Los testimonios de 191 mandatarios

En medio de la guerra se editará "Mensajes de Paz para el Nuevo Milenio", del argentino Carlos Peralta
Jorge Elías
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7 de abril de 2003  

Escribió uno: "A través de su historia, las Naciones Unidas demostraron una férrea capacidad para enfrentar los singulares desafíos de cada época. Hoy necesitamos que las Naciones Unidas consoliden esa tradición mientras procuramos afrontar nuevos desafíos y crear nuevos métodos para preservar la paz y promover la prosperidad en Africa, Asia, las Américas y Europa".

Escribió otro: "Lo que necesitamos es tener la firme convicción de que todos los seres humanos son iguales en términos de su valor y dignidad, y trabajar con empeño para evitar y poner fin a cualquier violación de esta verdad por parte de políticas y acciones que perturban la tranquilidad de las relaciones internacionales".

Parecen ángeles. Uno es George W. Bush; el otro, el ministro de Relaciones Exteriores de Irak, Naji Sabri, reflejo del pensamiento vivo de Saddam Hussein. ¿Cuál es cuál? Suspenso...

O, acaso, error: el primero, respetuoso del papel de las Naciones Unidas en la preservación de la paz, es el presidente de los Estados Unidos; el segundo, inspirador de la paz por sobre todas las cosas, es su par de Irak.

Ambas citas forman parte del libro "Mensajes de Paz para el Nuevo Milenio", compilado por el periodista argentino Carlos Fortunato Peralta (nacido hace 53 años en San Nicolás; criado en el pueblo santafecino de Theobald) con el apoyo de las Naciones Unidas. Apoyo que, durante 11 años, recibió de los secretarios generales Javier Pérez de Cuellar, Boutros Boutros Ghali y Kofi Annan, de modo de obtener los testimonios de 191 mandatarios en ejercicio e, ínterin, de otros que han finalizado sus mandatos, así como del Papa y de Yasser Arafat.

Del libro se han editado 2000 ejemplares en Suiza. Lujosos, con fotos de cada país y, asimismo, la reproducción de las cartas de los mandatarios, firmadas y membretadas.

Una empresa de largo aliento y de alto costo. Sobre todo, por las comunicaciones. "Con el gobierno de Suecia, por ejemplo, tuvimos que hablar no menos de 90 veces para obtener el mensaje del primer ministro, Gšran Persson", dice Peralta a LA NACION.

De la paz, al parecer, nadie está en contra. Por más que después jueguen con fuego. "Las Naciones Unidas simbolizan la fe de la humanidad en un mundo sin guerras", suscribe Bush.

Su mensaje, datado en el rancho de Crawford, Texas, fue redactado el 14 de agosto de 2001, menos de un mes antes de los atentados terroristas contra las Torres Gemelas.

La antología comenzó en 1991, durante la Conferencia de Madrid entre israelíes y palestinos. "Si ellos pudieron darse la mano, por qué no pensar que el mundo puede darse la mano también, y abrazar de ese modo la paz", pensó en ese momento Peralta, director general de la Cadena Iberoamericana de Noticias (CIN), en Buenos Aires.

Semilla de la idea. Era cuestión de reunir los mensajes de 185 mandatarios, luego 191, enfrentando dudas y contratiempos, tratándose de una iniciativa privada con los avales de las Naciones Unidas, hasta que los grandes, como Bush y Tony Blair, comenzaron a responder.

Los mensajes no iban a las Naciones Unidas, sino a Buenos Aires, por intermedio de los embajadores o por medios electrónicos. O, en otros casos, eran recibidos personalmente por Peralta. Como el de Boris Yeltsin, en el Kremlin, una semana antes de que dejara la presidencia. Interin, el de Slobodan Milosevic desapareció misteriosamente.

Los originales reunidos en el libro, de próxima aparición en español, irán al Museo de la Paz Mundial, en San José, Costa Rica. Son considerados patrimonio histórico de la humanidad. Y, como están las cosas, de la memoria.

"La ONU simboliza la fe de la humanidad en un mundo sin guerras", suscribe Bush en el libro de Peralta. Su mensaje fue redactado en agosto de 2001, menos de un mes antes de los atentados contra las Torres Gemelas.

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