Villa Carlos Paz se aleja de las modas en el deporte, la música y el relax

Hay tendencias, pero también paradores para todos los gustos; dominan el voleibol, el truco y los recitales
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27 de enero de 2003  

VILLA CARLOS PAZ.- Como en una procesión religiosa, pero sin rituales impuestos por la moda, miles de fieles bañistas que no superan los 30 años recorren los diez kilómetros que separan Villa Carlos Paz de las playas de Mayu Sumaj, una pequeña comuna internada en las sierras y atravesada por el río San Antonio.

Convertidas en el punto de encuentro seguro de la gente joven que veranea en Carlos Paz, esas playas cuentan con dos paradores que ofrecen todos los servicios y actividades y, al mismo tiempo, conservan el encanto natural.

Mayu Sumaj es el lugar de la gente joven y "bolichera" de Carlos Paz. "Incluso algunos llegan a la madrugada, cuando salen de bailar, y duermen en la playa", cuenta Daniel, el propietario de un parador construido sobre las piedras. "Acá vienen unos dos mil chicos por día, y todos buscan diversión pero también tranquilidad", explica satisfecho; tras seis años de funcionamiento, "el lugar está viviendo una temporada excepcional".

A diferencia de la costa atlántica, en estos parajes serranos no hay reglas que determinen qué hacer o qué usar. Hay tendencias, como los cuerpos esculpidos y tatuados, ataviados con colores fuertes y anteojos semitransparentes, con otros que no saben qué cosa está de moda ni les interesa saberlo.

Tragos y juegos aéreos

Incluso en Tío Joe, una playa privada de Mayu Sumaj que pretende conservar un perfil más fashion que las demás (la entrada cuesta tres pesos), el clima es relajado y cada uno hace la suya sin dejarse condicionar. Por supuesto, hay hábitos que se imponen y que varían de acuerdo con el lugar. En ese paraje, por ejemplo, hace furor la melancía (melón, vino blanco, vodka, gin y ron), trago que se vende sin parar.

Tío Joe se promociona como el parador más completo y los numerosos carteles de la ruta -la playa está escondida en las sierras- indican que hay arenas doradas, sombrillas y reposeras para alquilar, baños con duchas y múltiples actividades, como voleibol y mountain bike. Ofrece algunas atracciones, como el "evolution" (estructura de aros en la que uno da vueltas hasta marearse), el "tirolina" (arnés sostenido por un cable de acero que permite cruzar el río de lado a lado) y hasta un helicóptero para hacer vuelos de bautismo y conocer Carlos Paz desde el aire.

Como en otros paradores, hay clases de salsa o aerobic y a veces música en vivo. Pero también existe un reducto de silencio e intimidad. A 200 metros de Tío Joe hay un lugar "ideal para parejas", según explica José Luis, que es el propietario de esas 85 hectáreas. El sitio se llama Pozo López. Los que llegan hasta ahí permanecen totalmente ajenos a los hits de la temporada, que suenan en todos lados al ritmo de Los Pericos ("Complicado y aburrido"), Bacilos ("Cara e´ luna") o el exitoso grupo local Los Caligaris.

También a orillas del río San Antonio, pero con un perfil mucho más familiar, persisten los históricos balnearios carlospacenses. En Playas de Oro o El Fantasio, por mencionar algunos, desembarcan familias de todo el país portando conservadoras, canastas con facturas, equipos de mate y hasta elementos de camping.

Con asadito y churros

A la vera del río aparecen autos estacionados con estéreos y asadores que se desesperan por conseguir la sombra que les permita preparar el asado. También hay lugar para los vendedores de churros y pasteles, que pasean con sus canastos oliendo a azúcar.

El otro rubro playero está compuesto por los paradores del lago San Roque, donde no es posible bañarse debido a la contaminación del agua (aunque no hay bañeros que adviertan a los turistas). Hay varios, y la movida va cambiando cada año. Loft, Lake Bar o 360 son algunos de los más concurridos. Uno de los más exitosos es Cota 38, en la bahía del Gitano, donde a partir de las 18 hay salsa y música brasileña. Se pueden alquilar motos de agua y también salir en cámara por los móviles de los programas de TV "Va por vos", "Intrusos" o "Los profesionales de siempre", o participar en batucadas, desfiles y bikini open.

Un parador muy tranquilo es Playa del Ciervo, con pileta y embarcadero propios. Y entre los deportivos, figuran Show Sport, con canchas de fútbol 5 y basquetbol, y Puerto Amarras, que es el náutico de la villa. Allí funciona la Asociación Cordobesa de Windsurf y, además de tomar clases, es posible usar la guardería de tablas y velas.

Cada balneario tiene su identidad. Cambian los códigos y las costumbres. Sin embargo, los miles de turistas siguen fieles a los clásicos: el mate, el voleibol y los ritmos alegres que sacuden el verano. El ritual se repite, en el río o en el lago, año tras año.

Precios estimados

  • Sombrillas y reposeras

    Alquiler de sombrilla: $ 3 (por día); alquiler de reposera: $ 2 (por día).
  • Esparcimiento

    Moto de agua: $ 40 (por 15 minutos); vuelos de bautismo en helicóptero: $ 20 ( 3 minutos); clase de navegación: $ 25 (una hora).
  • Comer y beber

    Clericó: $ 7; gaseosa: $ 1,50; café: $ 1,50; cerveza (de 350 cm cúbicos): $ 1,50; licuado: $ 3; lemonchamp: $ 4 (una copa); melancía: $ 8. Hamburguesa, a $ 3; pizza mozzarella: $ 6; sándwich de milanesa: $ 4; copa helada: $ 2,50.
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