Del combate aéreo al encuentro como jefes de la Fuerza Aérea

El general Barbero se reunió con su par británico Squire
Daniel Gallo
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10 de diciembre de 2002  

Atlántico Sur, 19 de mayo de 1982. Un piloto británico de Harrier tiene su primera misión en la Guerra de las Malvinas. Vuela en interceptación del Boeing 707 que merodea casi a diario sobre la flota para ubicar blancos. El fantasma argentino vuelve a escaparse de los radares. "Por suerte no pude encontrarlo", dirá veinte años después el mariscal del aire sir Peter Squire al tenderle ayer la mano al brigadier general Walter Barbero, uno de los tripulantes del buscado 707.

Los dos ex combatientes comandan ahora sus respectivas fuerzas aéreas. Squire es el primer jefe de la RAF que visita la Argentina desde el conflicto. Su visita estaba prevista para abril último, como forma de recordar la guerra exhibiendo la nueva relación, concretada en intercambios de pilotos en los últimos años. La muerte de la reina madre postergó el encuentro hasta estos días, en los que Squire tomará contacto con otros pilotos veteranos de guerra en la base de Tandil.

El jefe de la RAF volará hoy en uno de los Mirage argentinos contra los que combatió en las Malvinas. En Tandil recibirá el equipo de vuelo de un piloto británico derribado en la guerra. Con esos gestos se procura mostrar el actual acercamiento. Familiares de caídos argentinos también agradecerán a Squire por la donación de efectivos de la RAF a la construcción de un monumento en las islas.

"Recordamos con un sentimiento muy grande las acciones que desarrollamos, pero nos trae también el enorme respeto que sentimos por la fuerza aérea británica durante todo el conflicto por su hidalguía, por su profesionalismo", dijo Barbero al recibir a Squire en el Edificio Cóndor, donde cada oficina tiene una imagen de la guerra área en las Malvinas.

Experiencias

Los primeros momentos a solas sirvieron para compartir sus experiencias. "Nosotros no nos conocimos en 1982, pero ahora conozco bien el trabajo que él tuvo que hacer en ese momento volando con el 707. He conocido algunas historias que sucedieron durante el conflicto sobre cómo ha desempeñado su papel con tanto coraje y profesionalidad cuando su nave estuvo bajo el fuego de misiles", dijo Squire.

Se refería el jefe de la RAF al momento en el que, el 22 de mayo de 1982, el Boeing que tripulaba Barbero se topó con cuatro fragatas británicas, mil millas mar adentro, a la altura de Porto Alegre, Brasil. Cinco misiles Sea Dart buscaron al Boeing, un avión que años después operaría junto con los británicos en el Golfo Pérsico.

Los misiles no dieron en el blanco y permitieron que Barbero contase otra anécdota. "Nos preguntamos con Squire si no era él quien nos siguió el 14 de junio." Pegándose al agua con ese Boeing 707, logró que el Harrier desistiese de la cacería. Justo para escuchar en vuelo por Radio Colonia que la guerra había terminado...

Hoy no se trata sólo de recuerdos. En estos tres días de visita, Squire y Barbero hablarán también sobre la posibilidad de realizar el año próximo un ejercicio de búsqueda y rescate en la misma área donde hace veinte años un Harrier buscaba derribar a un 707.

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