Cuál será el eje de la gestión

Por Paola Juárez De la Redacción de LA NACION
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15 de mayo de 2003  

Miró fijo el televisor y pronunció una sola palabra: "Patético". Estaba con sus íntimos y no hizo ningún gesto. La renuncia de Carlos Menem era confirmada después de casi 36 horas de incertidumbre y Néstor Kirchner comenzaba a sentirse, por primera vez en serio, que era presidente. Estaba en la suite del piso 21° del hotel Panamericano y trató de vivir con tranquilidad esa desconocida e indescriptible sensación.

El flamante presidente electo había acusado dos horas antes a Menem de dar un "golpe a la democracia" y de ser un "cobarde". Ese discurso tuvo como objetivo mostrar iniciativa política, no quedar sometido a los tiempos que manejaba Menem con su indefinición e instalarse lo antes posible como el ganador, con el ex presidente en carrera o sin él.

Después, Kirchner repasó las líneas de acción de su gobierno con las dos personas en quien más confía: su esposa, la senadora Cristina Fernández de Kirchner, y su mano derecha y desde ese instante ex jefe de campaña, Alberto Fernández , las que serán las líneas de acción de gobierno. "El Flaco o Lupo", como lo llaman los que lo conocen, había llegado de la manera que nunca había imaginado.

LA NACION reconstruyó las primeras líneas de acción del gobierno de Kirchner con dos fuentes calificadas.

No piensa en medidas de alto impacto apenas asuma el poder. Lo que tiene pensado hacer es anunciar las prioridades de su gestión, pero nunca antes del domingo 25, cuando lo proclame la Asamblea Legislativa y jure en el Salón Blanco de la Casa Rosada.

Primero explicará que para bajar la desocupación lanzarán un ambicioso plan de obra pública que requerirá de 4000 millones de pesos de inversión y que ya analizó con el ministro de Economía, Roberto Lavagna,que seguirá en su cargo, al menos en los primeros seis meses del gobierno.

Ayer, Kirchner y Lavagna repasaron en la suite del hotel Panamericano el plan que había definido hace trece días y que ya tiene cómo financiarse. Las obras se concentrarán en el Noroeste, el Gran Rosario y el Gran Buenos Aires, que son los lugares donde se registran los más altos índices de pobreza y desocupación.

Las dos reformas centrales del futuro gobierno de Kirchner serán la impositiva y la educativa. Para la primera se concentrará en el control de la evasión, y para comenzar a definir la otra convocará a un congreso educativo en busca de un acuerdo con los distintos sectores.

El eje de la política económica serán la reestructuración de la deuda externa y el control del gasto público como estrategia para incrementar la inversión en la obra pública, con la que Kirchner pretende comenzar a bajar el alto índice de desempleo.

En política exterior, el presidente electo definirá como prioridad para reinsertar la Argentina en el mundo la integración regional y el fortalecimiento del Mercosur, medidas que ya transmitió Kirchner a los presidentes de Brasil, Luiz Inacio Lula Da Silva, y su par de Chile, Ricardo Lagos.

Anteayer le transmitió su idea al titular del BID, Enrique Iglesias, encuentro que se produjo en medio de las versiones de renuncia de Menem.

Sin nombres

Kirchner les dijo a sus colaboradores que no anticipen gabinetes porque él se tomará un par de días para definirlo por una sola razón: buscará encabezar un "gobierno de consenso", y eso en política también significa sumar distintos sectores a la administración. En los próximos días el presidente electo se ocupará de cómo armar ese gobierno de consenso.

"Sólo él tiene a su gabinete en la cabeza", dijo ayer Alberto Fernández después de hacer con su jefe un primer análisis de lo que harán hasta que asuman el poder.

Kirchner no piensa en acuerdos con las cúpulas de los partidos que integrarán la oposición a su gobierno, pero comenzará una serie de contactos para buscar coincidencias. "Primero hay que acordar políticas de Estado y después se hablará de lo demás", dijo Fernández, y aclaró que, menos a Menem, ellos convocarán a todos los sectores.

