La escuela ORT cumplió 120 años de historia a nivel mundial

En nuestro país existen dos sedes, dos institutos tecnológicos y uno de capacitación docente
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22 de diciembre de 2000  

Las aulas son tan grandes como los estudios de radio, de TV y de fotografía que tienen en la escuela. Los chicos caminan por los pasillos con total serenidad. Un adolescente pasa con una remera de Boca, haciendo alusión al título mundial que el equipo argentino logró en Tokio. Desde un banco instalado en el patio, un grupo de chicos observa el cielo celeste e intenta tomar sol, aprovechando la mañana primaveral de Buenos Aires.

Bajo el lema "educar para la vida" y con las imágenes de estos jóvenes comprometidos con la institución, la Escuela Técnica Superior ORT cumplió 120 años de su nacimiento a nivel mundial.

"Este lema implica que los alumnos tengan una formación integral en el sentido ético y que puedan aportar en la sociedad los conocimientos que han recibido en nuestra escuela", explicó a La Nación el director de la escuela, Baruj Zaidenknop.

ORT Mundial es una organización no gubernamental sin fines de lucro en el mundo, que opera en más de 50 países, donde estudian aproximadamente 300.000 estudiantes jóvenes y adultos.

Fue fundada en abril de 1880 en San Petersburgo, capital de la Rusia zarista. En sus comienzos, la escuela tuvo como iniciativa generar un fondo destinado a mejorar las condiciones socioeconómicas de los judíos en Rusia, ofreciéndoles entrenamientos en oficios artesanales y labores agrícolas.

"La idea del programa de ayuda surgió desde los orígenes como una forma de brindarle a la gente sin profesión y sin oficio una capacitación que le permitiera ganarse dignamente la vida", contó Zaidenknop. "Hoy seguimos teniendo programas de asistencia a distintos gobiernos, programas de apoyo a proyectos de agricultura y ganadería en todo el mundo", agregó el director.

Después de la Primera Guerra Mundial, la organización amplió su actividad y se extendió en Europa Oriental, después en Europa Occidental y en ciudades de otros continentes donde existían comunidades judías. En 1921, ORT trasladó su sede central de Rusia a Berlín, capital de Alemania, convirtiéndose en la única organización que pudo operar clandestinamente en la Alemania nazi.

"Han cambiado muchas cosas en el mundo desde 1880, tiempo donde las enfermedades como la neumonía y tuberculosis eran las principales protagonistas. En estos 120 años, ORT se caracterizó por acompañar a las comunidades judías en su camino". Con estas palabras, Baruj Zaidenknop recordó hechos significativos de la historia de la organización.

Con un total de 6000 alumnos -de los cuales 1400 recibieron su diploma en un acto masivo realizado en el Luna Park-, en nuestro país existen dos escuelas secundarias ORT, dos institutos tecnológicos y un instituto de capacitación docente.

"Creo que lo mejor que tiene la ORT son los alumnos", dijo Norma G. De Werthein, presidenta de la organización en la Argentina. Y agregó que "esta escuela se caracteriza por tener una calidad de alumnos muy especial, con un sentido de ética, de cuidado y de estudio".

La primera escuela ORT de la Argentina se abrió en 1936 con fondos que llegaron del exterior. Ubicada en el barrio de Constitución, se dedicó a la enseñanza de oficios a integrantes de la comunidad judía local.

La organización cuenta con estudios tecnológicos, diseño industrial, electrónica, informática, química y física. También áreas humanísticas como las filosóficos-sociales, producción de medios de comunicación y producción musical.

En esas amplias aulas de la sede ubicada en Libertador 6796, docentes, alumnos y directivos comparten 50 horas semanales de clases. Un cartel en el patio de la escuela lo dice: "Todos los seres humanos nacen libres e iguales". Y esta frase parece estar en el pensamiento de todas las personas que llegan a la institución día tras día. También Norma G. De Werthein mira con sus grandes ojos color café cuando el director de la escuela habla de esta organización que, según él, tiene como prioridad resaltar los valores humanos y el amor por la libertad.

"La educación es la base de todo", dice la presidenta. Sonríe y agrega: "Queremos seguir en este camino tal como lo hicimos hasta ahora".

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