Néstor Scotta, entrega y gol

Era el hermano menor del Gringo Héctor; entre otros, jugó en Unión, River, Racing y en Colombia
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9 de enero de 2001  

A los 52 años falleció ayer en un accidente automovilístico, en Campana, Néstor Leonel Scotta, ex delantero de River y Racing, entre los equipos más importantes que integró, y hermano menor del goleador de San Lorenzo Héctor Gringo Scotta. Los detalles del choque que involucró a un camión y a un ómnibus de la empresa Expreso Caraza, y que también provocó la muerte de otras cuatro personas, se precisan en la página 16 de Información General.

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Ojos claros y el mensaje de una mirada sin maldad. El Tola Scotta se inició en el club Justino, precisamente de su natal localidad santafecina de San Justo. Pero a partir de la venta a Unión, en 1967, por 600.000 pesos de aquella época, comenzó a cobrar notoridad cuando debutó en primera división, a los 16 años, y consiguió 16 goles para el equipo tatengue.

Eso le permitió cumplir uno de sus sueños. "En mi familia el único de River soy yo; mis hermanos siempre fueron de Boca", comentaba cuando en diciembre de 1969 lo adquiría el conjunto de Núñez en 10.000.000 de pesos.

Pero rindió menos de lo esperado -marcó 10 tantos- y tras una breve escala por Gremio, de Porto Alegre, en 1973 pasó a Racing como parte del pase de Enrique Wolf de la Academia a River.

Al conjunto de Avellaneda trasladó sus condiciones de atacante luchador, pujante y sin demasiadas cualidades técnicas para conformar una potente delantera junto con Gottardi y el Ropero Díaz, hasta llegar a convertir 63 goles. Pero en agosto de 1976 se marchó hacia Colombia para hacer una excelente campaña en Deportivo Cali, entonces dirigido por Carlos Salvador Bilardo: obtuvo el torneo local y perdió con el Boca de Juan Carlos Lorenzo la final de la Copa Libertadores de América, en 1978.

Nunca se creyó lo que no era. Pero tampoco le temió al área. Siempre estaba cerca del gol. "Tengo que compensar muchas cosas que no tengo con fuerza..., siempre con fuerza..., pero jamás con mala intención, por supuesto", reconocía en una entrevista con El Gráfico cuando estaba en River e intentaba adaptarse a la gran ciudad. Fuera del campo de juego se distinguía como un muchacho tranquilo. De decir pausado. Casi a media voz en el diálogo.

Admirador del cantante Leonardo Favio y del también goleador Luis Artime, cuando regresó a la Argentina, en 1981, actuó en Platense -marcó cuatro goles- y en 1982 en Temperley, donde anotó 11 tantos. En total, en sus 282 partidos en primera división en el país, logró quebrar la barrera de los 100 goles ya que festejó con sus gritos en 104 oportunidades.

Sobre el final de su carrera también se desempeñó en clubes del ascenso como Colón (1984), Estudiantes, de Caseros (1985) y finalmente se retiró en Excursionistas (1986).

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