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Murió Cañete, un guapo del ring

Tenía 62 años y se destacó entre los plumas y los livianos juniors, en una época de oro del pugilismo
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10 de marzo de 2003  

Carlos Rubén Cañete, ex campeón argentino y sudamericano pluma y liviano junior, falleció anteanoche en esta capital como consecuencia de un cáncer en el aparato digestivo. Tenía 62 años y sus cenizas fueron esparcidas en el estadio Luna Park, escenario de sus principales combates en la década del sesenta.

Nacido el 16 de julio de 1940 en la Capital Federal, Carlos Cañete nunca dejó de ser Carlitos, el pibe de Barracas, aunque su gloria atravesó las fronteras. Simpático, educado, feroz peleador y hombre digno arriba y abajo del ring, prolongó el éxito que su hermano mayor, Osvaldo, más habilidoso, corporizó en la década del cincuenta.

Representante olímpico en los Panamericanos de Chicago (1969) y en los Juegos Olímpicos de Roma (1960), Cañete debutó como profesional dos años más tarde. Con la popularidad y sus primeras victorias, se conoció su marca registrada: la sonrisa que casi nunca lo abandonaba.

1964 fue la temporada de las primeras grandes conquistas. En mayo se apropió del título argentino pluma al ganarle por puntos tras doce asaltos a Oscar Cachín Díaz en el Luna Park; y ,en agosto, obtuvo el sudamericano tras imponerse por KOT en la última vuelta al chileno Godfrey Stevens, también en el mítico escenario de Corrientes y Bouchard. Este combate aún permanece en el recuerdo: Cañete, cortado y a punto de perder, les pidió un round más a sus asistentes y, en un ataque explosivo, revirtió la situación para imponerse en una más de las tantas noches épicas que atesora la historia del Luna Park.

En 1966 fue proclamado campeón argentino liviano junior y, un año después, titular sudamericano de la misma categoría. Pese a su guapeza y a su inagotable potencia, no pudo ser campeón mundial como sus amigos Nicolino Locche y Horacio Acavallo. Lo intentó en Tokio, el 9 de noviembre de 1969, pero perdió con el local Hiroshi Kobayashi; fue la primera televisación vía satélite de Canal 13 desde Oriente. Ni los relatos de Osvaldo Cafarelli y de Ricardo Arias pudieron torcer su destino.

Cuando el 5 de septiembre de 1970 perdió por abandono en el noveno round frente al rosarino Juan Domingo Corradi y resignó la corona de los livianos, en el Luna Park, comprendió que era de hora de decirle adiós a los cuadriláteros. Y así lo anunció una semana después.

En su estadística quedaron 77 victorias, 54 antes del límite, seis derrotas y nueve empates.

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