Chicago: deliciosas criaturas perfumadas

En la gran candidata al Oscar, Catherine Zeta-Jones y Renée Zellweger son enemigas íntimas
Marcelo Stiletano
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2 de marzo de 2003  

NUEVA YORK.- Sólo 77 salas a lo largo de todo el territorio norteamericano la exhibieron en el momento de su estreno, el 29 de diciembre último; hoy puede verse en más de 2200 cines de los Estados Unidos, y en la Argentina se estrenará el próximo jueves. Costó 45 millones de dólares y ya duplicó esa cifra en las boleterías de todo el mundo cuando está a punto de iniciar su carrera comercial en Europa, Japón y América latina.

Pero "Chicago" puede hacer historia más allá de estas cifras tan llamativas. Sobre todo porque está cómodamente ubicada en la pole position, con 13 nominaciones, en la codiciada carrera por los premios más importantes de Hollywood y porque puede convertirse en el primer film musical en llevarse el Oscar a la mejor película desde la consagración de "Oliver!", en 1968.

La adaptación cinematográfica del aplaudido musical creado por John Kander, Fred Ebb y Bob Fosse está más cerca que cualquiera de sus ilustres antecedentes a lo largo de más de tres décadas (de "Cabaret" a "Moulin Rouge") de revitalizar el género que une en el cine dos poderosas fuerzas: Hollywood y Broadway.

Al menos hasta que concluya, el 23 del actual, la cuenta regresiva para los premios de la Academia, "Chicago" es la película que por aquí está en boca de todos. Tal vez porque la historia de las enemigas íntimas Roxie Hart y Velma Kelly, unidas en el crimen que las lleva a la cárcel y en la ambición de conquistar los escenarios de una ciudad que vivía en aquel 1929 la plenitud de una era donde todo era jazz , promete ingredientes (música y danza, pero también intrigas, traiciones y romances).

"Chicago" se estrenó en Broadway en 1975 -y pasó con significativo éxito de crítica y público por Buenos Aires dos temporadas atrás por última vez (ya que en 1978 la representaron Nélida Lobato y Ambar La Fox)- y su traslado al cine pudo concretarse después de una larga espera. La película fue uno de los últimos proyectos de Fosse, que murió en 1987 sin concretar su deseo de contar con Madonna para uno de los papeles principales.

A partir de allí, directores (Stanley Donen, Baz Luhrmann, Nicolas Hytner) y estrellas (Gwyneth Paltrow, Nicole Kidman, Charlize Theron, Cameron Diaz) giraron sin éxito alrededor de una película que finalmente quedó en manos del debutante Rob Marshall, que acredita a los 42 años una meritoria carrera en Broadway, de bailarín a coreógrafo y director.

Que casi todo el elenco protagónico haya sido incluido en las candidaturas al Oscar habla del buen ojo de Marshall. Renée Zellweger (Roxie), Catherine Zeta-Jones (Velma), Queen Latifah (Mama Morton, ama y señora de la cárcel donde van a parar las chicas) y John C. Reilly (Amos Hart, esposo de Roxie) fueron nominados, y sólo quedó afuera Richard Gere, que interpreta al escurridizo abogado Billy Flynt. Todos ellos cantan y bailan íntegramente sus respectivas partes.

Volver a las raíces

"Fue como volver a mis raíces, cuando hacía "La calle 42" en el West End de Londres. Había colgado el traje de bailarina para tratar de convertirme en una actriz hecha y derecha, pero no podía resistirme a esta invitación", dice Catherine Zeta-Jones, elegantísima en un vestido negro y llevando orgullosa el séptimo mes de embarazo (espera el segundo hijo de su matrimonio con Michael Douglas).

"No sé si éste es el mejor musical de los últimos años, pero personificar a Roxie es uno de los más grandes regalos que recibí en mi carrera", apunta la delgadísima Renée Zellweger, de anteojos y con una vestimenta -blusa negra y pollera gris de lana- que le daban un aire levemente intelectual.

Ambas, por separado, reciben a la prensa internacional en el elegante salón de un hotel ubicado a la vera del Central Park, a cobijo del riguroso invierno neoyorquino. Para la misma época, pero un año atrás, la necesidad de dar calor a los sets de Canadá en donde se filmó "Chicago" provocó más de una incomodidad en la peluca con corte de carré que Zeta-Jones luce en la película: "Tenía que meter todo mi cabello dentro de esa peluca y tratar de que se mantuviera así mientras bailaba. A la noche, cada vez que me la sacaba, salía vapor".

El elenco de "Chicago" pasó seis semanas sometido a un entrenamiento que Zeta-Jones asoció al de cualquier campamento militar. Durante ese período, quedó en claro que en la visión de Marshall, Roxie toma en el film un lugar preponderante respecto de Velma, lo que lleva a Zellweger a convertirse en la verdadera protagonista del film.

Es por eso que Zeta-Jones, dueña de un papel que en el musical no es menos importante, aparece en las nóminas del Oscar como aspirante a mejor actriz de reparto. "Tuve que concentrarme en lograr resistencia, porque era como una maratón. Tenía que hacer un número cada tres días, porque en cada oportunidad me hacían tomas distintas, desde diferentes ángulos y enfoques, para construir luego la escena. Por eso tenía que representar cada toma como si fuera la definitiva y no un ensayo", explica.

