Parrilli, un amigo sureño de los años 70

Será secretario de la Presidencia
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21 de mayo de 2003  

NEUQUEN.- Oscar Parrilli, el futuro secretario general de la Presidencia, es un amigo de confianza del presidente electo Néstor Kirchner, al que conoció en la agitada década del 70.

Los unía el peronismo y los separaban Boca Juniors y Racing Club, algunos domingos de fútbol cuando los resultados les eran adversos.

Cuando era joven, Parrilli jugaba al básquet en la primera división del club Cipolletti de Río Negro. Hoy, a los 51 años, camina mucho y pedalea su bicicleta con frecuencia. Y si viaja a Buenos Aires para visitar a sus cuatro hijos -una mujer y tres varones- y a su nieto, de tanto en tanto se da una vuelta por la Bombonera para seguir las alternativas futbolísticas del club de sus amores.

Parrilli nació en la bella ciudad cordillerana de San Martín de los Andes y ocupó su primer cargo electivo cuando tenía 32 años.

Fue en 1983 cuando desempeñó, una banca como diputado provincial cuyo mandato concluyó en 1987.

Luego llegó el huracán del menemismo y, desde 1989 hasta 1993, ocupó una banca en la Cámara baja del Congreso de la Nación.

En esos años fue elegido por el bloque del justicialismo como miembro informante de proyectos clave del gobierno de Carlos Menem: los de privatización de YPF y de Gas del Estado y los respectivos marcos regulatorios de los negocios vinculados con la energía.

En 1991 decidió presentarle batalla al invencible Movimiento Popular Neuquino. Para llegar a la gobernación trajo a Neuquén al ministro Domingo Cavallo, por entonces el hombre mágico que había frenado la hiperinflación.

Derrota

Parrilli salió segundo con casi el 30% de los votos y Jorge Sobisch, actual gobernador, asumió por primera vez el Poder Ejecutivo de esta provincia con el respaldo de cerca del 50% de los sufragios.

Después de aquella derrota en la lucha por el poder provincial, una voraz interna del PJ neuquino lo quitó del medio y Parrilli se dedicó hasta ahora a la actividad privada por medio de su estudio de abogacía, un título que obtuvo en 1976 en la Universidad Nacional de Buenos Aires.

"Este es el desafío más importante que he tenido en mi carrera política", le dijo ayer Parrilli a LA NACION.

El presidente electo le comunicó a Parrilli la decisión que había tomado sólo ayer a la mañana por teléfono. El futuro secretario general de la Presidencia se encontraba en el centro de esta capital recorriendo bancos. "Me emocioné", confesó.

Parrilli dice que lo importante "no es entrar, sino salir de la misma manera en que uno entró" en la función pública.

Dice que así fue cuando ocupó cargos legislativos y que así será con este cargo ejecutivo en la Casa Rosada para el que fue designado ayer.

El ex diputado no se considera la mano derecha de Kirchner "sino un dedo más de todos los que tiene el presidente electo para gobernar", y dice que el gabinete es el adecuado para encarar los temas pendientes de la Argentina.

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