La doctora Weissmann recibió su premio en París

La ceremonia congregó a ministros y secretarios de Estado
Nora Bär
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28 de febrero de 2003  

PARIS.- "Vengo de la Argentina, un país situado en el extremo sur de América. Nunca sufrí la discriminación por ser mujer y dedicarme a la ciencia. Creo que mi mayor logro, en un país como el mío, fue formar estudiantes graduados que sigan investigando. Tengo un sueño para el futuro: convencer a las autoridades de mi país de que la ciencia es útil para la Argentina."

Con palabras sencillas y emotivas, pronunciadas en francés, la física argentina Mariana Weissmann recibió ayer frente a un auditorio que reunió a secretarios de Estado, ministros de ciencia y otras personalidades del mundo de la cultura llegadas desde los puntos más distantes del planeta el premio L´Oréal- Unesco Mujeres en la Ciencia, que este año cumple su quinta edición.

Afuera, una tenue lluvia humedecía las calzadas parisinas, pero dentro del salón de la Unesco se congregaba una multitud de innumerables lenguas y trajes autóctonos que reflejaban el diálogo sin fronteras de la ciencia.

El premio, dotado de 100.000 dólares, es fruto de un partenariado entre la empresa de investigación en cosmética femenina y la Unesco, y este año distingue a cinco mujeres que se destacaron por sus notables aportes en la física de materiales. También se entregaron 15 becas a investigadoras menores de 32 años entre las que figura otra argentina, la doctora María Gabriela Palomo.

"El espíritu de este premio está en consonancia con el espíritu de la Unesco -afirmó Koïchiro Matsuura, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura-. Estas mujeres son embajadoras de la ciencia y modelo de libertad, respeto y solidaridad internacional."

"Descubrimos gracias a estas mujeres notables un nuevo sentido de la aventura y el espíritu de creación. Compartimos con la Unesco la convicción de que la ciencia es un valor universal que puede colaborar con la solidaridad entre los pueblos. Como dice un proverbio africano: cuando se educa a un hombre, se educa a una persona; cuando se educa a una mujer, se educa a una familia, a un pueblo", agregó Lindsay Owen-Jones, presidenta de L´Oréal.

A pesar del marco sobrecogedor que ofrecía la sede de la Unesco, los mensajes de las cinco laureadas brindaron un toque de calidez y sentida emoción.

"Estamos en el corazón de París, la casa de la libertad, fraternidad e igualdad -afirmó Karimat El-Sayed, profesora de física del estado sólido de la Universidad Ain Shams, de El Cairo, Egipto-. Que la presencia de las mujeres en la ciencia haga que la paz prevalezca en Medio Oriente."

La doctora Weissmann, investigadora superior del Conicet, trabaja desde hace más de treinta años en la Comisión Nacional de Energía Atómica. Fue distinguida por sus aportes pioneros al cálculo de las propiedades de los materiales. Tras toda una vida dedicada a la ciencia, confesó que se siente feliz.

"Es difícil explicar la alegría de los pequeños descubrimientos -reflexionó-. Trabajamos en malas condiciones y con magros salarios, pero seguimos adelante porque creemos que la ciencia vale la pena."

Por: Nora Bär
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