La actriz galesa admite que al estar tantos años sin bailar debió exigirse a fondo, sobre todo para recuperar la sutileza que supo lucir en sus comienzos. "No se da una idea de lo que me exigió el trabajo de elongar antes de cada escena. Ahora lamento no haber tomado clases de ballet, día tras día, antes del rodaje", se lamenta. Zellweger parece todo el tiempo preocupada en dejar en claro que quiere situarse lo más lejos posible del glamour y conservar la vida aislada y de compromiso social que cultivó antes de convertirse en estrella. Por lo menos diez veces repite con énfasis que no sabe qué pasó con las actrices que previamente fueron mencionadas para su papel.

"La fama es algo triste y vulgar -dice procurando enfatizar su gesto serio- y creo que estamos enseñándoles cosas muy equivocadas a los chicos. Admito que puede haber alguna relación entre talento y glamour, pero me preocupa que a veces se entregue la intimidad a cambio de un aplauso. Yo jamás aceptaría hacer nada que lastime a mis seres queridos."

Zellweger no parece demasiado inquieta por el cambio de imagen que se vislumbra en ella después de "Chicago", sobre todo si se la compara con cómo se mostraba en "El diario de Bridget Jones", film con el que un año atrás también aspiraba a ganar un Oscar. "Estoy más preocupada en saber cómo están mi mamá y mis amigos que pasar de desconocida a famosa en forma abrupta", puntualiza.

Acostumbrada a ver las cosas con más desenfado, Zeta-Jones reconoce que siempre fue una persona con ambiciones. "Pero nunca como lo podría imaginar Velma -dice entre risas-. Además, si las cosas me salieron bien hasta ahora es porque tuve muchísima suerte y la ayuda de excelentes compañeros de trabajo."

Dice, además, que la primera vez que se sintió realmente famosa fue cuando regateaba por la compra de unos objetos en el mercado de pulgas de Kuala Lumpur y sintió algo de vergüenza cuando el vendedor le preguntó: "¿Usted no es la chica del Zorro?"

Un director muy elogiado

En lo que ambas coinciden -además de la edad, ya que las dos tienen 33 años- es en elogiar sin retaceos el trabajo y el talento del realizador del film. "Rob es un perfeccionista -afirma Zeta-Jones-. Apenas en dos tomas me mostró su visión de la película y yo ya estaba fascinada." Zellweger va más allá y dice que está dispuesta a trabajar en cualquier otro proyecto futuro encarado por Marshall. "Además de su talento personal, que salta a la vista, es un gran motivador. "

Más allá de "Chicago" y de la posibilidad -comentada en los últimos días- de que Zeta-Jones, Zellweger y Gere vuelvan a reunirse en otro proyecto musical de Miramax, la remake de "Ellos y ellas" ("Guys and Dolls"), que en 1955 unió a Jean Simmons, Marlon Brando y Frank Sinatra, las dos estrellas del film del momento tienen proyectos muy diferentes.

Con la inminencia de su maternidad, Zeta-Jones seguramente dejará por un tiempo su vida itinerante ("como en una carpa de gitanos", según propias palabras) entre Nueva York, Los Angeles, Bermuda y Mallorca. Zellweger dedicó en cambio los últimos tiempos a sendos rodajes que, curiosamente, la unieron con Nicole Kidman y Ewan McGregor, la pareja de "Moulin Rouge". Con el actor escocés concluyó hace poco el rodaje de "Down With Love", un homenaje a las comedias de Rock Hudson y Doris Day en la que ambos cantan y bailan.

Y junto a la actriz de "Las horas", Zellweger integra el elenco de "Cold Mountain", que la llevó a filmar en Transilvania. "Redescubrí allí la simpleza y el valor de vivir con muy poco. Fue un privilegio para mí ver esa experiencia desde una perspectiva local que no hubiera conocido si me quedaba en Nueva York viendo solamente la CNN."

Trece nominaciones

  • Las 13 nominaciones al Oscar que hoy tiene "Chicago" corresponden a las siguientes categorías: película, director (Rob Marshall), actriz protagónica (Renée Zellweger), actor de reparto (John C. Reilly), actriz de reparto (Catherine Zeta-Jones y Queen Latifah), fotografía, edición, sonido, vestuario, canción original ("I Move On", de John Kander y Fred Ebb), guión adaptado (Bill Condon) y dirección de arte. Habrá que ver en la noche del 23 del actual cuántas de estas nominaciones se transforman en estatuillas.
  • Un fenómeno

  • La película costó 45 millones de dólares.
  • Lleva recaudados casi 100 millones de dólares desde su estreno mundial, en diciembre.
  • Puede convertirse en el primer musical en ganar el Oscar al mejor film desde "¡Oliver!" (1968).
  • El rodaje tuvo lugar en Canadá entre diciembre de 2001 y mayo de 2002.
  • Se estrenó en los EE.UU. el 29 de diciembre en sólo 77 salas; actualmente se proyecta en 2268.
  • El musical que inspiró el film se estrenó en Broadway en 1975.
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