A los 90 años murió Homero Cárpena

Actuó con Tita Merello y con Sandrini
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19 de enero de 2001  

A los 90 años, anteayer a la noche, murió el actor y director teatral Homero Cárpena víctima de un paro cardiorrespiratorio.

De familia de artistas, su padre, el también actor Francisco Cárpena, fue un precursor de los cuadros vocacionales de Mar del Plata, ciudad en la que nació y falleció cuando estaba por cumplir 91 años. En esa ciudad armó su propia compañía con la obra "Jacinto de la ribera", de AlbertoVaccarezza, y luego fundó la Compañía de Teatro Universal, por la que pasaron reconocidos y recordados actores como Angel Magaña, Francisco Petrone, Paulina Singerman, Luisa Vehil, Irma Córdoba y Eva Franco, entre otros.

La vocación actoral lo trajo a Buenos Aires. Aquí trabajó en "Los tres berretines", el segundo film sonoro nacional. En ese ámbito trabajó junto con las figuras más reconocidas de la época: Libertad Leblanc, en "El alma del bandoneón"; con Tita Merello, en "La fuga"; con Luis Sandrini, en "Chingolo"; con Enrique Muiño, en "El cura gaucho"; con Niní Marshall, en "Madame Sans-Gene"; o con Juan Carlos Barbieri en "Las aventuras de Jack". En cinco oportunidades ejerció la dirección de otros tantos largometrajes.

Pero para el actor, padre de Claudia y Nora Cárpena, no todo pasó por las 150 películas en las cuales trabajó. Junto a Astor Piazzolla (también marplatense) compuso el tango "El cielo en las manos", o con Peteco Carabajal (su yerno) compuso "El viejo almacén". De todos modos, su gran pasión fue el teatro y sus grandes referentes Alberto Vacarezza, Elías Alippi y Antonio Cunill Cabanellas. Durante su extensa trayectoria se convirtió en unos de los grandes defensores del sainete. "Lo que se hace en el sainete -aseguró en un reportaje realizado hace 10 años- es caricatura, grotesco, y por eso hay que tener mucho cuidado. Si a una caricatura se le agrega otra, resulta que se corre el riesgo de sobreactuar. (...)Yo creo que la raíz nacional se va perdiendo porque parece que existiera vergüenza del origen. Así creemos que el gran teatro del mundo es el teatro clásico, sin darnos cuenta de que, más que intelectual, ése también era callejero. ¡Por Dios!, Lope de Vega se daba en los establos, qué problema hay con que nuestro teatro haya surgido en los conventillos."

Ya retirado, paseó sus anécdotas por diversos lugares de la ciudad que amó. "Los actores de ahora son más cultos -le gustaba afirmar en tono casi nostálgico-, pero son menos artistas. Falta la vida de camarín, disfrutar de ese aroma personal de un teatro vacío, pintado y arreglado por los propios actores. Uno se conocía en el teatro, se enamoraba en el teatro, hacía el amor en el teatro y nacían los hijos en el teatro. Allí también se moría."

No fue el caso de Homero Cárpena, que la última vez que se subió a un escenario fue en 1989 en "Los muchachos de antes no usaban gomina", en el Teatro Alvear. De todos modos, el resto de su vida se la pasó actuando, su mejor manera de amar.

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