebridad internacional. Sus artículos y publicaciones superan largamente el centenar y, desde 1997, tras la muerte de Barry Brook, tiene a su cargo la dirección ejecutiva de un proyecto ciclópeo, patrocinado por el Consejo Internacional de la Música, de la Unesco, y cuya descripción no es sencilla.

Aproximación al ser humano

“Es un proyecto colosal, como todos los que encaraba Barry Brook, cuyo objetivo central es la aproximación al ser humano desde la contemplación de la significación que la música ha tenido y tiene en su vida individual y colectiva. Desde que lo comenzamos a pensar con Barry, en 1980, y a materializarlo tres años después, cuando conseguimos el padrinazgo de la Unesco, ha cambiado varias veces de denominación. Creo que, finalmente, se llamará «La música en la vida de los pueblos» y, en un principio, constará de catorce volúmenes. No es un diccionario ni es una enciclopedia. A mí me gusta definirla como una historia colaborativa.”

Primera parte

Sobre la mesa, apabullantes, están los borradores de los cuatro primeros volúmenes, cada uno de unas seiscientas páginas. “Esta primera parte de la obra, la que se publicará en 2003 y que está dedicada a América latina y el Caribe, contiene ciento cuarenta artículos escritos por ciento cincuenta autores, todos latinoamericanos. El primero es sobre la música indígena; el segundo se llama «Africa en el Caribe»; el tercero, el más extenso y, por lo tanto, a su vez, dividido en dos, es una historia de la música en América latina, que incluye todos los géneros y, el último, trata sobre la música popular urbana del Nuevo Mundo.”

La diferencia entre este trabajo y cualquier otro que pudo haberse emprendido con anterioridad, estriba en el modo de presentar los temas y en el hecho de haberles dado la voz para contar sus historias a los latinoamericanos y a los caribeños y no a los estadounidenses, “que también las pueden narrar, pero desde cierta distancia y percibiendo la esencia cultural regional desde otro tipo de perspectivas. En esta obra prima la observación directa y no hay una separación ni intelectual ni afectiva entre el autor y el objeto del estudio”.

Actitud crítica

El tema de la descolonización es central en la carrera de Malena. “He dedicado gran parte de mi vida a estudiar la música latinoamericana y hay que tomar una actitud crítica hacia el discurso y el modelo establecidos sobre América latina porque los hemos heredado de Europa y luego de los Estados Unidos. En estos cuatro tomos, lo que quiero comunicar, respetando la opinión y los criterios de los autores, es la dignidad de mi cultura y su verdadera historia. Y debe ser hecha, y ha sido hecha, en el más brillante de los niveles, sobre todo porque será observada por los ojos recelosos con los cuales el hemisferio norte mira a la creación de los latinoamericanos.” Cuando se le pregunta si este tipo de postura ha generado rechazos en Estados Unidos, señala “sólo en algunos musicólogos estadounidenses o canadienses un tanto etnocentristas, incapaces de analizar con el mismo estándar un escrito ajeno a su propio entorno”.

Por último, Malena Kuss afirma que la primera edición será en inglés pero que aspira a conseguir los fondos para su traducción al castellano. “El material no es para expertos, sino para un público general educado e inteligente. Los musicólogos ya saben que todo esto ya existe. Lo novedoso será ver todo junto en un solo lugar, amplio, y no «envasado» en un espacio ínfimo, casi de compromiso, como se hace en las publicaciones internacionales y que, en definitiva, indica que en poco se comprende la complejidad y la inmensa variedad de la cultura latinoamericana, que, por supuesto, no es única ni monolítica, que posee infinitas y sutiles singularidades regionales y a las que hay que saber distinguir y valorar.”

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