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Lombardi: retirarse a los 27 años

Fue campeón mundial juvenil y ganó varios títulos con River, pero nunca sintió fanatismo por el fútbol y quiere iniciar una nueva etapa en su vida
Claudio Mauri
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16 de abril de 2003  

Lo que suele ser traumático para muchos jugadores (decidir el retiro cuando el ocaso de la carrera es inevitable), Gustavo Lombardi lo evitó mucho antes de que el almanaque se transformara en una carga. Cerró su etapa de futbolista a los 27 años, la edad que un poco representa el punto justo de maduración en un jugador. Pero el fútbol nunca le creó adicción a este ex marcador de punta de bajo perfil dentro de la cancha, más atlético que técnico y sin más pretensiones que ser la onceava parte del equipo."Siempre fui sencillo de llevar. Me decían tenés que hacer esto y cumplía. Trataba de tirar más para el equipo que para la actuación personal", comenta.

–¿Por qué un retiro tan prematuro?

–Hace bastante tiempo que venía con la idea de abandonar. Tenía ganas de hacer otras cosas, aunque sé que dejo un buen trabajo, con buenos ingresos. Pero se empezaron a complicar las cosas; en River, a principios de 2002, no estaba jugando, tenía problemas con el contrato, no me habían llevado a la pretemporada. Me fui a Alavés por cuatro meses; los cinco anteriores no había jugado por una hernia de disco. Fue una salida medio obligada porque sabía que en River iba a estar seis meses colgado. La expectativa era que Alavés comprara mi pase en junio último, pero entre que faltaba poco para que terminara el campeonato, yo no estaba bien físicamente y apenas jugué tres partidos, no se dio. Yo no quería volver a jugar en la Argentina y las propuestas en España no eran interesantes.

–¿Y por qué la negativa a jugar en la Argentina?

–Jugué siempre en River y sabía que ahí no iba a volver. Me fui bien, pero había cumplido un ciclo. Quería cambiar de aire y la realidad del país no me atraía. Desde que me fui a jugar a Europa siempre me gustó la idea de vivir allá.

–Muchos se habrán sorprendido con tu decisión.

–Mi familia y más íntimos no, porque sabían lo que venía madurando. Pero otros sí, me decían cómo vas a dejar tan pronto una profesión que es el sueño de un montón de pibes. Y llegaron a hacerme dudar, pero estoy tranquilo con lo que decidí.

–Entonces, no sentís frustración por el retiro.

–No, si Alavés me compraba el pase sólo hubiese jugado un par de temporadas más. Mis últimos años en el fútbol fueron seis meses acá, otros seis allá, y eso no me servía. Cuando me estaba adaptando me tenía que ir a otro lado. Ya no quería saber más nada. No fue difícil tomar la decisión, tenía ganas de hacer otras cosas. Por ejemplo, irme a veranear con mis amigos al Sur durante un mes.

–¿Y no extrañás?

–No, para nada. Sólo un poco el hecho de entrar en una cancha, pero no extraño las prácticas ni las concentraciones. El fútbol te consume el ciento por ciento de tu vida. El entrenamiento puede durar sólo dos horas por día, pero después tenés que acompañarlo con un ritmo de vida muy especial. Todo eso me pesaba bastante.

–El fútbol representó para vos algo menos trascendente que para la mayoría de los jugadores.

–La mayoría de los profesionales aman el fútbol y lo ponen por encima de casi todo. Yo no. Me gustaba, pero no era lo más importante de mi vida. Tenía que relegar un montón de cosas más importantes. Eso me generaba una contradicción y me molestaba bastante. Empecé a sentir rechazo. Soy consciente de que para rendir bien necesitaba estar al ciento por ciento; no soy como otros que al 50 por ciento siguen siendo importantes. Y no estaba para ese esfuerzo mental.

–¿En tu época de jugador te desenchufabas fácilmente?

–Sí, totalmente. Pero eso también es malo, porque uno debe estar comprometido con lo que hace. Se aprende viendo y sabiendo lo que pasa. Pero yo llegaba a mi casa y no quería saber nada más; ni ver fútbol ni que me hablaran. Me desconectaba y me acercaba a otras cosas que me fueron alejando del fútbol.

–¿Cómo fue pelear el puesto durante varios años con un histórico como Hernán Díaz?

–Tuve una gran relación; era uno con los que mejor me llevaba. Le admiraba su fanatismo por el fútbol.

–Muchos jugadores adoptaron la pose de quejarse del ambiente del fútbol, ¿es tu caso?

–Es un ambiente jo... porque hay mucho dinero e intereses en juego, pero humanamente no es mejor ni peor que cualquier otro trabajo.

–¿Y cuál va a ser tu futuro?

–Mi proyecto es empezar una nueva vida con mi familia en Salamanca, donde me sentí muy bien y tengo amigos. Mi padre se quedó sin trabajo justo cuando yo estaba por abandonar y se dio un apoyo mutuo. Una posibilidad es trabajar con Ricardo Schliepper, que era mi representante, y con Juan Pizzi (ahora empresario). Puedo, por ejemplo, atender asuntos de ellos en Europa.

Datos personales

Gustavo Adrián Lombardi nació el 10 de septiembre de 1975. Debutó en la primera de River el 14 de abril de 1994. Luego jugó en Salamanca, Middlesbrough y Alavés. En River integró los planteles que obtuvieron estos títulos: Apertura 96, 97 y 99, Clausura 97 y 2000, Copa Libertadores 96 y Supercopa 97. Con el seleccionado argentino Sub 20 fue campeón mundial en Qatar 95. Su último partido en primera fue el 14 de abril del año último: Barcelona 3-Alavés 2.

A un toque

Un equipo: "El Sub 20 campeón mundial en Qatar 95 y el Preolímpico 96".

Un técnico: "Daniel Passarella, en el nivel profesional, y José Pekerman, en juveniles".

Un sueño cumplido: "Jugar en el exterior".

Un sueño incumplido : "No haber tenido más continuidad cuando jugué afuera".

Un amigo del fútbol: "Walter Silvani; en Salamanca viví en su casa y me ayudó mucho".

Un compañero: "Tuve muchos buenos, pero me quedo con Enzo Francescoli, el más representativo".

Un rival: "Boca".

El más difícil de marcar: "Christian Vieri".

El mejor en tu puesto: "Branco".

Un dirigente: "Mario Israel y José María Aguilar".

Un recuerdo imborrable: "Dar una vuelta olímpica en la cancha de River y ver a mi familia y amigos en la tribuna. Fue una conexión fantástica".

Una deuda: "No haber hecho un gol en primera; es la revancha que se tomó el fútbol por no haberlo querido tanto".

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