Gran actuación de Bocca

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5 de diciembre de 2002  

Espectáculo coreográfico. Con Julio Bocca y el Ballet Argentino. Artista invitada: Amelita Baltar. Programa: Pas de deux de "Coppelia", "Desde lejos", música de Wim Wenders, coreografía de Mauricio Wainrot; "El corsario", de Adam/Perrot, y "Boccatango, con coreografía de Ana María Stekelman. Dirección orquestal: Julián Vat. Cantantes: Liliana Vigil y Alberto Bianco. En el Luna Park. Función del 3/12.

Nuestra opinión: excelente.

Un programa variado inició las presentaciones de Julio Bocca y su compañía en el Luna Park.

Aunque el artista haya hecho una gran cantidad de representaciones de "Boccatango", nunca es igual. La obra de Ana María Stekelman está hecha a su medida, no sólo coreográficamente, sino porque capta facetas diferentes que Julio tiene para expresar. La combinación de tango con danza contemporánea es la llave que libera un cuerpo modulado para lo que sea, cuya soberbia técnica clásica le permite volar más allá de lo que indican los pasos. Es su personalidad magnética la que atrapa a la pieza, la que la absorbe, la hace suya, y la traslada del escenario al público con avasallante sensibilidad. La comunicación es entonces una sístole-diástole, ya que él genera esa comunicación que va directo a los sentidos, al corazón. Hace que haya complicidad e intimidad entre las dos partes, y que bailando haga bailar por dentro a los que lo ven. Eso se denomina magia, y sólo cuando esto sucede, una especie de milagro, es cuando el intérprete se convierte en real mensajero del arte para regocijo, que no será efímero, del público.

Es notorio que Bocca se compenetra, disfruta, alcanza un éxtasis propio en lo que hace. Sobre todo, en esta coreografía. Junto a Cecilia Figaredo conforman una pareja explosiva, temperamental, que se reconoce en la piel y el movimiento. Ambos se lanzan a lo máximo, no hay barreras para la entrega. Hay varias escenas que hipnotizan, que revelan lo que miles de palabras no podrían explicar. Como el solo de Julio con una mesa, a la que acaricia, seduce, como a algo amado, a la vez que la música lo impulsa a un crescendo de sentimientos. Sobre esa mesa, por debajo, alrededor de ella, habla de nostalgia, de necesidad imperiosa, de deseo. Hasta que aparece una mujer, la que seguramente sueña, con la que tiene un breve y fogoso acercamiento. Mas la figura se desvanece y el hombre, solitario, queda acompañado por esas ilusiones que lo transfiguran y que destila en la carne y el espíritu. Algo similar sucede al final, cuando enroscándose, ascendiendo, descendiendo, descarga toda su sensualidad en una escalera. Cada escalón es una fantasía, también, agonía. Exaltación de amor y de soledad, buscando en la parte superior la liberación, encontrar la luz o, en el suelo, sentir que arribó a la plenitud y descansa del goce. Con Cecilia bailan diferentes temas; el ardor y la vibración de los dos cuerpos conforman una hoguera humana. Desde el hombre que es abandonado, donde ella despliega la superioridad de la hembra que deja destrozado al macho, sin corazón y vanagloriándose de su actitud.

Pero seguramente el momento sublime es cuando los dos, desnudos los torsos, hacen de la coreografía la semblanza del amor sin fronteras, ese que devora, que estalla en la felicidad de la unión total, cuando los cuerpos se buscan y no pueden, ni por un segundo, separarse por el hambre de la sexualidad.

En la obra actúan los cantantes Liliana Vigil y Alberto Bianco, acompañando la interpretación de los bailarines. Esto alarga la obra y hay momentos en los que se podrían excluir, ya que cortan el clima. Cuatro muchachos son también partícipes en otras escenas en las que bailan tango entre ellos. Magnífica la actuación vertiginosa, con un sombrero, de Vincenzo Capezzuto.

La sorpresa del final

La sorpresa fue en el cierre, cuando, elegantemente vestida de rosa pálido, apareció Amelita Baltar cantando "Balada para un loco", que Bocca, como el soñador que Ferrer hizo famoso, representa. La coreografía da muestras de un ser inocente, con algo de clown, aunque Stekelman no logró darle el impacto debido. Sí lo fue la conjunción de estos dos grandes, cada cual en lo suyo.

El programa incluyó el pas de deux de "Coppelia", realizado con soltura y romanticismo por Stephanie Bauger y Capezzuto. Cecilia Figaredo y Hernán Piquín estuvieron brillantes.

En "Desde lejos", coreografía de Mauricio Wainrot, el espíritu fresco, alegre, la actuación formidable de Ballet Argentino y los dúos de Julio con dos de las chicas fue la muestra más fehaciente del profesionalismo y, sobre todo, de la excelente técnica y sensibilidad expresiva de la compañía.

A Broadway

  • Una noticia que demuestra lo que Julio Bocca significa como estrella internacional. Le han ofrecido el papel principal de la comedia musical "Movin´Out", con coreografía de Twyla Tharp, que se representa en Broadway. Se trata del personaje de Eddie, actualmente interpretado por John Selva. Bocca considerará la oferta porque, en caso de aceptarla, deberá firmar un contrato al menos por seis meses para hacer dos shows semanales.
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