Tiempos de militancia en La Plata

Néstor Kirchner

Los años de Kirchner en launiversidad, durante los setenta, estuvieron signados por la convulsión de la época. La Juventud Peronista "combatía" desde las aulas en un país que se desangraba
Pablo Morosi
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18 de mayo de 2003  

LA PLATA

A fines de los sesenta, el estado de efervescencia y agitación cultivado en la Universidad Nacional de La Plata por los grupos estudiantiles combativos al régimen del general Juan Carlos Onganía cautivó al joven de 19 años recién llegado del Río Gallegos y lo introdujo, casi sin preámbulos, en la vida y militancia políticas.

Algunos años antes de la llegada de Néstor Kirchner a la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de esta ciudad, un puñado de "compañeros" había fundado la Federación Universitaria de la Revolución Nacional (FURN).

El ex miembro de la FURN Jorge Falcone sostiene, en su libro Memorial de Guerralarga - Un pibe entre cientos de miles , que la agrupación "en ese entonces, era la expresión universitaria de Montoneros en La Plata". No obstante, varios de sus militantes de la época, consultados por LA NACION, relativizaron tal afirmación.

Gonzalo Chaves, también platense y ex representante de la rama sindical de Montoneros, dijo: "Había tareas en conjunto y contactos aunque esto no significaba, en absoluto, la intervención en hechos violentos por parte de los grupos estudiantiles".

La FURN fue el primer nucleamiento del justicialismo conocido como la "tendencia revolucionaria peronista" que hizo pie en los claustros platenses.

La caída del gobierno de Arturo Illia y la implantación de la llamada Revolución Argentina, había impulsado a Rodolfo "El Turco" Achem, Carlos Miguel y Carlos Negri, entre otros estudiantes, a constituir la agrupación de carácter "nacional, popular y revolucionaria".

Los primeros tiempos de trabajo militante en Derecho, donde cursaban Achem y Negri, no fueron nada fáciles. Por un lado tenían que enfrentar el tradicional liderazgo vernáculo del radicalismo universitario que conducía la Federación Universitaria La Plata (FULP) y, por el otro, lidiar con un cuerpo docente con una formación ideológica y doctrinaria notoriamente antiperonista.

"Néstor entró a militar en la FURN en 1970; tenía mucha convicción, pero no era un líder, era uno más de nosotros", rememora el diputado provincial Carlos Cottini, que preparó varios exámenes junto con el santacruceño. Por entonces, la organización era conducida por Negri, Marcelo Fuentes, Carlos Kunkel, Roberto Caballero y Carlos Moreno.

Kirchner -entonces portador de un grueso par de anteojos verdes- formaba parte de la segunda generación de estudiantes peronistas en la UNLP. En Derecho no eran más de una docena. En su grupo de Abogacía estaban Rafael Flores, Carlos Bettini, Gustavo Murici -hoy desaparecido-, Daniel Fernández, Jorge Alessandro, Rodolfo Negri, Daniel Santin, José Luis Horna y Cottini, entre otros.

Sin embargo, en poco tiempo, se produjo el vertiginoso crecimiento de la adhesión estudiantil a la cosmovisión antimodelo que cimentó la característica dominante entre los estudiantes de los setenta y que masificó el fenómeno militante dentro de la universidad.

Los pasillos de las facultades, pero, sobre todo, el comedor universitario, donde cada mediodía se concentraban miles de estudiantes, eran escenario de encendidas discusiones sobre política que, no obstante, se extendían a reuniones privadas de cada agrupación en casas, pensiones y gremios; la política también campeaba en las tradicionales peñas en las que Cafrune o Zitarrosa se imponían, a su vez, a otras expresiones del folclore tradicional.

La resistencia peronista a la Revolución Libertadora, el paso a la leyenda de Ernesto "Che" Guevara, en octubre de 1967; la protesta de obreros y estudiantes conocida como "el Cordobazo", en mayo de 1969, o la llegada a la presidencia de Chile del socialista Salvador Allende, en 1970, fueron algunos de los hitos que impulsaron a aquellos jóvenes a comprometerse con ideales de una nueva sociedad posible y perfilaron el gran desafío del grupo de universitarios peronistas: el regreso al país de Juan Domingo Perón, exiliado en España, sintetizado bajo el lema "luche y vuelve".

