Construyen un puente que se hizo esperar

Tendrá 250 metros de longitud; unirá Neuquén con la ciudad rionegrina de Cipolletti; costará seis millones de pesos
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10 de diciembre de 2002  

NEUQUEN.– Sobre el angosto y caudaloso río Neuquén, de aguas frías y transparentes, comenzó la construcción de un nuevo puente, el tercero, que unirá esta ciudad con Cipolletti, en Río Negro.

La compleja obra de ingeniería tendrá 250 metros de longitud y costará unos seis millones de pesos, según estimaciones de la empresa Caminos del Valle, concesionaria de la ruta nacional 22 desde octubre de 1997.

La empresa se estableció en la región cuando se hizo cargo del mantenimiento de un tramo corto de este camino, que atraviesa el Alto Valle y que los turistas recorren cuando viajan a San Carlos de Bariloche, San Martín de los Andes o Villa La Angostura. Caminos del Valle heredó un puente inaugurado en 1937, que también cruza el río Neuquén, y construyó uno adicional en forma paralela a la antigua y robusta mole de hormigón.

Al ejecutar este trabajo, la empresa quedó autorizada a cobrar peaje. Allí comenzó una historia de resistencia de los vecinos de Cipolletti y de Neuquén que se dirimió en la Justicia, con condenas en suspenso y absoluciones por falta de pruebas en los juicios.

Aunque ubicadas en provincias distintas, las ciudades de Neuquén y Cipolletti tienen vida en común. Del lado de Río Negro duermen 80.000 habitantes, pero muchos de ellos trabajan en Neuquén, una ciudad que supera las 200.000 personas.

Apenas siete kilómetros, un río y dos puentes separan Cipolletti de Neuquén. El movimiento por estos puentes es intenso y por las cabinas de peaje circulan, en promedio, más de 30.000 vehículos diarios. La ausencia de caminos alternativos dio origen al denominado “movimiento antipeaje”, integrado por vecinos de la región que apelaron al ingenio para evitar el pago.

Los plazos no se cumplieron

Por contrato, Caminos del Valle disponía de 19 meses desde que se hizo cargo de la concesión para iniciar la obra del tercer puente y 42 meses para finalizarla. Los plazos no se cumplieron. Y como el arranque demoró tanto tiempo, hasta el gobernador de Neuquén, Jorge Sobisch (Movimiento Popular Neuquino), amagó con adueñarse de la obra: en un discurso prometió construir el tercer puente con fondos públicos y sin peaje.

Sobisch habló de este asunto justo cuando lanzó la campaña para su reelección. Caminos del Valle acusó recibo y enseguida sus voceros salieron a ratificar el compromiso de construcción de este puente.

Lo hicieron en persona, ante el gobernador, al que visitaron en su despacho. Caminos del Valle está realizando ahora movimientos de suelo sobre la margen del río situada en Neuquén, donde apoyarán enormes columnas que sostendrán el puente.

Antes de iniciar estos trabajos, la empresa debió ponerse de acuerdo con Moño Azul, una conocida frutícola de la zona propietaria de las tierras ribereñas.

Sin embargo, lo de Moño Azul es sólo parte de un problema mayor, porque para completar la obra prometida será necesario expropiar 32 hectáreas de chacras en producción. Esas tierras, por las que cruzarán seis kilómetros de camino, tienen once dueños, que, se estima, reclaman entre 900.000 y 1.200.000 pesos de indemnización.

El puente que se hizo esperar es apenas la primera etapa de un complejo empalme vial entre Cipolletti y Neuquén, un trabajo que demandará una inversión total de 18 millones de pesos y cuatro años de construcción.

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