Pidieron la detención del ex capitán Héctor Vergés

Decidieron que son públicas las declaraciones del testigo C
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31 de enero de 2003  

La Fiscalía, los querellantes y la mayoría de los abogados defensores en el juicio por el atentado contra la AMIA pidieron anoche que el ex capitán del Ejército Héctor Vergés quede detenido al término de su declaración en el proceso, al considerarlo un testigo reticente.

Anoche, el Tribunal Oral Federal N° 3, que desde hace un año y cuatro meses lleva adelante el proceso oral y público, decidía qué temperamento iba a seguir.

Vergés tuvo un papel clave durante la investigación del atentado, peor ayer, al declarar ante los jueces se mostró desmemoriado y falto de detalles, que adjudicó a estar bajo tratamiento psiquiátrico por sufrir de un estado depresivo.

Fue el ex capitán, acusado de violaciones a los derechos humanos durante la dictadura militar, quien se entrevistó«con el mecánico Carlos Alberto Telleldín, durante su detención en la cárcel de Caseros para convencerlo de que colabore. Lo hizo en nombre de la SIDE y, según Telleldín, hasta le ofreció un millón de dólares para implicar a un grupo de libaneses.

Pero ayer negó todo. Reconoció sus charlas con Telleldín, pero negó haberle ofrecido plata. Dijo que le pagaba el agente de la SIDE Daniel Romero, que grabó esas conversaciones y que nunca fue al edificio de la secretaría de inteligencia. Además, nunca le aportó lo que averiguó al juez de la causa Juan Galeano.

Levantan el secreto

La declaración de Vergés ocurrió el mismo día en que los jueces Guillermo Gordo, Gerardo Larrambebere y Miguel Pons decidieron levantar el secreto que pesaba sobre la declaración del testigo C, un ex agente de inteligencia iraní que involucró a Irán en el atentado y además dijo que el ex presidente Carlos Menem cobró dinero para encubrirlo.

Lo curioso de Abolgashem Mesbahi -tal el nombre del llamado testigo C-, tras declarar dos veces ante Galeano, le envió en diciembre último una carta al jefe de la SIDE Miguel Angel Toma donde dijo que nunca acusó a Menem, sino que lo malinterpretaron.

Hasta ahora lo que había dicho C era un secreto, pero el gobierno alemán, que lo protegía, decidió levantar esa limitación. Entonces, el tribunal resolvió hacer públicas en el juicio esas declaraciones, pero además todo el legajo 204 que abrió Galeano, originado por sus dichos. Allí constan todas las averiguaciones que se realizaron para confirmar sus afirmaciones y la actividad de la SIDE en torno del testigo.

El juez Galeano había pedido que toda esa información permanezca en secreto, pero el tribunal entendió que esa restricción no cabe para todas la piezas elevadas a juicio que tiene un carácter público.

Esta resolución abre las puertas para que el testigo C declare en el juicio, responda las preguntas y aclare sus contradictorias declaraciones y sus misivas.

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