El propio Perón incitó al uso de la fuerza y otorgó a la juventud un protagonismo singular al hablar del necesario "trasvasamiento generacional" en el movimiento peronista. Los conceptos de "socialismo nacional", "juventud maravillosa" y la antinomia "revolución-antirrevolución" fueron parte de los planteos del líder desde su mítico reducto de Puerta de Hierro.

La atmósfera universitaria platense -como se dijo, marcadamente adversa al peronismo- obligaba a los militantes de la FURN a un esfuerzo superior al del resto de las agrupaciones. "Teníamos que hacer guardias para que no nos rompieran los carteles que llevaban las caras de Perón o de Evita y muchas veces éramos golpeados o escupidos", recuerda Daniel Fernández, un ex sindicalista que en aquellos años había ingresado a la carrera de Derecho.

Junto con Fernández, Kirchner realizó una campaña en respaldo del fallo del juez civil Salvador María Losada, que, en 1970, al decretar la quiebra del frigorífico Swift, extendió la responsabilidad a la empresa Deltec, con sede en Bahamas, cuyo representante en la Argentina era el ex ministro de Economía Adalbert Krieger Vasena. "Con Néstor rescatamos ese fallo porque hizo cargo del quebranto a la empresa multinacional", cuenta Fernández.

"Nosotros teníamos que estudiar el doble para poder discutir con los profesores y defender nuestra posturas", apunta Cottini y asegura que, entonces, la Constitución concebida por el peronismo en 1949 "era una mala palabra".

Aquellos jóvenes peronistas abrevaban en historiadores y pensadores revisionistas como Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz, Juan José Hernández Arregui o José María Rosa. A partir de sus postulados, a los que hay que sumar la influencia del movimiento de curas tercermundistas liderado por el padre Carlos Mujica, intentaban delinear la idea de una "conciencia nacional" sobre la que machacaban en su periódico Patria y Pueblo.

Desde la FURN se impulsaba la conformación de cátedras paralelas para difundir el pensamiento nacional y revolucionario de la "Tendencia". También se desarrollaban tareas de consultoría jurídica gratuita en distintos barrios periféricos donde se asesoraba a miembros de asentamientos sobre los trámites para exigir la propiedad de las tierras.

Kirchner y sus compañeros asistieron, masivamente, al regreso de Perón en noviembre de 1972; también fueron protagonistas de un plenario realizado en la Federación de Box en el que la FURN llevó la postura de impulsar a Rodolfo Galimberti como representante de la juventud en la conducción partidaria; y organizaron un acto multitudinario que colmó la plaza Belgrano y que tuvo como principal orador al candidato presidencial del Frente Justicialista de Liberación (Frejuli), Héctor Cámpora.

Paralelamente al triunfo de Cámpora se conformó la Juventud Universitaria Peronista (JUP) como síntesis de los distintos grupos preexistentes.

Varios referentes de la JUP contribuyeron activamente a elaborar el documento "Bases para la Nueva Universidad" donde se planteó un cambio sustancial en el gobierno -la incorporación de los no docentes en la currícula y en la orientación de las carreras-, además de una fuerte tarea de apertura hacia la comunidad.

El 8 de octubre de 1974, el secuestro y posterior asesinato de Achem y Miguel, que en ese entonces formaban parte del gobierno de la UNLP, interrumpió el proceso iniciado con la asunción de Cámpora. Al mismo tiempo, se profundizó la persecución política sobre referentes estudiantiles y docentes en coincidencia con la proliferación de luchas intestinas en el peronismo.

En ese momento, muchos militantes pasaron a la clandestinidad mientras que otro grupo, entre los que se ubicó Kirchner, continuó con el trabajo en la superficie.

En esos años, Néstor ya noviaba con la también estudiante de derecho Cristina Fernández, una platense tres años menor que él. El 9 de mayo de 1975, cuando los asesinatos de "compañeros" se habían transformado en moneda corriente, Kirchner y Fernández se casaron en el registro civil de La Plata donde, según cuentan, durante la ceremonia se cantó la marcha peronista. El peligro rondaba a la pareja como a muchos otros militantes, comprometidos con la lucha armada o no. Entonces, ya habían tomado la decisión de irse al Sur. Sólo pudieron cumplirla un año después cuando Kirchner se recibió de abogado. Entonces, iniciaron el camino del exilio interior.

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