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San Lorenzo: campeón de la Copa Sudamericana

El equipo de Insua consiguió su segundo título internacional de 2002, al igualar 0 a 0 ante Atlético Nacional, de Medellín; no hubo invasión de campo
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11 de diciembre de 2002  • 23:06

Con méritos de sobra por lo realizado fundamentalmente durante la goleada 4-0 concretada hace dos semanas en Colombia, San Lorenzo de Almagro levantó esta noche su segunda copa internacional en un año, en este caso la Sudamericana, tras empatar en el Nuevo Gasómetro ante Atlético Nacional sin tantos.

Más de 45 mil personas en las tribunas y el estreno de dos telones gigantestos sirvieron para ponerle ambiente festivo al desquite de esta primera versión de la Copa Sudamericana, pero dentro de la cancha en la ocasión el juego resultó absolutamente insuficiente como para aportarle a la noche otro tipo de emociones.

El equipo de Ruben Insua había ganado a principios de 2002 la copa Mercosur, en su última versión, y con ello su primer título internacional de la historia.

Y ahora se hizo de un torneo continental que justamente suplantó a la ya desaparecida Mercosur, que repartía premios varias veces millonarios.

El flamante certamen es menos ambicioso. Pero para nada mezquino: San Lorenzo embolsó 550 mil dólares por haberlo ganado.

Por haber conseguido la Copa Sudamericana el conjunto azulgrana obtuvo el derecho de medirse con el campeón de la Libertadores, Olimpia del Paraguay, en julio próximo, en Los Angeles, en procura de la Recopa.

El primer tiempo fue aburrido, sin contenido, sin gusto a nada, sin sorpresa, sin vértigo, sin demasiados sin.

El equipo colombiano cuidó la pelota, pero careció de profundidad y por ese motivo Sebastián Saja vivió ese capítulo sin sobresaltos.

A San Lorenzo se lo vio improductivo, sin cambio de ritmo y sin exponerse a una eventual gestión ofensiva por parte de Atlético Nacional. Lo más rescatable del local en ese primer período fue lo aportado por las proyecciones aisladas del paraguayo Celso Esquivel, Aldo Paredes y Cristian Zurita.

En la formación visitante fue importante una atajada abajo de Edigson Velásquez y los cuidados que le dispensaron a la pelota Felipe Chará, Diego Toro y Freddy Grisales.

Los tres intentos más peligrosos de San Lorenzo fueron un desborde de Zurita por la izquierda que terminó en un centro que Alberto Acosta cabeceó sobre el travesaño; una asociación entre Zurita y Leandro Romagnoli que terminó Rodrigo Astudillo con el remate que inspiró la intervención ya mencionada del arquero y otro centro de Esquivel que Velázquez mandó al córner para evitar contratiempos ante el ingreso del artillero cordobés.

Desde el comienzo del segundo tiempo San Lorenzo se movió con la más absoluta seguridad de que simplemente era cuestión de esperar un rato para poner en marca la vuelta olímpica.

El local tuvo más ritmo y presencia ofensiva con el ingreso del creativo Damián Luna, pero el tanteador siguió sin modificaciones.

San Lorenzo ya sabía desde hacía 15 días que iba a cerrar el año con otro festejo a lo grande y en el Nuevo Gasómetro celebró como merecía y como corresponde, inclusive sin intrusos en el campo de juego.

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