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Mujer de a caballo

Elegida por Bianchi para montar sus caballos, como hacía Marina Lezcano, a Andrea Marinhas no le gustan las comparaciones
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15 de enero de 2003  

-¿Te sentís la nueva Marina Lezcano?

-Yo le estoy agradecida a Bianchi por haberme confiado la mayoría de los caballos que entrena, pero no quiero ni me gustan las comparaciones. Ella fue una gran figura del turf nacional, reconocida por todos, y yo quiero ser yo.

Difícil no pensarlo. Inevitable no preguntárselo a quien, por estos días, es el jockey -o la jockey, en este caso-, preferido de don Juan Bianchi, el Mago de Capitán Sarmiento, el descubridor de la legendaria Lezcano, la mejor jinete argentina de todos los tiempos.

Andrea Marinhas, con h en un apellido que enseguida remite al nombre de su antecesora, comenzó a montar caballos en Bell Ville, allá por sus 14 años, y a los 16 participó por primera vez de una carrera exclusiva para jinetes mujeres, en La Plata.

Hoy tiene 21. Dejó Córdoba por La Plata. Se olvidó de Talleres y se hizo de River. Dejó de jugar al ajedrez para volcarse por completo al deporte de la fusta.

En 2001 ganó 92 carreras, la temporada anterior fueron 64 sus triunfos y terminó como la jockey más ganadora de ese ciclo. Además su ficha ya tiene un triunfo de Grupo II, con Purvis; justamente un caballo preparado por Juan Esteban Bianchi.

"Fue un buen año 2002. Me hice jockey y los entrenadores siguieron confiando en mí aunque ya no beneficie a sus caballos con kilos de descargo. Estoy más que satisfecha. Espero repetir este año y, si puedo, mejorar", dice, quien además de correr en los hipódromos cursa estudios de abogacía.

- Te das tiempo para todo, por lo visto .

-El estudio lo sigo, pero a un ritmo menor al que pensaba que podía ir. Es muy difícil querer estar entre los mejores del turf y la abogacía. Igual, nada me privará de que algún día tenga mi título.

-¿Por qué son pocas las chicas que trascienden en el turf?

-Estoy segura de que nosotras podemos competir de igual a igual con los hombres, pero algunas, al no poder demostrar sus condiciones, pierden entusiasmo. Yo tuve suerte porque siempre me ofrecieron buenos caballos. Me puse por meta ser alguien y lo estoy logrando.

- ¿Tuviste que cambiar algo por las carreras?

-Si dejé cosas es por todo lo que significa para mí montar a un caballo. Disfruto muchísimo haciéndolo. Por ejemplo, si salgo de vacaciones, enseguida me aburro y vuelvo al hipódromo para estar con ellos. Además, mis amigos están en Córdoba y yo no soy una chica que le guste salir a bailar, por ejemplo. Sí, me gusta la vida en familia. Mi deseo es que cada día que pase pueda correr más y ganar siempre.

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