Shakira: se acerca el huracán

Anteanoche cantó ante 1500 invitados vip en Punta del Este, escala previa a su esperado show de hoy en el estadio de River Plate
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3 de mayo de 2003  

PUNTA DEL ESTE.- Desafiante, con cara de desfachatada, mira al público y pregunta: "¿Alguien se anima a hacer esto?". Y comienza a estirarse, empujar con su pelvis, echarse para atrás sensualmente y sacudir la melena. Enseguida aclara, con cara de picardía: "A las chicas". Y mientras contagia su energía desde el escenario, en la platea veo a mucha gente intentar -sin éxito- imitarla en sus movimientos. Unos aplauden, otros bailan, otros saltan, y Shakira recorre el escenario con la misma firmeza de sus piernas cubiertas por un pantalón de cuero. El mismo que contornea su cola latina.

El show de la cantante colombiana, una de las actuales divas del pop latino que se ha metido en el mercado norteamericano, es electrizante, incluso para aquellos que no son seguidores de su música. Me consta.

Una hora sin parar, con un despliegue de energía personal y una buena complicidad con músicos de buen nivel y canciones pegadizas. Un diálogo con el público -en el caso del hotel Conrad de Punta del Este, muy heterogéneo- como para que no se limiten a disfrutar el espectáculo, sino para que participen desde su lugar. "Arriba todo el mundo", ordena la cantante, que tiene apenas 26, pero ya hace 13 años que Sony lanzó el primero de sus seis discos.

Es mandona, como diva, pero simpática y con llegada al público. En varias oportunidades se acercó a la primera fila del público para tomar la mano de sus fans e incluso les cedió el micrófono para que entonaran parte de sus canciones.

El público de Punta del Este -1500 invitados VIP por el Conrad, sin venta de entradas- disfrutó del show, ovacionó a la cantante y reclamó bises, que fueron respondidos afirmativamente.

Albert Menéndez, el tecladista moreno y larga cabellera, dijo a LA NACION que el recital que Shakira dará hoy en el Monumental de Núñez será diferente. "El recital va a tener muchas más canciones, el doble (en Punta del Este cantó 12) posiblemente; porque esto fue preparado para más intimidad", comentó Albert una vez terminado el show. Nacido en Cuba, hace cuatro años que Menéndez trabaja junto a Shakira: "Es una gran experiencia; disfrutamos y trabajamos mucho", contó el tecladista.

Además de Menéndez en teclados (que interpreta con Shakira un tema), el grupo se integra con Adan Zimon en guitarra, Daniel Rotchild en bajo, Brendan Bucley en batería, Rafael Padilla en percusión, Pedro Alfonso en violín, Rita Quintera y Mario Inchausti en los coros y Timothy ("Tim") Mitchell en guitarra y como director de la banda.

"Bienvenidos", gritó Shakira a las 22.50 de anteanoche, y la platea estalló en un aplauso. Con el tema "Inevitable" comenzó su show y su despliegue de bailes y movimientos que parecen ligados indefectiblemente a sus canciones: sus movidas sensuales, felinas, en "Si te vas"; su caminar estilo "Robocop" cuando canta "Estoy aquí", en el que también ensaya una especie de paso militar, o cuando hace una defensa de karate en el tema "Un poco de amor".

La platea baila mucho con temas con "Ciega, sordomuda" y "Ojos así", pero también disfruta de "Underneath", o cuando aparece rodeada por una batucada en "Objection".

Aparentó calma -por poco tiempo- al sentarse frente al teclado y cantar "Tú", pero enseguida comenzó a dar vueltas y moverse fuerte.

Pide que bailen, levanta al público con sus manos y también hace diálogos cortos. Sobre el final, con "Whenever/Wherever" logró que incluso los más serios se pusieran de pie y movieran levemente las caderas. Reclamada al grito de "otra, otra", Shakira cantó "¿Dónde están los ladrones" y "Madrid".

Enamorada desde hace tres años de Antonio de la Rúa, Shakira volvió a la chacra de la Barra de Maldonado junto a su hermano, su cuñado Aíto y amigos. Le dio poco uso a la suite de gala del Conrad y prefirió quedarse más tiempo en el campo.

Carrera vertiginosa

Cuando ella aprovecha la oscuridad para calzarse la pollerita árabe, lo que viene después es un frenético menear de caderas que pasa a ser tan o más importante que la canción que canta. La pollera va encima de sus pantalones de cuero y debajo de una musculosa que no tiene nada llamativo. Toda de negro, con una cabellera rubia teñida.

En su música, se ha preocupado por reunir las tradiciones de sus padres, los que también quisieron fusionar algo del Líbano y de Colombia cuando le pusieron Shakira Isabel por nombre, cuando nació en Barranquilla el 2 de febrero de 1977.

Como para responder a su padre, que eligió el primer nombre, el que en árabe quiere decir "mujer llena de gracia", Shakira escribió su primera canción a los ocho años y se la dedicó justamente a ese libanés. Esa canción -"Tus gafas oscuras"- integró el disco "Magia", que sacó al mercado cuando tenía 13 años y el cabello negro. El lanzamiento hecho por Sony Music fue auspicioso y marcó su camino.

El esfuerzo volcado desde adolescente (y una niñez dedicada a escribir cuentos y poemas) derivó en un éxito temprano, aunque limitado a su país. "Peligro" fue su último disco de jovencita, y en 1996, entonces sí, sacudió el mercado latino con "Pies descalzos". El trabajo desde chica, las responsabilidades, el éxito, las fans, las cuentas bancarias con varios ceros, llevaron a Shakira -según ella admite- a revalorar estímulos más naturales. A la colombiana la seduce una chacra aislada como la que se alojó en la Barra de Maldonado. Allí hizo construir un estudio de grabación y estuvo a fines de 2000 con Antonio de la Rúa para trabajar en las canciones de su último disco ("Laundry Service"). La fama le da mucho dinero. La vida en una chacra y el sueño de "tener una granja y cultivar tomates y cebollas" le llenan la cara de felicidad.

Un público exuberante

PUNTA DEL ESTE.– La Alfano bajó la escalera como en la presentación de un teatro de revistas. Paso a paso, acaparando las miradas, y de la cintura para arriba, casi desnuda. La Casán entró tarde, cuando el público llenaba la platea. Y estalló un aplauso que la vedette festejó con una sonrisa.

El "gitano" Laport firmaba autógrafos entre cada nota que concedía a canales de TV argentinos, mientras su esposa, Viviana Sáez, que lo custodiaba de cerca, lucía una camisa negra transparente.

Graciela Alfano, Moria Casán y Osvaldo Laport fueron las tres figuras del espectáculo que llamaron más la atención en la noche de Shakira en el Conrad. Previo al recital, los 1500 invitados del hotel (no se vendieron entradas) disfrutaron de un banquete variado y bien regado.

La concurrencia era heterogénea: mujeres vestidas de gala, algunas con un "look shakira", adolescentes de jeans, hombres de traje, otros de sport sencillo. También concurrió la primera dama uruguaya, Mercedes Menafra de Batlle.

La Alfano se sacó un tapado y mostró su anatomía. Repartió besos y aceptó sacarse fotos con muchos hombres que querían tener un recuerdo para sus amigos. Su novio, Matías Alé, se fotografió con señoras mayores.

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