Los ilegales resisten en la calle Florida

Ayer hicieron un piquete y cortaron Corrientes; el gobierno insiste en que no permitirá que se instalen en la peatonal
(0)
11 de enero de 2003  

Ayer, como vienen haciendo desde el martes último, los vendedores ilegales que tomaron como propia la calle Florida volvieron a desafiar al Gobierno de la Ciudad: reinstalaron sus lonas sobre la peatonal por la mañana y, luego del habitual desalojo, un grupo de ambulantes al que se le sumaron piqueteros del Movimiento Sin Trabajo (MST) y ahorristas que reclaman por la devolución de sus depósitos cortaron el tránsito en la esquina de Florida y la avenida Corrientes.

El desalojo comenzó alrededor de las diez y, a diferencia de anteayer, se produjo pacíficamente. Revendedores y artesanos levantaron sus puestos al paso de una veintena de efectivos de la Guardia de Infantería de la Policía Federal, acompañada por inspectores de la administración comunal.

Una vez finalizado el operativo, algunos optaron por buscar nuevos puntos de venta sobre Corrientes o sobre Carlos Pellegrini, entre otras arterias. Los más obstinados, unos 30, permanecieron en Florida intentando congregar a los compañeros para sumar firmas y enviar un petitorio a Poder Ciudadano, según informó Elizabeth Dos Santos, vendedora de carteras de tela.

Comienza el piquete

Alrededor de la una se autoconvocaron en una asamblea. Estaban apuntando las conclusiones del encuentro cuando llegaron unos 50 integrantes del MST Capital, que venían del puente Pueyrredón, y en conjunto improvisaron el piquete a las dos de la tarde.

La manifestación se desarrollaba sin incidentes y estaban dispuestos a concluirla -se habían enterado de que el artesano detenido anteayer estaba libre-, pero la noticia de que dos ahorristas habían sido llevados a la comisaría primera los hizo cambiar de planes y los tres grupos se sumaron en una protesta en Lavalle y San Martín, en la esquina de la dependencia.

Allí, el clima se tornó tenso. Efectivos de la policía fueron agredidos verbalmente y la valla dispuesta para frenar el paso de los manifestantes fue derribada. Finalmente, los uniformados, palos y lanzagases en mano, se dividieron en tres frentes y lograron dispersar a los revoltosos.

Los próximos pasos

Los ilegales, que como se dijo piensan seguir reclamando, afirmaron que se reunirán pasado mañana en Corrientes y Florida, a las 11, marcharán hasta el palacio comunal y allí se instalarán en forma permanente, con guardias rotativas, hasta que alguien los atienda.

Se diría que éstos -son revendedores- son los talibanes del piquete.

En cambio, un grupo de artesanos prefirió romper el frente, asistir a una reunión con el gobierno ayer y volver a reunirse con los funcionarios pasado mañana, dado que no llegaron a ningún acuerdo.

Patricia Hechenleitner, improvisada vocero de los artesanos, dijo al término de la reunión: "No tuvimos ninguna repuesta y nos dijeron que esperáramos hasta el lunes, que nos van a hacer una propuesta".

Fuentes del Gobierno de la Ciudad, en tanto, sostuvieron que en el encuentro de ayer, efectivamente, no se les hizo llegar ninguna propuesta a los artesanos. "Lo que sí pusimos en claro es que no vamos a permitir que se instalen en la calle Florida ni en la plaza San Martín, como reclamaban", dijo un colaborador cercano a Silvana Giudice, secretaria de Control Comunal.

Creen, a su vez, haber dado un paso importante en la batalla con los ilegales: la división de fuerzas. Es que mientras los artesanos, al menos, aceptaron el diálogo, los revendedores prefirieron mantenerse al margen de esas conversaciones.

Hoy por la mañana los inspectores del gobierno volverán a Florida junto con la Policía Federal. Los procedimientos, se dijo, se harán sólo en Florida. "Queremos consolidar la situación allí. Después, avanzaremos sobre los que se instalan en Corrientes o en Carlos Pellegrini", confió una fuente.

En tanto, los integrantes de la Coordinadora de Actividades Mercantiles Empresarias, CAME, insisten en iniciar una desobediencia fiscal, aconsejándoles a los dueños de establecimientos de la calle Florida que no paguen impuestos.

Dicen que cada comerciante debe abonar un abultado monto por alquiler y gastos, mientras que los ilegales venden sin tributar, lo que toman como una competencia desleal.

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?