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Mariano Moreno, en clave musical

Mauro Apicella
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18 de mayo de 2003  

"El penúltimo patriota" tuvo su estreno en octubre de 2002, se repuso en la cartelera porteña en abril del actual y continúa cada sábado (ahora en nuevo horario, a las 20) en el Complejo Cultural Margarita Xirgu.

Allí, mediante una producción autogestionada, el Coral Demos pone en escena a uno de los protagonistas del mayo de 1810, a través de una obra creada por Alejandra Pazos y Mariela Gianico. "Vida y muerte de Mariano Moreno", según el título, basado pero no ceñido con rigor a la historia del secretario de la Primera Junta, y llevado al formato del musical.

Con música original del director del coral, Gabriel Gestal, la obra se apoya en la cronología de la vida del personaje y transcurre en torno de dos amores -su esposa María Guadalupe Cuenca y La Patria- de los que resulta un triángulo poco convencional: Mariano Moreno baja del bronce, muestra su costado humano y luego vuelve a alzarse al busto de prócer: con la exposición de su pensamiento, el ímpetu jacobino y el rechazo que esto genera en algunos sectores de opinión, poder y decisión de la época; con su muerte, cargada de sospechas, y un largo final, casi como un réquiem, que le ofrendan sus viudas y lo acercan a la categoría de héroe patrio.

Con vestuario de época, siempre entre contrastes -blancos y negros, las luces y sombras con las que se juega en la imagen- y más allá de los aciertos o deficiencias que el espectador pueda encontrar en la obra llevada al escenario, en "El penúltimo patriota" se destaca el antagonismo de esos dos amores que lo demandan y, sobre todo en los últimos minutos, la cercanía que tienen ambos discursos (de las cartas de María Guadalupe surge además la voz de La Patria).Amoríos aparte, también se puede entender como la semblanza de un libro de estudios trasladada al musical. Valiosa, ya que no siempre se corresponde a la visión de manual de colegio primario. Y al mismo tiempo parcializada, claro, porque la vindicación o la épica que ensalza al prócer no puede ahondar en las consecuencias de su "plan de operaciones". Sin embargo, el abandono de la lectura "oficial" muestra matices de esa "otra historia" con la que se puede llegar al público más joven. No para los niños, pero quizá sea oportuna para los púberes, en edad de alcanzar otro tipo de comprensión.

No es un trabajo destinado a una platea adolescente ni infantil. No parece pensado con ese fin. Aunque las pasiones de Moreno son exhibidas con candidez y sus ideas se plasman de una manera explícita y sintética. Es por esto que aun con la libertad con la que se aborda el relato, puede resultar una pieza didáctica y una forma muy original de trasladarla a escena.

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