Además del ex presidente, no existirían posibilidades de acercamiento con Ricardo López Murphy por las diferencias ideológicas y porque le adjudican haber intentado una maniobra para subirse al ballottage, pese a que López Murphy lo negó en una conferencia de prensa antes de que Menem anunciara su renuncia.

Kirchner, su esposa y Fernández son las únicas fuentes autorizadas para hablar del futuro gabinete, y no quieren decir nada. Todos los nombres que circularon y circulan por estas horas son sólo especulaciones porque el presidente electo no le ofreció en serio cargos a nadie.

El vicepresidente electo, Daniel Scioli, dijo anoche a LA NACION, luego de estar largo rato con Kirchner, que no había nada definido sobre el gabinete. "El lo va a comenzar a definir en las próximas horas", dijo Scioli.

Kirchner se irá hoy a Río Gallegos, su tierra, con su esposa, para renunciar a su cargo de gobernador de Santa Cruz y cumplir, en parte, con el plan que tenía antes de que Menem renunciara al ballottage. No quiere apresurarse y decidió comenzar a definir en la intimidad de su residencia cómo gobernará y con quiénes.

El lunes próximo se instalará en la Capital, terminará de decidir su gabinete y comenzará a definir otro tema clave: la transición con el gobierno del presidente Eduardo Duhalde, su principal aliado.

Su estrategia apunta a tomar los próximos días con la mayor serenidad posible, sin buscar generar acontecimientos todo el tiempo.

Lo máximo será anunciar el equipo con el que gobernará los próximos cuatro años y tal vez adelante las primeras líneas de acción.

Buscar la fortaleza

En el restaurante de Barrio Norte donde comen siempre, Kirchner, su esposa y Fernández definieron anteanoche la jugada de salir a hablar antes que el ex presidente para intentar mostrar fortaleza, con el aval del amplio triunfo que le auguraban las encuestas y de que la renuncia de Menem no iba a debilitar el nuevo gobierno.

La senadora Kirchner y futura primera dama fue la que se encargó del discurso, como lo hace siempre, previo acuerdo con su marido sobre las ideas. El presidente electo insistió en incluir el párrafo en el que dijo: "No he llegado hasta aquí para pactar con el pasado ni para que todo termine en un mero acuerdo de cúpulas dirigenciales". Con eso intentó frenar las versiones, no confirmadas, de algún intento de pacto entre el menemismo y el futuro gobierno para que el ex presidente no se bajara del ballottage.

Kirchner contó ayer a sus íntimos que el secretario privado de Duhalde, Juan Carlos Mazzón, se encargó de negar cualquier contacto con el menemismo. "Los menemistas lo conocen hace años y ni se les ocurriría plantear ninguna negociación", dijo ayer Fernández, agotado después de un día en que pasaron de la tensión a pensar en que en diez días estarán a cargo del poder. Kirchner estaba enfurecido con las versiones de pactos.

Por la mañana definió su discurso, mientras su fiel secretario privado le pasaba llamadas de jefes de Estado latinoamericanos que se comunicaban para apoyarlo. "No estamos débiles, acá hubo un cobarde que no se animó a jugar", dijo Kirchner horas después en la suite donde vivió sus primeras horas como presidente electo.

Se había aflojado la corbata, se recostó en la cama y dijo: "Acá se terminó una época. Menem se suicidó y el menemismo no existe más".

Reemplazante

  • SANTA CRUZ.- El vicepresidente de la Legislatura local, Héctor Icazuriaga, se hará cargo de la gobernación de la provincia desde el 25 del actual. Está previsto que Kirchner presente su renuncia a la Asamblea Legislativa el jueves, aunque se hará efectiva el mismo día de su asunción como presidente. Icazuriaga, que se desempeñó como eventual gobernador desde que Kirchner comenzó su campaña electoral, va a completar su mandato, que culmina el 10 de diciembre. Aún no hay una fecha definida para los comicios en los que se elegirá al sucesor.
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