González Macchi salió airoso del juicio y mantendrá su cargo

Estaba acusado de corrupción y fraude
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12 de febrero de 2003  

ASUNCION (Reuters).- El presidente paraguayo, Luis González Macchi, salió airoso ayer del juicio político por cargos de corrupción, ya que, aunque una mayoría del Senado lo condenó, los votos fueron insuficientes para destituirlo por lo que el jefe de Estado se mantendrá al frente del gobierno hasta el 15 agosto, cuando vence su mandato.

De 44 senadores presentes en la sesión, 25 votaron por declarar culpable y remover al presidente, 18 votaron en contra y una legisladora se abstuvo. Para destituir a González Macchi eran necesarios los votos de al menos 30 senadores.

El mandatario fue acusado del desvío de 16 millones de dólares de bancos privados intervenidos por el Estado, fraude en un fallido proceso de privatización, uso fraudulento del presupuesto y secuestro y torturas de dos políticos de izquierda.

La Cámara baja lo acusó también de mal desempeño de funciones por el deterioro general de la economía y el empobrecimiento de la población en los últimos cuatro años. Por su parte, la cámara de Diputados había aprobado el juicio político el 5 de diciembre pasado.

Ayer ningún legislador defendió a González Macchi en el maratónico debate de casi 10 horas, y quienes votaron para que permaneciera en el cargo argumentaron que lo hacían sólo para no provocar un cambio de gobierno a semanas de las elecciones del 27 de abril.

"Este no es el momento de castigar (al presidente) porque ese castigo es cambiar el gobierno y eso es una crisis política", argumentó el senador oficialista Blas Riquelme.

"Es inoportuno crear una coyuntura política que riña con la obligación de elegir a quienes nos van a gobernar en el futuro. Yo voto por la no destitución del presidente para no crear un abismo", agregó.

En contrapartida, quienes votaron a favor de su destitución resaltaron que nadie defendió al presidente.

"Nunca participé de una sesión en la que la coincidencia fuera tan plena. Todos estamos convencidos de que González Macchi es culpable de mal desempeño de funciones y eso es para celebrar", dijo en tono irónico el presidente del Senado, el oficialista Juan Carlos Galaverna.

"Nadie duda de que González Macchi cometió delitos comunes y delitos en el ejercicio del cargo, lo cual es muy importante señalar", remató.

Poco apoyo público

Como la vicepresidencia está vacante, Galaverna debía suceder al mandatario en caso de destitución.

González Macchi asumió el gobierno también desde la jefatura del Congreso, luego del asesinato del vicepresidente Luis María Argaña y la renuncia del entonces presidente Raúl Cubas, en marzo de 1999.

Un fallo de la Corte Suprema de Justicia le adjudicó el poder hasta agosto de 2003, pese a que la Constitución indicaba que debía cumplir apenas un gobierno provisional hasta la elección de un nuevo mandatario.

Cuando asumió, en 1999, las encuestas mostraban al presidente con casi 80% de aprobación, pero a fines de 2002 la aceptación de su gobierno había bajado al 1%, según otros sondeos.

Tímido, alto, calvo y con espeso bigote, González Macchi fue senador desde mayo de 1998 y diputado desde 1993. En su juventud fue alero de un equipo de basquetbol de liga, juego que luego cambió por la afición al fútbol. Según sus detractores, esa nueva afición le dio amigos que tuvieron sobre él mayor influencia incluso que sus ministros.

Con su grupo de amigos, fue acusado por la prensa local de frecuentar grupos frívolos, organizar fiestas poco decorosas y excederse en el consumo de alcohol.

El mandatario fue criticado por su propio partido, pero una coincidencia electoral lo mantuvo en el cargo: en agosto de 2000, la vicepresidencia vacante desde la muerte de Argaña fue ocupada por el opositor Julio César Franco.

El Partido Colorado debió defender a González Macchi de seis intentos de juicio político que no pudieron pasar de la Cámara de Diputados, para no entregar el poder a la oposición. Franco, sin embargo, renunció en octubre para postularse él mismo a la presidencia, por lo cual el mandatario quedó desprotegido y expuesto a ataques.

González Macchi fue el primer senador de la historia de Paraguay en suplantar a un mandatario renunciante sin recurrir a la intervención de las fuerzas armadas. El martes se transformó en el primer presidente en salir absuelto de un juicio político estando en el ejercicio del cargo.

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