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"El fútbol no es lo que yo soñaba"

Marcelo Gómez vivió sus años de gloria en el exitoso Vélez de los noventa, pero a partir de su pase a River su carrera entró en declive y hoy, de nuevo en Núñez tras haber pasado hasta por el fútbol árabe, está relegado y lesionado; acepta la situación, mantiene la fe, pero no acepta muchas cosas del ambiente
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6 de marzo de 2003  

"Después de todo lo que pasó, a veces me pregunto si acerté o no con la elección", dice Marcelo Gómez, sentado en un bar, gaseosa mediante. Con frecuencia mira hacia el vaso, como buscando algunas respuestas que el fútbol no le da. Por más que esté de vuelta en River, tras haber pasado por Gimnasia, Huracán y hasta por un equipo árabe, su nombre remite inexorablemente al Vélez de los mejores años, aquellos en los que el conjunto de Liniers llegó a la cima mundial y quedó en la historia. El sostenía la estructura desde su función de volante central. Con bajo perfil, se guardó nueve títulos en el recuerdo con la V azulada (el restante lo consiguió con River, en 1998).

"Vélez era mi casa, conocía todo, era más familiar. Pero tuve la oportunidad de pasar a River en el ´98, el club del que soy hincha desde chiquito, con lo que implicaba el desafío de llegar a un equipo de esa jerarquía, tricampeón, con títulos internacionales. Lamentablemente, se dieron dos cosas: ése fue uno de los peores años de River y yo no pude demostrar mis condiciones porque estaba pasando un momento personal delicado (la separación de su esposa)", explica el Negro, a los 32 años, con su cabellera enrulada casi intacta.

Ahora, alejado del ruido del fútbol grande, debe pelear como un pibe más por una mínima posibilidad de jugar en primera, algo que hasta ahora, con Manuel Pellegrini como entrenador millonario, no se le dio. En el verano tampoco tuvo chances y, encima, hace una semana, en una práctica, trabó una pelota con Matías Lequi y sufrió un pequeño desgarro y un esguince en la rodilla izquierda. "Es comprensible que la gente pueda pensar que sea un jugador terminado. Hace tiempo que no tengo continuidad, y si uno no juega, desaparece". Ahora su meta es recuperarse pronto, sumar ritmo futbolístico en la reserva y, en junio próximo, cuando seguramente quedará libre, tratar de emigrar al exterior. Todo, sin quejas, sin pases de factura.

Cuando se detiene en su experiencia árabe, en Al Itthiad, vuelve a cuestionar sus decisiones. "Estuve un año en Gimnasia, donde había recuperado mi nivel, pero lamentablemente consideraron que la opción era muy alta. Volví a River, empecé la pretemporada y Gallego, en ese momento el técnico, me dijo que me quedara, que iba a tener posibilidades de jugar. Pero salió lo de Arabia, que era una buena posibilidad económica, y me fui. Hoy pienso que, a lo mejor, si me hubiera quedado..., pero son decisiones. En Arabia estuve cuatro meses. Una vida totalmente novedosa. Fui con mi viejo, pero se vino al mes. Sólo estando ahí entendés algunas cosas. Se rigen por la religión, rezan cinco veces al día. Sonaba la sirena y entonces yo, en los entrenamientos, me quedaba pateando solo. No haber visto una mujer en cuatro meses fue duro de verdad, je, je. Por lo menos, con el e-mail e Internet me mantuve al tanto de las noticias".

Hace un balance y no acepta algunas cuestiones vinculadas con el mundo del fútbol. "Es un ambiente muy difícil -confiesa-, con mucha hipocresía, con mucha gente que quiere hacer negocios, que está cerca del futbolista para sacar algún rédito. Es como en todo ámbito de la vida, sólo que en el fútbol hay más intereses.

-¿A vos te costó asumirlo?

-Sí. El Rifle Pandolfi (Vélez y Boca) se cansó de todo esto, se retiró joven y ahora se dedica a lo que le gusta. A veces hablo con el Lobo Cordone (San Lorenzo, ex Vélez) y a él también le cuesta transar. Pero cuando sos profesional tenés que aceptar estas condiciones y saber quién es quién. Cuando no juego estoy cerca de mi familia, de mi hija Brenda, de la gente que quiero, de mis amigos. No iría, por ejemplo, a un programa de TV, cosa que en otro momento sí hubiera hecho, porque entendía que me convenía.

-Estas cosas no las pensabas cuando soñabas con la primera.

-No, porque uno tiene otra frescura, piensa que el fútbol es la pelota y nada más, que se va a divertir, que va a jugar para ser el mejor, para ganar. Pero a medida que lo fui conociendo, me di cuenta de que el fútbol no es lo que yo soñaba.

-¿Qué es transar en el fútbol?

-Hay diferentes maneras. Una es tener que aceptar que un intermediario se quede con un porcentaje de tu ganancia para que puedas entrar en un club. Ahora yo me manejo solo. Pero es posible que deba necesitar de algún empresario para conseguir algo. Si no, seguiré acá. Hace más de medio año que estoy sin contrato. Esa es otra. Si jugara, seguro tendría el contrato al día. °Pero qué voy a reclamar si no juego! Tenés que adaptarte, convivir con esto, hacer silencio y esperar tu momento.

Un futuro cerca de la naturaleza

Marcelo Gómez dice que todavía no piensa en el retiro. Pero no se necesita demasiada insistencia para arrancarle una idea que tiene en lo más profundo de su ser: vivir lejos del agitado ritmo de la gran ciudad para dedicarle todo el tiempo del mundo a su gran amor, su hija Brenda, que hoy tiene 6 años.

“Es casi seguro que no seguiré ligado al fútbol y tampoco viviendo en Buenos Aires, que es una locura por la inseguridad y por todo lo que sale en los noticieros y en los diarios. La realidad supera a la ficción. Quisiera encontrar un pedazo de tierra en el interior, donde la gente mantiene otras costumbres. Quiero vivir tranquilo, en contacto con la naturaleza, cerca de algún río, de la montaña o del mar.”

–¿Económicamente podrías vivir tranquilo?

–Sí, estoy tranquilo porque nunca necesité demasiado. Vengo de una familia humilde, trabajadora, en la que nos arreglábamos con lo que teníamos. No cambié mi forma de vivir. No he derrochado ni he malgastado el dinero. Entiendo que podría vivir dignamente.

Igual, aclara: “Todavía no pienso en eso, porque tengo la esperanza de jugar con continuidad y poder volver a ser importante en un equipo”.

FICHA PERSONAL

Nombre : Marcelo Adrián Gómez

Fecha y lugar de nacimiento : 8/12/70, en la Capital Federal

Debut en primera : 22/2/91, en Rosario Central 1 v. Vélez 1

Trayectoria : Vélez Sarsfield (inferiores/97); River Plate (98/99); Gimnasia y Esgrima La Plata (2000); Al Itthiad, de Arabia Saudita (2001); Huracán (01/02), y River Plate (desde 2002).

En la selección : un partido (14/6/95, Argentina 2 v. Paraguay 1)

SUS 10 TITULOS

En Vélez : Clausura ’93, Copa Libertadores ’94, Copa Europeo-Sudamericana ’94, Apertura ’95, Clausura ’96, Copa Interamericana ’96, Supercopa ’96 y Recopa ’96.

En River : Apertura ’99

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