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No hallaron al ARA General Belgrano

Condiciones meteorológicas adversas dificultaron las tareas de búsqueda de los restos del crucero Hoy regresa a puerto la expedición Se extendió un día más de lo previsto El lunes, el comandante de la misión, Curt Newport, dará una conferencia de prensa
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15 de marzo de 2003  

Ayer, alrededor de las dos de la mañana, y tras haberse extendido 24 horas más allá del tiempo estipulado, concluyó la expedición de National Geographic y la Armada Argentina que había partido 13 días atrás en busca del ARA General Belgrano, a pesar de no haber logrado dar con los restos del crucero hundido durante la Guerra de Malvinas.

“Las expediciones como éstas no son fáciles y la nuestra no fue una excepción”, señaló en un comunicado de prensa Curt Newport, el explorador submarino norteamericano que comandó la Expedición Belgrano, y agregó: “Como sucede con todo lo que se pierde en el mar, nunca se sabe el lugar exacto del hundimiento”.

La búsqueda empleó información sobre su presunta ubicación cedida por la Armada Argentina –según la cual el crucero estaría a 4200 metros de profundidad, a unas 100 millas náuticas del puerto de Ushuaia–, pero resultó obstaculizada por condiciones meteorológicas muy adversas. A bordo del remolcador de ultramar de bandera panameña Seacor Lenga, los miembros de la expedición debieron soportar olas de hasta nueve metros y vientos de más de 60 nudos.

Newport reconoció “los esfuerzos de la tripulación, que trabajó admirablemente a pesar de las malas condiciones meteorológicas que dificultaron mucho la búsqueda”.

Se espera para hoy el regreso del Seacor Lenga al puerto de Ushuaia. El lunes, el comandante de la misión, junto con autoridades de National Geographic y de la Armada Argentina, ofrecerá una conferencia de prensa en la que dará más detalles sobre la expedición. A fines de mayo, el National Geographic Channel emitirá un documental sobre la búsqueda en la Argentina y Gran Bretaña; sólo será visto en el resto del mundo en junio.

Probabilidades de éxito

La Expedición Belgrano había zarpado el domingo 2 del actual del puerto de Ushuaia, a bordo del Seacor Lenga –un buque de 64 metros de eslora y 13 de manga–, llevando a bordo una tripulación de 24 personas. Además de expertos en arqueología submarina, personal a cargo de la filmación y tripulantes, a su cubierta subieron dos sobrevivientes de la tragedia del Belgrano y dos tripulantes del submarino británico HMS Conqueror, que lo hundió.

Uno de los veteranos argentinos, el capitán de fragata Carlos Castro Madero, integró la misión como representante de la Armada Argentina, para garantizar el cumplimiento de la ley argentina N° 25.546, que declara “tumba de guerra” y “lugar histórico” al sitio donde se encuentran los restos del crucero. Junto con el capitán de navío Pedro Galazi, ex segundo comandante del Belgrano, embarcó con una segunda misión : “honrar a los héroes” que yacen en las profundidades del océano (ver recuadro).

Días antes de partir, un comunicado de prensa de National Geographic había estimado que contaban con un 50% de probabilidades de cumplir con éxito la misión, siempre y cuando se contara con buenas condiciones meteorológicas que permitieran movilizar con seguridad los equipos destinados a la búsqueda.

Pero el clima colaboró poco y nada con los exploradores, y sólo un tercio de los días transcurridos en alta mar pudo ser destinado a esas tareas. El tiempo restante discurrió en esperar a buen resguardo, en la Isla de los Estados, a que la tormenta cediera.

Un alfiler en el fondo del mar

“Será como estar parado en la punta del edificio Empire State y tratar de buscar un alfiler que se encuentra tirado en el piso de la calle”, comentó a LA NACION John Bredar, productor de programas especiales de la National Geographic, a cargo de la filmación de la expedición, cuando se le preguntó por las dificultades que habría de enfrentar.

La Expedición Belgrano debía cumplir con éxito dos etapas. Primero, escanear la zona en la que presuntamente se encontrarían los restos del crucero para determinar su ubicación exacta. Con ese fin se empleó un sonar de barrido lateral que fue arrastrado por el Seacor Lenga en línea recta en la zona estudiada.

A esta tarea habrían dedicado los pocos días en que contaron con el clima a su favor.

Las tareas de escaneo concluyeron ayer, alrededor de las dos de la mañana, cuando estaba previsto que la misión concluya a última hora del miércoles. Según el comunicado de prensa de National Geographic, la decisión de extender por más tiempo las tareas de exploración obedecieron al interés por “cubrir una zona más amplia, de un total de 750 kilómetros cuadrados”.

El anuncio de que la expedición no logró localizar al Belgrano hace suponer que la segunda etapa de la misión –la utilización de un minisubmarino operado por control remoto para descender al fondo del océano y filmar los restos del crucero– no llegó a llevarse a cabo.

Ya sea porque el sonar no arrojó ningún dato positivo que valiera la pena confirmar con el minisubmarino o porque el clima –que ayer por la noche amenazaba con empeorar– no permitió emplear este vehículo especialmente diseñado para este tipo de exploraciones, lo único de lo que se puede estar seguro es que la ubicación exacta del Belgrano y su estado actual de conservación seguirán siendo un misterio.

Se realizó un homenaje a las víctimas

Ayer, a pesar de no haber sido hallados los restos del crucero ARA General Belgrano, “la Armada Argentina realizó un sentido acto de homenaje a los caídos en el mencionado crucero”, señaló un comunicado difundido por la jefatura de prensa de esa arma.

La ceremonia tuvo lugar a bordo de la corbeta Robinson y del buque hidrográfico Puerto Deseado, dos unidades de la Armada Argentina que durante el transcurso de la expedición escoltaron al Seacor Lenga y que ayer se encontraban navegando en la zona donde, el 2 de mayo de 1982, fue hundido el General Belgrano.

A bordo del citado buque oceanográfico, que regresaría a Puerto Belgrano entre el sábado y el domingo, se encuentran embarcados sobrevivientes del hundimiento del crucero y algunos familiares de los 323 tripulantes fallecidos.

Durante el acto de homenaje se realizó una formación de honor presidido por el capitán de navío Guillermo Rey Méndez, comandante de la División Corbetas, y se leyó un mensaje del jefe del Estado Mayor General de la Armada, almirante Joaquín Stella.

“Teníamos la esperanza de haber podido llegar con nuestro tributo al último fondeadero del crucero ARA General Belgrano –se leyó–. Las circunstancias han sido desfavorables; sin embargo, no claudicaremos en nuestro intento de depositar allí el símbolo material del reconocimiento de la Nación Argentina.

“Queremos rendir, hoy y aquí, el merecido homenaje a los hombres de mar que entregaron sus vidas a la patria.” La ceremonia culminó tras realizar un minuto de silencio, tres voces de “Viva la Patria” y haber arrojado al mar una ofrenda floral.

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