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Baliero y la importancia de una estética de lo necesario

Las obras del destacado arquitecto argentino, desde proyectos hasta muebles
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26 de marzo de 2003  

A partir de mañana, a las 19, en la sala 4 del Centro Cultural Recoleta, Junín 1930, se podrá visitar la retrospectiva sobre la obra del arquitecto Horacio Baliero. Fotos de obras, planos y maquetas, dibujos originales, muebles paradigmáticos, son parte de lo que se exhibirá en Diamante pulido, retrospectiva curada por el arquitecto Néstor Julio Otero y con textos de Alvaro Arrese, Víctor Bossero, Juan Manuel Borthagaray, Eduardo Leston y Justo Solsona.

Los conceptos básicos de la arquitectura de Baliero contienen la riqueza de lo sencillo, la ausencia de simbolismos, la razón de ser por la función que desempeñan y la economía de medios vista como síntesis y reducción de materiales a lo mínimo.

"Las cosas no tienen ningún mensaje, están allí. No hay manifiesto -afirma este representante de un racionalismo adecuado al lugar-. Siempre me refería a los lugares, a lo urbano, a los climas, a la lluvia, al sol, a los años que puede tener una obra -me interesó construirlas bien-, y la gente, que las comparte y entiende, tiene particularidades. Hay que interpretar qué quiere esa persona. Muchas veces la gente tiene ideas, pero no las transforma formalmente."

Las obras de Baliero van desde trazados de countries, en los que fue el primero en distribuir los lotes residenciales en torno de la cancha de golf, hasta edificios de propiedad horizontal y la casa en construcción, en San Miguel del Monte.

"Creo mucho en el menos es más, aunque no tengo nada que ver con la estética de Mies", aclara Baliero. Se declara, en cambio, partidario de una estética en la que no haya que estar continuamente admirando al arquitecto: cuando algo está bien hecho, éste debe desaparecer, no puede ser importante. "Las viviendas no son monumentos ni a la gente que vive ni al arquitecto", opina. Y expresa que los arquitectos deben fabricar una estética de lo necesario

En el Colegio Nuestra Señora de Luján, en Madrid, realizado con Carmen Córdova y el español Javier Feduchi y que hoy forma parte del patrimonio artístico de España, tomó las curvas de nivel y el material del lugar, el ladrillo, como tema de la composición.

Unir afecto y rigor profesional

La primera versión de esta muestra estuvo en mayo de 2002 en la FADU-UBA, gracias al apoyo del decano, arquitecto Berardo Dujovne. Entonces, al conocer la idea de la exposición, Solsona reconoció lo valioso de unir el afecto al rigor profesional.

Para la actual, la empresa Manifiesto produjo el sillón Madrid, y Carlos Galli y María Hernández, de La Compañía, realizaron el sillón apilable que diseñó Baliero en los años 50, en hierro y mimbre. Colaboraron en esta exposición Fv/Ferrum, Hunter.Douglas, Murvi, Palacio Gráfica, G5 Gráfika, Visconti, Gris Dimensión. Colaboraron en distintos aspectos, Cecilia Casares, Leonardo Buffa, Germán Garbarino y Walter López.

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