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Fe: batalla contra la adversidad

Alexis Weisheim, delantero de Unión, padece diabetes desde los 12 años; "Nunca bajé los brazos", afirmó
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20 de febrero de 2003  

SANTA FE.- "Soy diabético y padezco la enfermedad desde los 12 años. Me pararon un año porque algunos médicos decían que no podía jugar más al fútbol. Pero acá estoy, dando batalla. ¿Sabés por qué? Porque nunca bajé los brazos; siempre pensé que iba a seguir jugando."

La aseveración es de Alexis Weisheim, el delantero de Unión de Santa Fe que le puso el pecho y la cara a la adversidad cuando en junio de 2000 escuchó la sentencia que nunca imaginó oír. Si seguía jugando, su vida corría peligro. Tenía entonces 20 años; sintió el impacto de la decisión, pero no se fue a llorar al rincón. "Ese día decidí luchar", rememora, como intentando dejar en el olvido el mal recuerdo.

Weisheim, miembro de una familia de alemanes que trabajan el campo en el pequeño pueblo de Piedras Blancas, Entre Ríos, a 90 kilómetros de Paraná, sostiene que no hay muchos antecedentes de su caso, al menos en el fútbol profesional.

"Recuerdo que ante mi problema, Rubén Rossi (entonces coordinador de divisiones inferiores de Unión, hoy con un cargo similar en River Plate), ingresó en Internet y allí se enteró de que había un jugador en Europa que tenía el mismo problema. Pero en la Argentina apenas encontré un caso. Es el de un chico de apellido Martín, que juega en Lanús y que cuando volví a jugar en Unión se contactó conmigo para saludarme y comentó que él sintió el temor de que le podía ocurrir que lo pararan, como sucedió conmigo. Me llamaron sus padres y me dijeron que había sido un buen ejemplo para ellos", explica el delantero, que en 2000 hasta se entrenó con el seleccionado argentino Sub 20.

-¿No aceptaste nunca que la diabetes podría cortar tu carrera?

-Para nada. Hubo gente que no me quería dejar jugar, pero yo me sentía autocontrolado y no tenía dificultades.

-¿Cómo te autocontrolás, teniendo en cuenta que el puesto que ocupás es de gran exigencia?

-Desde los 12 años me controlo normalmente. Soy insulinodependiente, pero a los síntomas los controlo yo. Sé cuando debo ingerir líquido, pero jugando nunca tuve dificultades.

-Eso significa que la diabetes no es un impedimento para practicar deportes, incluso de alta competencia...

-Para nada. No es ningún obstáculo. Por eso me permito decirles a quienes tienen el mismo problema que yo, que todo se puede hacer. Que piensen que lo pueden hacer. Y mucho más si se trata de deportes.

-¿En serio que nunca pensaste en dejar el fútbol?

-No voy a negar que pensé muchas cosas, pero menos en dejar el fútbol. Tuve un gran respaldo de mi familia, de varios de mis compañeros, de Rossi, de los directivos y hasta de los mismos hinchas de Unión. Nunca me caí; siempre pensé que iba a volver a jugar. Los que casi me cortan la carrera se equivocaron.

-El comienzo del torneo fue el esperado por vos, ya que convertiste el gol de la igualdad en Banfield...

-Ahora espero afianzarme en primera, en obtener regularidad y jugar la mayor cantidad posible de partidos, y poder hacer goles para devolverles con esa alegría todo el respaldo que me brindaron en Unión.

Hacer deporte, con cuidados

La diabetes es una alteración del páncreas en la creación de insulina. Según el doctor Félix Puchulu (h.), especialista en la materia, la práctica deportiva es beneficiosa. "El deporte es recomendable para cualquier diabético, aunque tendrá que ser más cuidadoso. Debe cumplir con una dieta adecuada, y con las dosis de insulina necesarias. Hay muchos deportistas de primer nivel que padecen esta enfermedad y, con los cuidados adecuados, pueden desarrollar su actividad normalmente", señaló Puchulu.

Otros ejemplos

Según estiman especialistas en la materia, en la Argentina hay unos 2.500.000 diabéticos. En el deporte argentino, existen algunos casos conocidos de atletas que desarrollaron sus carreras aún padeciendo esta enfermedad. Es el caso de dos ex Pumas: el cordobés Facundo Soler, que se desempeña en Padova, de Italia, y el rosarino Pedro Baraldi, de gran trayectoria en el seleccionado argentino de seven (hoy es el DT). También, el polista Ignacio Heguy. En el mundo, un caso emblemático es el del remero británico Steve Redgrave, quíntuple campeón olímpico.

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